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Un tributo especial

Pimpinelizados

Ana Orosco y su marido Mario Villalobo son los Pimpinela Sanjuaninos hace más de dos décadas. La historia detrás del dúo que no tiene nada que envidiarles a Lucía y a Joaquín. Pro Miriam Walter.

Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Miriam Walter

"Con Lucía Galán tenemos la misma edad y lamentablemente padecemos los mismos problemas de salud. Hace 6 ó 7 años atrás, cuando ella se cayó en un escenario por una cuestión de estrés, a mí me pasó lo mismo, el mismo día y a la misma hora”, asegura Ana Orosco. Junto con su marido Mario Villalobo, son los Pimpinela Sanjuaninos. Además de la similitud física con los hermanos Galán, Ana dice que cantan igual, que cautivan con su imitación a sanjuaninos y foráneos en giras, y afirma que la gente les dice que el parecido es total. 

"Las dos sufrimos ataques de pánico y después tuvimos dos caídas iguales, y Mario es inspector y Joaquín lo fue en un momento de su vida”, sigue enumerando coincidencias. "La diferencia es que nosotros somos matrimonio, no hermanos. Un día Manolo Galván nos dijo que éramos más reales que los verdaderos para interpretar los temas porque somos pareja. Por otro lado, tenemos diferencias grandes. Lucía fue novia de Diego Maradona y yo no lo puedo ver ni en figuritas, ella es de Boca y yo de River. Pero algo nos une a los 4 y es algo muy grande. Nos hemos juntado muchas veces y en lugar de nosotros sacarnos fotos con ellos, ellos se quieren sacar con nosotros, para sus recuerdos, y eso nos enorgullece”, asegura Ana.

Pese a su acento porteño, Ana es sanjuanina, igual que Mario. Vivieron en Córdoba y en Buenos Aires y hace 23 años que se dedican a los shows de homenaje a los Pimpinela. "Yo de chica cantaba folklore y melódico, en cambio Mario es más del teatro”, detalla. Fuera de lo artístico, hasta hace poco ella tenía una inmobiliaria y ahora es ama de casa pero le gusta hacer trabajo social, mientras que su marido es inspector en la Municipalidad de la Capital. 

"Nos conocimos en un cumpleaños de 15 en 1977 y desde entonces estamos juntos, hemos tenido 6 años de novios que nos ha servido para conocernos, hemos crecido juntos y yo soy lo que sus manos hicieron, él es el artista y me hizo lo que soy, en el carácter, en lo que doy y pido en la gente, y en la lucha que es la misma”, cuenta sobre la historia de amor. De la unión nacieron dos hijos, Alexis (30) y Erica (29), esta última le dio a los Pimpinela sanjuaninos un nieto, Jeremías (9) que es "la luz de los ojos” de Ana. 

Imitar a los Pimpinela surgió en los ’90. "En la escuela Candelaria de Godoy del barrio Capitán Lazo faltaba la red de gas y los chicos se morían de frío, ahí estudiaban mis dos hijos. Yo trabajaba ad honorem en la escuela y propuse a los papás que hagamos cosas a beneficio. Me dijeron que era una payasa y no sé por qué se me ocurrió hacer Los Pimpinela. Yo lo dije segura, como si Dios me pusiese las palabras en la boca, lo digo porque soy muy cristiana. Le comenté a Mario y él tenía una negación pero ensayaba a escondidas. El día de la presentación, yo le llevaba la ropa a él escondida y canté otras canciones también, además hacía de locutora y animadora del evento. Al final hicimos la presentación y la gente acompañó. A los días me llamó el sonidista de Pepe de la Colina, que querían hacernos una prueba para que lo hiciéramos siempre y profesionalmente. Había una fiesta con legisladores y nosotros íbamos como artistas en representación de San Juan. Estuvimos ensayando un mes y surgió hacerlo a otro nivel”, cuenta Ana.

Según ella, De la Colina, a quien consideran su padrino artístico, les dijo que tenían pedir permiso a los auténticos Pimpinela para imitarlos. "Nos pusimos en contacto con ellos y saben siempre de nosotros, les llegan nuestros videos y fotos, saben más de nosotros que nosotros de ellos”, asegura Ana. Después vinieron otros encuentros: "Cuando vienen los vemos, y cuando vamos a Buenos Aires tratamos de verlos también”, cuenta.
 
"Ellos y su banda son muy atentos, siempre nos llaman incluso cada tanto nos mandan grabaciones, calendarios, stickers y revistas.”, agrega. "Joaquín es un bombonazo total, es re tierno, muy dulce, y Lucía es la que lleva la batuta”, analiza la sanjuanina.

Ser los Pimpinela es toda una forma de vida. "A Mario cuando de joven trabajaba en la bodega Stornell le decían ‘Pimpinela’ porque eran dos gotas de agua. No hay nadie en la Argentina ni en el mundo que haga lo que hacemos nosotros.  Hay una pareja en Buenos Aires que se llama Pimpimanía, pero la chica sale con un look de Lucía de hace 20 años, con la corbata. No es como nosotros que los seguimos paso a paso. Por ejemplo, cuando Lucía estaba embarazada,  yo salía con vestido de embarazada, yo me corté el pelo por ella y luego me lo teñí de castaño y justo ella también”, dice la sanjuanina. "Esta profesión no es redituable para ningún artista,  con los trajes yo debo seguir una línea y Mario también, los que usan Lucía y Joaquín son bastante pesados, y tenemos que tener los modelos exclusivos”, cuenta.

"Estamos trabajando todos los fines de semana, vinimos de Córdoba hace poco y estuvimos en Uruguay actuando. El año pasando anduvimos por Córdoba, Mendoza y Tucumán. Nos presentamos en todo tipo de eventos, cumpleaños, aniversarios, nacimientos y hasta divorcios”, enumera.

Según Ana, "Cuando salimos nos ven como a los Pimpinela, ya perdimos la identidad, no somos Ana y Mario, nos dicen Lucía y Joaquín. La gente se disculpa a veces cuando nos confunde pero a mí me enorgullece que lo que estoy haciendo salió bien, la gente nos quiere, nos pide autógrafos y se saca fotos con los celulares. Que se te acerquen y te abracen es una satisfacción grande”. 

El feeling con la gente va más allá de los escenarios. Según Ana, también comparten con los Pimpinela el amor por los chicos y de ayudar a los que más necesitan, por eso ella visita a las personas que se lo piden, organiza campañas y está cerca de los más pobres, afirma. "Los 4 amamos mucho, y me emociono cada vez que digo, a los niños. Nosotros peleamos mucho porque todos los niños de Argentina y sobre todo los chicos especiales los respeten y tengan vida digna”.     

La Lucía Galán local anticipa que hay Pimpinela Sanjuaninos para rato. "Vamos a hacer esto hasta que la gente nos lo permita. Yo me he parado de la cama gracias  a la gente”, afirma sobre el dúo con su marido que tiene su propio club de fans en la Provincia. Y concluye: "Cuando ya no nos reconozcan, nosotros sabemos leer el mensaje de la gente y sabremos cuándo bajar la cortina, que lo decida el público que es el que nos da vida”.
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