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Historias

El maquinista y el mecánico del trencito de nostalgias

Roberto Castro y Carlos Lara fueron durante más de 30 años los inseparables compañeros del trencito del Parque. Tiempo los reunió, juntos a sus recuerdos y añoranzas, en lo que queda de aquella máquina que supo trasladar alegrías y hoy desprende tristeza. Por Jorge Balmaceda Bucci.

Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Jorge Balmaceda Bucci

Allí está. Triste. Viendo a los pibes correr. Esos mismos portadores de infancia a los que alguna vez les hizo doler la panza de tantas risas y buenos momentos pasan a su lado con más indiferencia que otra cosa. Como mucho, persuadidos por sus padres –que seguramente alguna vez sí lo abordaron gustosos-  se presentan para una foto con el celu. El Trencito del Parque, aquel que llegó a tener más entidad que el parque mismo, reposa estéril midiendo el día tras día en función del tamaño del herrumbrado de la trompa de la locomotora.

Allí están también Roberto Castro y Carlos Lara. Maquinista y mecánico, respectivamente, de una nave que marcó la niñez de varias generaciones de sanjuaninos. Siempre simpática se movió en el interior del pulmón de la Capital y buena parte de esa culpa la tienen los protagonistas de esta nota, en la que también juegan como titulares la nostalgia, la emoción, los recuerdos y las sombrías penas.    

Dicen las crónicas de la época que oficialmente el trencito empezó a rodar en 1964, con motivo de la Fiesta Nacional del Vino y de la Industria. Desde entonces su derrotero estuvo regado de alegrías y también momentos de incertidumbre y cese. En 1994 se le bajó la persiana y con la llegada de Waldino Acosta en 2003 a la gobernación retomó su andar, pero no por mucho tiempo más. A principios del 2004 se volvió a pinchar la ilusión hasta el día de la fecha. La falta de seguridad, su certificado de defunción.

Castro vivió esta historia en primerísima persona. El entró a conducirlo en los albores de la colorida maquinita, cuando la concesión la ostentaba ‘Cacho’ Jirón. "Él estaba a cargo de la calesita y de los botes y cuando apareció el trencito me ofreció que fuera el maquinista. Fueron épocas muy lindas, todo era nuevo, pero viendo la gente feliz el trabajo de más de 16 horas diarias (de 11.00 a 3.00) se hacía más placentero. Después, con mucho esfuerzo y con la ayuda de familiares y amigos, fundé Mitre Integral y nos hicimos cargo del trencito y el mantenimiento del Parque hasta que se cerró”. 

"Los años más lindos del trencito abarcaron buena parte de los ’80. De él vivían unos 40 familias y de paso todos los sanjuaninos lo disfrutaban”, añadió Roberto, antes de dar paso a su amigo Carlos para que contara su historia: "Yo trabajé en el trencito desde que lo armé y lo puse en las vías hasta que se lo llevaron. El trencito se llenaba de familias y atraía  muchos turistas. Además, se convirtió en fuente de trabajo para muchos vendedores ambulantes y otras personas”.

Ambos intentan asumir la realidad que está muerta ante sus ojos y se les hace inevitable no caer en la melancolía. "Verlo ahora abandonado me llena de tristeza, pero sigo manteniendo las ganas de hacerlo andar cuando quieran. Solo yo conozco su mecánica y sus problemas”, afirmó Lara, quien hoy trabaja en un taller mecánico.

En la misma sintonía, Castro agregó: "El trencito vio muchas familias felices. Aquí venían jueces, famosos, deportistas, políticos y gente de diferentes clases sociales y todos se lo pasaban muy bien. Los chicos de las escuelas disfrutaban como locos. Además, yo he visto parejas comprometerse en sus vagones y novios recién casados, a los que le dábamos la vuelta gratis, hacerse sus primeras fotos en esa noche tan especial”.

Por último, Castro, que se gana la vida cuidando coches –"cuando me deja la Policía”-, dejó en evidencia su descontento por el cierre que tuvo el principal atractivo que ha tenido el Parque en su historia. "Nos dijeron que se terminaba por temas de seguro y falta de medidas de seguridad, pero para mí que fue otra cosa. Alguien estaba interesado en sacar provecho de un negocio que logramos trabajando mucho y como no le dimos cabida, terminó con la vida del trencito”.

FRASES
Carlos Lara: "Me encantaría que volviera y estoy listo para recibirlo con los brazos abiertos. Junto a mis hijos, que son metalúrgicos, tenemos ideas para hacerlo más seguro y que todos puedan volver a disfrutarlo”.

Roberto Castro: "Sería muy bueno que vuelva el trencito. Estoy seguro que se verían más familias en el parque y más alegría. Creo que podría funcionar sin problemas, como antes, donde nunca tuvimos ni un accidente”.
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