Alejandro Crifó es uno de los profesionales de la escribanía Yossa, ubicada en Córdoba y General Acha, en pleno centro sanjuanino. Habló con Tiempo de San Juan y aseguró que también él es una víctima de los hermanos Obredor. Y que incluso así lo denunció judicialmente.
Por otro lado, en la oficina del escribano se certificaban los boletos de compra/venta de los terrenos. Pero esas operaciones se hacían en otro lugar.
“A Obredor lo conozco hace mucho tiempo porque compartíamos un deporte en común pero no somos amigos”, empezó diciendo el escribano a Tiempo de San Juan.
Es que según Crifó, Obredor lo vino a buscar para que lo asesorara con la venta de los terrenos en Santa Lucía a fines de octubre y principios de noviembre de 2013.
“Obredor me empezó a traer los planos de los lotes y el poder que fue hecho en otra escribanía de la provincia, no se hizo acá”, explicó el escribano.
Con respecto a los rumores que lo vinculaban con el círculo de la presunta estafa, Crifó dijo que “la documentación que me presentó estaba en orden, me di cuenta que había una falla cuando la presenté en el Registro Inmobiliario”.
Según Crifó, llegó al dato de que Adárvez estaba muerto cuando en el Registro Inmobiliario le dijeron que había una falla en el plano. “Se trataba de una error salvable, pero fue así como me enteré que quien le había firmado el poder a Obredor (Adárvez) estaba muerto”, manifestó Crifó.
A raíz de esta novedad es que el escribano citó a Obredor en su oficina y le pidió explicaciones: “Me negaba que Adárvez estuviera muerto”, manifestó el profesional.
Según Crifó, debido a la falta de respuesta de Obredor decidió radicar la denuncia el 7 de julio del corriente año en Defraudaciones y Estafas.
La justicia obtuvo información de la escribanía Yossa, donde Crifó trabaja, donde la policía llegó en busca de documentación que pruebe la estafa a una docena de personas.