Los jugos Bonanno son una de las tradiciones sanjuaninas más emblemáticas. Para el que disfruta del clásico juguito al paso quizá es casi imperceptible que hay dos Bonanno. Y los dueños de los negocios, que son primos, se encargan de diferenciarse bien: los carritos son distintos, y cuando un cliente va con un bidón del otro a comprar, no le venden. Si uno les pregunta a los vendedores, aseguran que los patrones están peleados y hasta que están en medio de una puja judicial por el uso de la marca. Lo cierto es que los primos compiten entre sí en la calle con su jugo, que ambos aseguran que lleva la fórmula secreta del abuelo, pero tienen gusto distinto.
Cayetano Bonanno creó los exitosos jugos en 1945 y tuvo 8 hijos, de los cuales siguieron el negocio tres, uno en Mendoza que ya no está vigente y dos que son los que subsisten en San Juan, manejados por la tercera generación: los hijos de Francisco, Cayetano y Juana, lideran una empresa de 3 carritos de cuatro ruedas, bajo el nombre de “Cayetano Bonanno”; el hijo de Cayetano (h), Gastón, dirige una empresa que tiene 2 carritos de tres ruedas, bajo la marca “Gastón Bonanno”.
Los primos separan los tantos. “Mi abuelo le dejó todas las maquinarias a mi papá, después empezaron los de Gastón, no sé cómo hizo, pero no son los mismos. Para diferenciarnos el nuestro es ‘Cayetano Bonanno’ y ellos son ‘Gastón Bonanno’. Mi tío ha hecho jugo también, deben usar la misma fórmula, pero no lo hacemos juntos porque somos familias separadas que todos piensan distinto y cuesta llegar a un acuerdo, entonces para evitar problemas es así. No hay cuestión judicial, porque cada uno tiene su marca registrada”, dijo Juana Bonanno.
Por su parte, Gastón Bonanno aseguró que “por el lado de mi padre Cayetano sigo yo y después está mi tío Francisco que sigue mi primo y en Mendoza estaba mi tío Alfonso. Cuando cada uno armó su familia, siguió caminos diferentes. No es el mismo jugo. Yo le hallo mucha diferencia. El sabor, el color, el aroma, la densidad, un montón de cosas. Yo sigo con la fórmula que me dio mi viejo, de ahí en más, no sabría decir del otro lado. Para mí mi jugo tiene un toque que se lo doy yo, la otra parte tendrá el suyo. Lo digo por boca de la gente que lo consume. Es una cuestión de mano, no sé cómo elaboran ellos”. Y agregó: “Tenemos todo bien diferenciado, el mío es Gastón y el de ellos es Cayetano. El carrito era una invención de mi abuelo, y el de mi viejo tiene una concepción totalmente distinta no puedo decir con precisión. Los de mi abuelo se hicieron en Rosario y los de la firma acá. Los de tres rueditas son míos, son más chicos y tienen otro formato en el toldito, la gráfica es distinta”.
Los jugos Cayetano Bonanno se promocionan con el slogan “No se deje engañar, consuma el original”. Juana aclaró que no es por los jugos de su primo, sino porque “hace como 3 ó 4 años salen algunos que dicen que son jugo natural, cuando a nosotros Salud Pública nos prohibió ponerlo, y nada que ver, porque los hacen concentrados, ponen conservantes. Así que decidimos poner que el nuestro es el original”. De todos modos, la empresaria subraya que “el que primero salió” es el jugo de ellos, antes que el de Gastón. “No nos molesta que venda los jugos, está también dentro del rubro, no le podemos decir nada, es un Bonanno y tiene derechos. No nos juntamos con la familia de Gastón, pero sí nos saludamos.”, agregó sobre el negocio familiar.
La clave del delicioso jugo de naranja es la fórmula, que es un secreto familiar. “La fórmula siempre la maneja un Bonanno, no la hace nunca un empleado”, remarcó Gastón. Y Juana apuntó que “la gente ya sabe quién es uno y quién es otro, la misma gente por ahí nos alerta que alguien vende jugos que no son Bonanno”.
Más allá de estas diferencias, el negocio se ha mantenido durante décadas. En cada carrito se venden alrededor de mil vasitos por día, al mismo precio de 3 pesos por unidad en ambas marcas, que también comparten el tradicional modo de servirlo: en portavasos de madera y vasos de cartón. Además, cada negocio vende jugo en la sede de su fábrica, que curiosamente están ambas ubicadas sobre la misma calle, Falucho, pero a varias cuadras de distancia, y también ponen carritos en eventos sociales. De los juguitos dependen al menos una docena de familias que trabajan como empleados en los carritos de las dos firmas.
Mientras Juana opinó que la tradición “va a seguir por muchas generaciones”, Gastón se mostró medido: “Es muy incierto si se transmitirá el negocio, yo tengo 4 hijos, dos de ellos varones, y dos nenas más chicas, me encantaría que alguien siguiera pero no sé qué pasará”.
Cuál es cual
-Cayetano Bonanno
Lo hacen los hermanos Cayetano y Juana, en la fábrica ubicada en Falucho 866 (Este), Villa América. Tienen 3 carritos en el centro, que son los más grandes y de cuatro ruedas, ubicados en Rivadavia y Rioja, Rivadavia y General Acha y Tucumán e Ignacio de la Roza.
-Gastón Bonanno
Lo hace Gastón Bonanno, en la fábrica ubicada en Falucho 1434 (Oeste), cerca del Barrio 25 de Mayo. Tienen 2 carritos en el centro, que son los más chicos y con tres rueditas, ubicados en Laprida y Tucumán y en Laprida y General Acha.