-La uruguaya enamorada
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITE-La uruguaya enamorada
María Ferreyra es uruguaya y llegó a San Juan por amor. Aún se percibe su tonada cuando habla. María parece un torbellino, ordena, arregla las cosas, charla con sus vecinos y llora al saber que la vida que construyó durante 7 años en villa del Sur junto a su marido y sus tres hijos.
María nunca se quedó quiera y a pesar de vivir en una casa construida con materiales sismo resistentes era precaria, sin comodidades. "Me sirvió muchísimos ser consultora del PROMEBA y arrancar con la promoción de actividades culturales acá", contó entre lágrimas, prometiéndole a quien se puso en su paso que volvería para acompañarlos en la formación de los grupos.
Con muchas ganas de salir adelante y de disfrutar las comodidades de su nuevo hogar, María se subió al camión en el que estaban sus cosas y decidió arrancar otro capítulo de su vida.
-Casa nueva, trabajo nuevo
María Algañaraz tiene un hijo adolescente y vivía en villa del Sur desde hacía 13 años. Con lo que pudo juntar, logró construirse una casita humilde. Su trabajo como empleada doméstica le permitió adquirir algunos electrodomésticos y también mejorar su vivienda. Pero ahora su vida cambió porque se le cumplió el sueño de la casa propia, con todas las comodidades. Además está latente la posibilidad de trabajar más.
"Por fin mi hijo va a poder tener una casa en la que va a poder bañarse sin tener frío, no voy a tener que limpiar tanto los pisos que se llenaban de tierra. Tampoco me voy a inundar, cada vez que venía una lluvia yo tenía miedo que se me cayera la casa encima", contó la mujer.
Cuando el gobernador, José Luis Gioja pasó por los vestigios de lo que era su vivienda, María le dijo que esta era una nueva oportunidad en su vida y que no iba a desaprovecharla.
