CASOS QUE CONMOCIONARION A SAN JUAN

Que comience la fiesta

En el año 1972 nació la fiesta en honor al Sol. Aquella primera vez se llamó Fiesta del Sol; luego, en 1978, Ferisol; en 1992, Exposol; finalmente, en el año 1993 recibió su actual nombre al categorizarla como nacional. Por Michel Zeghaib.
martes, 19 de febrero de 2013 · 11:31

Su padre fue don Guillermo Barrena Guzmán. En ese momento estaba como Director de Turismo de la Provincia. La fiesta comenzó oficialmente el lunes 14 de agosto del ‘72 en el Parque de Mayo, pero, por inclemencias del tiempo, tuvo que ser suspendida. La fiesta culminó en el Estadio Abierto del parque con un desfile de carruajes y la elección de la reina.

Pero los preparativos se comenzaron a vivir varios días antes. Aquellos fueron de un frenesí inagotable. La ornamentación, la preparación de los diversos lugares que luego fueron los escenarios de la fiesta, la iluminación que daba a las calles sanjuaninas un brillo inusitado, y el bullicio de grandes y chicos hacían que la expectativa y la ansiedad fueran ganando a propios y extraños. En las crónicas de la época, ya era nombrada como Fiesta Nacional del Sol, aunque con este nombre fuese designada años después.

Y el momento llegó. Ese lunes 14 de agosto daba comienzo, de manera oficial, la primera Fiesta del Sol. La ciudad entera respiraba un clima de entusiasmo y alegría contagiosa que había transformado la fisonomía de su cotidiano paisaje. El lugar donde todo comenzó fue la mítica plaza 25 de Mayo, testigo mudo de la historia sanjuanina. Todos miraban atónitos la ornamentación de la plaza –como también de las calles y los distintos escenarios–, el mástil por donde se deslizaría la bandera nacional argentina, las autoridades, los invitados, la gente; todo estaba preparado.

Las calles se habían revestido de espectáculos callejeros; como la feria hippie, un concurso de murales y vidrieras, y los juegos para la enorme cantidad de niños que revoloteaban por las calles céntricas de un San Juan enfebrecido. La muestra internacional de cine, en la Sala Cultural Sarmiento, le dio a la fiesta un nivel y jerarquía que ni los mismos organizadores imaginaron que alcanzaría. En esa muestra, se ponía en la pantalla el Primer Festival de Cine Infantil en la provincia. El Ratón Mickey, Dippy o Tribilín y los personajes de Los Aristogatos generaron en los chicos un clima de alegría e inocencia; y en los grandes, de recuerdos; eran de carne y huesos. Estaban junto a la gente.

Pero estas no fueron las únicas actividades durante aquellos días. También hubo ciclismo. No podía faltar una de las mayores pasiones de muchos sanjuaninos; bowling, un maratón, hipismo, exposiciones de safaristas (nombre que reciben las casas sobre ruedas) conciertos, noches de serenatas y, por supuesto, el desfile de carruajes y elección de la reina. Además de los clásicos ranchos típicos que pululaban por doquier en calles y veredas céntricas.

La fiesta estaba prevista que terminara el sábado 19 de agosto con la elección de la reina, pero, por razones climáticas –agosto es un mes de zondas y lluvias–, se suspendió por uno días para recomenzar el lunes 21 de agosto y terminar el sábado 26 del mismo mes. Aquel sábado, más de 17.000 personas participaron del cierre de la fiesta. Este número, además de las actividades realizadas, marcaba un éxito rotundo para un evento que nacía con todo lo que implica cuando algo se hace por primera vez.

Sólo si amenazaba lluvia se volvería a suspender. Y así fue. Una vez más, suspendido por mal tiempo. Por segunda vez, la fiesta era pospuesta por los caprichos de la naturaleza. Pero, el domingo 27 del mismo mes, la fiesta daba su estocada final. Todo había llegado a sin fin. Todo había sido un éxito. Graciela Pineda, de 18 años de edad, pasó a la historia de la provincia como la primera Reina Nacional del Sol. 

LAS REINAS

Graciela Pineda, 18 años (ELECTA REINA DE LA FIESTA)
Graciela Laura Ariza, 16 años.
Gladys García, 19 años.
Susana Matthies, 17 años.
Mónica Coria, 16 años,
Viviana Rodríguez Coro, 17 años.
Gladys Beatriz Capdevila, 16 años.
Mirian Beatriz Nicolás, 18 años.

BARRENA GUZMÁN, EL IMPULSOR

Guillermo Barrena Guzmán, fue un político y periodista argentino nacido en la ciudad de La Plata. Desarrolló su carrera en la Ciudad de San Juan. Fue militante peronista y entre 1973 y 1976 fue administrador general de la empresa estatal argentina Gas del Estado. También fue periodista en Tribuna de la Tarde, además de conducir programas de radio. Fue director de Turismo de la provincia de San Juan, impulsando con iniciativas la Fiesta Nacional del Sol y una intensa difusión a Ischigualasto. Triunfó en las elecciones de 1987, convirtiéndose en Intendente de la Ciudad de San Juan. Murió en los primeros días de 1991. En la actualidad lleva su nombre el Centro de Convenciones de San Juan.

LAS DOS YIYAS

El escenario principal de la Fiesta del Sol en 1972 sostenía a dos de las artistas más importantes que ha tenido San Juan: “Las dos yiyas”.
Cada vez que terminaban una canción se tomaban de las manos y sentían como una trasmisión de energías. Ninguna de las dos podía creer lo que sus ojos observaban. Frente a miles de personas que las escuchaban con devoción, el corazón les latía a mil por horas, y la sensación de que podían tocas el cielo con las manos, las envolvía. Aquella noche cantaron: ya viene soplando el Zonda, Dos palomitas, canciones mexicanas, la malagueña, Leña y Llareta (poema de Leónidas Escudero), La guitarrita de minero (letra Escudero, música Agüado), y el broche de oro de su presentación en la Fiesta fue El Pájaro Campana. La ovación del público y los aplausos apretados, daban cuenta del reconocimiento y cariño que la gente les tenía.
Las dos yiyas, María Evangelina Paz y María Antonieta Chiapini, trasgresoras y creativas, en el momento en que se realizó las Fiesta del Sol, ya eran artistas consagradas en el polifacético mundo de la música. Durante muchos años fueron las teloneras de los grandes artistas que venían a San Juan como Chico Novarro, Jorge Sobral, Mercedes Sosa, Sulma Paz, entre otros. El año anterior al de la Fiesta del Sol, en 1971, habían ganado un importantísimo premio: El Fortinero de Oro, el trofeo es un soldado con su gorra, unas boleadoras en las manos y una lanza entre las piernas. Además, fue el primer dúo que pisó el Auditorio Juan Victoria, y el dúo más famoso de la televisión cuando hacían sus interpretaciones en el programa “San Juan en alta visión” conducido por don José L. Rocha que marcó toda una época en la televisión sanjuanina.
El espectro musical que interpretaban fue variado: hacían folklore de todo el mundo. Música argentina y de autores sanjuaninos junto José Luis Agüado (el Chelo Agüado) en los arreglos musicales y letra de Leónidas Escudero; pero también, música española e italiana, explica la yiya Chiapini. Es que las dos yiyas pintaban talentosas desde niñas. Ellas formaban parte del Coro Filarmónico de San Juan. El director del coro era un sacerdote, el padre Basilio Torre. Un hombre de baja estatura pero, “cuando dirigía era un gigante”, comenta la yiya Paz. En ese entonces comenzó su carrera artística, para quedarse por siempre en el corazón de la gente.
 

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