Murió.
Y ya no es más que un puñado de huesos, y en breve de polvo.
Su socio, el diablo, se sintió defraudado porque anduvo dando vueltas adentro del cajón buscando el alma que parece que nunca tuvo, se encontró con un hueco, a él también lo engañó.
Los diarios en papel y sus tapas llegan tarde otra vez a la muerte y no pueden avisar nada, y cuando avisan lo hacen de una extraña manera. Extraña.
Las redes sociales se anticipan y se cansan de escribir, atrocidades, bestialidades, con mucha excitación. Sobra el odio y escriben todos/as superpuestos sin escucharse, sin leerse. Todos valientes cazadores en el zoológico.
Las mayorías, muestran alegría y me da miedo esa euforia en masa, euforia de estadios llenos, gritos de gol mezclados… otro muerto y gol!!!
Estas euforias masivas suelen traer ídolos y nuevos mártires. No. No aprendimos.
Otros reivindican el deber, hablan de guerra, dos demonios, límites, cobrar en término, a mí nunca me pasó, lo están diciéndolo ahora, lo siguen diciendo y también levantan la voz, se entusiasman.
En un punto siento que el retrato sigue colgado y que el tipo ríe.
Da miedo pensar en el ritmo de los hielos del whisky, y hasta en la cacerola, a ese ritmo alguien llenó una isla de niños con arma de juguetes y con los medios apoyando, seguimos ganando. La euforia, la masa y la gente, adentro de la plaza ciegos, hicimos el resto.
No ganó, pero se fue, que parece poco justo.
La euforia busca más euforia. Los medios buscan su show y de inmediato a los referentes de esa época oscura, a esos adoloridos testigos y sus testimonios. Pero se quedan sin circo, ¡como les dolerá todavía! que ninguno festeja la muerte, ni siquiera, la máxima madre del dolor, la más pendenciera, ella se atraganta y se permite una pausa, un segundo para mirarse madre, sin hijo, ni Dios y extrañarlo todo, con el vientre y la tumba abierta.
No me gusta, necesito llorar un buen rato estos desencuentros, me duelen las ausencias de la historia, ausencias de tumbas, paraderos y flores.
Entre tanto dichos sueltos, por fin algo de sentido a tanto odio escrito. Me estremecen unas líneas simples en la red social, “ahí tienen el cuerpo, ustedes pueden enterrarlo” y le habla a los familiares de Videla con la madura mirada de “no voy a darte el gusto de acrecentar el odio pagándote con la misma moneda, de picana y desaparición”.
El otro caso de la red social que me atrapa es una simple y genial gráfica, que juega con el apellido VIDELA, con “EL” bajando a la oscuridad, y dejándonos la” VIDA” en la superficie y a la luz. Es genial. Es simple. Al otro día es Tapa de Pagina 12, y como no podía ser de otra manera, la mejor tapa y un leader case gráfico “LA TAPA LA SACARON DE LA RED SOCIAL”, sin que el editor supere al tipo en su living. Esta gráfica genial es un punto de la herida.
“El símbolo de la dictadura”, coinciden (como no podía ser de otra manera) La Nación y Clarín, al otro día. No entiendo si el título es reivindicativo, irónico, de socios incómodos, o estúpido. Crónica y Diario Popular entienden el fenómeno masivo y lo alimentan en centímetros de regocijo, sobreactuándolo todo.
Aquí en San Juan en lo que coinciden los diarios al otro día es en no más de una columna, y el inequívoco para el Diario Cuyo “Protagonista del terror en la dictadura”, con fotos de un viejo Videla y otra de vigor militar, y sin fotos en tapa para el Diario El Zonda: “Murió el dictador” afuera, y adentro “Murió el genocida”, en definida postura editorial.
En el 76 a este hombre le pidieron que venga a poner orden, es que la euforia masiva hablaba de una loca, de una viuda, a la que había que frenar.
Dios, te ruego… ¡que hayamos aprendido!
viernes 1 de mayo 2026




