Jorge Millón, subsecretario de Recursos Hídricos a cargo del Departamento de Hidráulica, dijo que están estudiando cortar el agua de riego los fines de semana para evitar que los bañistas ingresen a los canales y así evitar más muertes. La medida se aplicó hace dos años, por el mismo motivo, pero generó muchos problemas a los regantes y por eso están estirando la decisión.
Millón coincidió con Bomberos y dijo que los canales más complicados son el Céspedes, el Norte y el Benavidez, que son además los más largos y anchos (l del Norte tiene 50 kilómetros de recorrido), pero son los que tienen menos control, es que, según explicó el funcionario, tienen largos tramos sin compuertas por eso se hace tan difícil encontrar cuerpos desaparecidos en el canal. Los más chicos son los que tienen más control.
“Cuando el canal cruza una calle la gente se mete y se baña, muchas veces hacen mucho daño cuando ponen piedras y hacen diques, el agua se desborda, otras veces ponen alambres atravesando el canal, pero se les desata y los arrastra el agua, algunos no saben ni nadar”, contó Millón.
¿Soluciones?
La solución para evitar más muertes no parece estar en el cerramiento de los canales. El titular de Hidráulica dijo que alambrar los canales es “imposible porque son muchísimos kilómetros y tampoco es garantía de que no lo pasen”.
La colocación de redes o rejas atravesando el ancho del canal, tampoco seduce a los técnicos del departamento, ya que son canales de boca muy grande y ancha y eso dificultaría sostener cualquier valla. “Si ponemos, por ejemplo una reja, no faltara el que se suba a la reja o el que trate de meterse y si la reja se cae el daño es peor, es una obstrucción en el canal”, señaló el ingeniero.
Mucho más lejana parece la idea de entubar los canales más peligros, ya que según Millón sería una obra costosísima que la provincia no está en condiciones de afrontar. “Hay un proyecto para entubar el canal que viene por delante de la Universidad Católica, pero ese canal lleva 500 litros, mientras que el canal del Norte lleva 30.000 l, la dimensión es tan diferente que estaríamos hablando de una obra millonaria, no creo que la provincia pueda absorber esos costos, además, en ningún lugar del mundo se entuban esos volúmenes y en largas longitudes”, explicó.
La solución más cercana, pero la de más largo plazo, parece ser la educación. “Hay que
educar a los más chicos sobre el peligro de muerte que significan los canales, no hay otra. Los municipios están haciendo camping, piletas, lugares para la gente, algunos van pero otros siguen usando los canales”, dijo.