La más joven de sus particulares ‘novias’ le lleva 26 años y tanto ella, como las demás, le inundan el corazón de orgullo. Le renuevan la pasión que empezó 13 años atrás –sin que nadie lo viera venir- después de una charla con su padre. Hoy, Damián Molina, con su condición de coleccionista de motos antiguas más que asumida y en pleno crecimiento, lo disfruta en paseos que provocan la sana envidia de los que lo ven, en pintorescas competiciones por la geografía nacional y también en familia.
Cruzando por la adolescencia, en un día que pintaba como uno más, el destino se decidió que Damián contaba con las condiciones para iniciar un apasionante camino. “Estábamos charlando con mi viejo y le pregunté qué pensaba hacer con Siambretta que estaba tirada desde hacía más de una década en el fondo de su casa. Me comentó que la había dejado de usar porque no encontró repuestos para la biela y el cigüeñal que tenía rotos”, comentó Damián, quien a partir de ese momento, con el visto bueno de su padre, apostó por devolver a la vida “una moto con la que mi viejo me llevaba al jardín de infantes. Y la misma que antes lo había ayudado a trasladarse durante el noviazgo con mi mamá”.
Minutos, horas y más de una noche -con madrugada incluida- fue el tiempo que el joven Molina invirtió en restaurar el vehículo de 48 cc fabricado en Italia en 1958. “La desarmamos pieza por pieza y busqué los repuestos originales por todos lados –dentro y fuera de la provincia-. Después la volvimos a armar y ahora está prácticamente como si acabase de salir de la fábrica”, dijo con el tono pintado de entusiasmo Damián.
A bordo de su Siambretta ha recorrido y recorre las calles sanjuaninas y también da la cara en competiciones que reúne a motos antiguas en San Juan y otros rincones del país. En la repisa de su pasatiempo relucen premios de competiciones nacionales por imponerse en modalidades como Tortuguita –gana el competidor que tarde más tiempo en recorrer una distancia sin apoyar los pies en el suelo- y también reconocimientos por contar con la moto mejor restaurada.
Con la ‘italiana’ reluciente, Damián se lanzó a la conquista de una ‘inglesa’: una AJS de 1948. El proceso de ‘resucitación’ también fue arduo, pero no pudo con la voluntad del marido de Joana y el papá de Cayetano y de Candelaria, que viene en camino. “Estaba en muy malas condiciones, herrumbrada por todas partes, pero con paciencia y la ayuda de mucha gente la pudimos poner en marcha”, recordó Damián, mientras destacaba con la mano cada detalle de su preciosa máquina.
La última en sumarse a su harén es una Francis Barnett, también británica, fabricada en 1930. “Es una belleza, y eso que está tal cual la compré. Ahora tengo que ponerme a restaurarla para intentar dejarla lo más completa y original posible”, afirmó el treintañero, quien aprovechó la nota para invitar a todos los que quieran, con o sin vehículo, a sumarse a la familia de la Asociación de Amigos de Motocicletas Antiguas de San Juan.
Sus tesoros
Siambretta 48 cc (1958)
AJS 500 cc (1948)
Francis Barnett 125 cc (1930)
Asociación de Amigos de Motocicletas Antiguas
Sr. Jorge Palma / 154500135
Facebook: AAMA SAN JUAN ARG