Uno es el Fiscal de Estado y es el que acusa. El otro es el abogado del juez y es el que defiende. Los cruces, los gestos y lo que se viene entre Guillermo De Sanctis y Guillermo Toranzo.
Por Gustavo Martínez Puga
Martes 8 de octubre. Una mañana con sol pleno y Zonda en altura, le puso unos grados demás a los templados ánimos que se viven en el jury al suspendido juez Carlos Macchi. A los pies de un puentecito del Canal Benavídez, y a los fondos de la bodega Graffigna, bastó para que se miraran a los ojos para que se volvieran a cruzar verbalmente:
-“Sí, sí Doctor. Yo le voy a enseñar de ética”, disparó Toranzo.
-“¿Usted? ¡Por favor! ¿Con qué, con la FUCI (Fundación Ciudadanos Independientes)?, replicó De Sanctis.
Ese cruce verbal enmudeció el ambiente. Los miembros del jurado, abogados asistentes, integrantes de la Fiscalía de Estado, la prensa y hasta los vecinos del Barrio Timoteo Maradona, sorprendidos por el despliegue que significó la inspección ocular por el jury al juez, se quedaron mirando.
Para los que siguen de cerca el juicio político contra el juez del escándalo de las expropiaciones, fue un round más entre los dos Guillermo, quienes se vienen disparando públicamente desde que Carlos Macchi fue suspendido.
Claro que ese ámbito, la vía pública, recorriendo los lugares en los que se pudo ver que se habían tasado cosas inexistentes, era un ring ajeno al que se había venido desarrollando el combate.
Antes todo había ocurrido en el recinto del Concejo Deliberante de la Capital, donde casi no hubo audiencia en la que no se haya producido un cruce verbal entre el fiscal y el defensor. Pero alguno de esos cruces trascendió las paredes del concejo y tomaron estado público por el alto voltaje con el que se produjeron.
Por ejemplo, el jueves 22 de agosto, Toranzo cuestionó eufóricamente ante el jurado el “excesivo” número de colaboradores que asisten al Fiscal de Estado durante el jury. De Sanctis le tiró con una batería de motivos y razones legales por la que podían estar en ese lugar.
El viernes 27 de septiembre De Sanctis llegó a invitar a las piñas a Toranzo cuando lo dijo que solucionaran las acusaciones “en la calle, como hombres”. El defensor había logrado desatar la ira del Fiscal de Estado acusándolo de “mentiroso”, después de que De Sanctis había argumentado su pesar por tener que estar enjuiciando a miembro de la Justicia por su sospechosa conducta como magistrado.
Ya el jueves 29 de agosto, tanto De Sanctis como el Fiscal General subrogante, Eduardo Mallea, habían dicho públicamente que el suspendido juez Macchi se “victimizaba” en el proceso para lograr un resultado favorable. Toranzo había calificado de “imparcial” al juicio en contra de su cliente.
Otro de los momentos de mayor tensión fue durante las primeras audiencias, cuando Macchi llevó al sacerdote Antonio Andrade para tener “contención espiritual”. Desde la fiscalía no tardaron en responder a la agresión simbólica que significó el fugaz paso del religioso por el jury: “¿Qué significa que traigan un curo, que nosotros somos el mal?
El agua y el aceite
De Sanctis, hincha fanático de Racing, es un militante que vive fervorosamente la política. De extensa trayectoria en el Justicialismo y con una amplia formación que le permitió ocupar cargos ejecutivos y legislativos.
En los últimos años colaboró estrechamente al lado del gobernador José Luis Gioja como su Jefe de Asesores hasta que hace dos años, cuando estalló el escándalo de las expropiaciones, terminó reemplazando a Mario Díaz en la Fiscalía de Estado, tras ser ternado por el Consejo de la Magistratura y designado por la Cámara de Diputados.
Nadie duda que ese cargo le vino como anillo al dedo. Ser el abogado de la Provincia le permitió combinar su experiencia en la política con sus conocimientos legales.
Toranzo (60), hincha de River, aunque le gusta simpatiza más el ruby, es un abogado que ya defendió a otros jueces durante un jury (Lucy Rodríguez, destituida del Cuarto Juzgado de Instrucción) y se define como todo lo contrario a un político: “Hoy, la política es el arte de mentir. Debería ser el arte de hacer”.
El abogado, que de niño fue expulsado del Colegio Don Bosco y la familia lo llevó a un internado Padre Luis Robles, en Córdoba, donde hizo el secundario y se terminó recibiendo de abogado en sólo cinco años, fue fundador de la Fundación Ciudadanos Independientes (FUCI), una organización que supo tener un alto perfil combativo, sobre todo con la actividad minera. Sin embargo, Toranzo reconoce y rescata las obas que hizo el gobernador Gioja y, en su tiempo, lo que hizo Bravo.
Eufórico, gestual e inquieto, Toranzo no tiene problema en definir a su actual adversario, Guillermo De Sanctis: “Es un abogado todoterreno”.
Hay una sola cosa que los dos Guillermo comparten: la pasión que poner a la hora de defender sus ideas. Al final de cuentas, después de cada cruce verbal que protagonizaron, cada cual se fue por su lado, tal vez esperando el próximo round.