Un allanamiento en un galpón sobre calle Patricias Sanjuaninas, enfrente de la Feria Municipal, destapó la conexión sanjuanina con una red internacional de trabajo esclavo con sede en Colombia, que podría tener alguna relación con el accionar de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), según dijo a Tiempo de San Juan el titular de la Fiscalía Federal Nro. 1 de la Ciudad de Córdoba, Enrique Senestrari, quien instruyó el megaoperativo, realizado en 10 provincias. En la mañana del jueves 12 de junio, las tareas hechas en forma conjunta por la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos), Migraciones y la Policía Aeroportuaria dejó en San Juan el saldo de 12 víctimas rescatadas y alrededor de 2 detenidos, según dijo el fiscal.
Se trata de un caso de trata de personas basado en el tráfico migratorio de colombianos que sostenían una industria clandestina en varias provincias argentinas, haciendo trabajo esclavo. La red involucra, hasta ahora, a 202 víctimas y 23 detenidos en el país, después de realizarse más de 80 allanamientos en San Juan y otras 9 provincias. Hay hombres, mujeres y menores de edad involucrados.
“En San Juan hubo al menos un operativo con resultados interesantes porque se encontraron varias víctimas de trata y también hubo detenidos”, reseñó el fiscal. “Tanto las víctimas como los victimarios son de Colombia, la mayoría de la gente es de origen pobre y de escasas posibilidades de defensa, desarraigadas al traerlas de un país extraño a miles de kilómetros del suyo, sin dinero y sin modo de contactarse fluidamente con su familia”, aseguró Senestrari. Aprovechando esta situación, a los trabajadores los colocaban en distintos lugares del país, uno de ellos, San Juan, pero hay involucradas 10 provincias por lo menos. “Estoy seguro de que hay más”, dijo el fiscal.
Sobre la conexión con las FARC, el fiscal explicó que “Hubo, al principio, una coincidencia con el lugar de origen de muchas de las víctimas, lugar que en algún momento lo relacionaban como de influencia de las FARC, pero hasta ahora no se ha confirmado. Esto preocupa, saber si tiene o no relación con la actividad guerrillera, pero no hay comprobación de ese punto porque son conjeturas de acuerdo al origen de estas personas”.
A las víctimas las hacían trabajar en locales clandestinos, sin ningún registro o autorización laboral. Por ende, la gente trabajaba en la misma situación, es decir, sin ningún tipo de registro legal, sueldo en regla, previsión social, vacaciones o jubilación. “Los trabajadores estaban en negro y además llegaban endeudados, porque debían pagar sus pasajes. Se lo prestaban ellos al dinero y el hecho de no tener las víctimas plata para moverse, y no tener su situación migratoria regularizada, las dejaba en una situación de vulnerabilidad. Así, se veían obligadas a hacer lo que esta gente les decía, al no tener una alternativa mejor”, apuntó el funcionario judicial.
La investigación se inició con una serie de informes de Migraciones y tareas de Aduana que comprobaron la existencia de un sospechoso grupo de ciudadanos colombianos que había ingresado al país. Los extranjeros llegaban con rasgos coincidentes que generaban dudas: declaraban el mismo domicilio, la misma actividad laboral y no exhibían recursos económicos suficientes como para poder permanecer en el país como turistas. Esto alertó a las autoridades que iniciaron las investigaciones hace poco más de un año y medio, pero se presume que la red viene operando desde por lo menos 2009, según los primeros registros de Aduana. Con el material secuestrado en los allanamientos se espera poder precisar más sobre la antigüedad y modus operandi de esta organización, dijo el fiscal.
La ruta de los colombianos
“Esta gente era captada en Colombia, seducida con la oferta de trabajo en Argentina, les prometían buenos ingresos y una casa. Cuando venían acá se encontraban con que el dinero no era ese, el destino que les decían no era siempre el mismo, porque les decían Córdoba y terminaban por ejemplo en San Juan, Misiones, Santa Fe u otras provincias, y en una condición laboral totalmente ilegal”, aseguró el fiscal.
Los colombianos llegaban al país como turistas. Por lo general desembarcaban en Córdoba y desde allí los mandaban a diferentes lugares. Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe son sitios que también tienen un peso importante en la investigación. Sobre la gravitación de San Juan, Senestrari dijo que “no podría decirlo todavía hasta ver los resultados, porque hay que ver el trato que recibían las víctimas aunque no sean muchas. En números, San Juan no es de las más importantes pero tampoco de las menos. En Córdoba tuvimos 25 allanamientos y lo que encontramos no quiere decir que sea lo único, porque es posible que haya más lugares en la misma condición que aún no se han podido detectar”.
En San Juan, como en el resto del país, los colombianos hacían muebles y cestos, que salían a vender por la calle en carritos de dos ruedas, empujados por ellos. “Iban mayormente a barrios humildes, vendían los productos y hacían una cobranza semanal totalmente informal, sólo con papelito que estipulaba las cuotas a pagar y tenían un sistema de cobradores, algunos de ellos involucrados como delincuentes y otros se está analizando su accionar”, explicó el funcionario judicial.
Según el fiscal, entre las víctimas hay mujeres y niños y podría tratarse de familias completas. “La situación de ellos es muy difícil de aclarar porque a la vez la identificación es muy precaria en el momento porque pocos de ellos tienen documentos encima, entonces es basarse en lo que ellos declaran y después confirmarlo”, explicó.
En la investigación, el trabajo de estos colombianos se considera esclavo porque además de la falta de aportes e irregularidades en la contratación, estaban sometidos a tratos infrahumanos, según el fiscal: “Muchos de ellos residían en el mismo taller, en muy malas condiciones, dormían en colchones tirados en el piso. Otros tenían una casa un poco mejor equipada, pero siempre menos de lo que corresponde, porque no tienen posibilidad de elegir sino que tienen lo que les toca. Ninguno tenía dinero encima para con sus ahorros cambiar la situación”, evaluó el fiscal.
Detrás de algo más grande
viernes 1 de mayo 2026




