Por Natalia Caballero
jueves 30 de abril 2026
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El crujido de una rama solitaria en un médano de arena espantó a un grupo de ovejas que se encontraba a la vera del camino que conduce a la casa de doña Herenia Moyano, la gran tejedora veinticinqueña que ganó premios por la hermosura de sus trabajos artesanales y hasta un reconocimiento de la UNESCO. La mujer vive sola en el medio de los arenales, custodiada solo por sus animales y acompañada por su eterno amigo, el telar.
