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Vender barato y poder deshacerse de algunos objetos personales es el fin de estas ferias americanas, o ventas de garaje, tal como las llaman en Estados Unidos. Actualmente son un auge entre los sanjuaninos y se llegan a organizar dos por fin de semana.
“La organizamos por una cuestión de espacios”, comenta Claudia Álvarez, quien realizó una de estas ferias el último fin de semana. En este caso fue en el fondo de su propia casa, en Rivadavia.
En esta misma vivienda ya se había organizado otra feria americana en el mes de marzo último donde los resultados fueron tan positivos que decidieron encarar de nuevo el desafío.
Todo comenzó cuando Claudia y su esposo mendocino Gustavo decidieron vivir en San Juan. Luego del traslado de todas sus pertenencias a su nuevo hogar en Rivadavia, se dieron cuenta que no tenían tanto espacio y no podían conservarlo todo. También tenían un hijo pequeño que con el tiempo necesitaría espacio para crecer y jugar en su casa.
Tras varios días de dudas decidieron organizar una feria americana en donde ellos pudieran ganar algo de dinero y liberase de algunas cosas que ya no entraban en su nuevo hogar. Algunos avisos por la red social Facebook y unos folletos bastaron para llamar la atención de los vecinos. Tan grande fue el éxito en su primera feria que esta familia ya organiza su segunda edición.
“Nunca nos imaginamos tener tanto éxito y el secreto está en saber buscar y hasta regatear algún precio”, agrega Claudia.
Ropa, muebles, electrodomésticos y hasta cosméticos, eran algunos de los productos que tenían en exposición.
Un par de zapatos a 80 pesos, un traje a 120 pesos, camisa y corbata a 10 pesos cada una. En total, por 220 pesos un hombre podría llevarse un conjunto entero para un día de trabajo en la oficina. El mismo combo de artículos en algún local de un centro comercial se podría conseguir en 1200 pesos. Si bien hay una gran diferencia en el precio entre lo nuevo y lo usado, la calidad de los productos y artículos exhibidos en esta feria americana no tenían nada que envidiarle a lo de las vidrieras comerciales.
“Si uno va a una casa de antigüedades a buscar un jarrón de bronce antiguo podría pagar hasta 1000 pesos, y aquí está en 150 pesos, por supuesto ya está vendido”, agrega Claudia.
Tanto ella como su esposo están pensando en organizar una tercera edición junto a otras expositoras sanjuaninas.
De bar a feria
En otro punto de la ciudad se desarrolló la feria llamada “Tu Ropero”, organizada en Yoko Bar por Paula Más y las hermanas Milagros y Guadalupe Álvarez, tres jóvenes sanjuaninas que ya habían organizado un par de ferias americanas en sus casas hasta que decidieron llevar el sistema a un nuevo espacio.
“Nos comunicamos con algunos amigos que querían vender algo de ropa que ya no usaban y con algunos locales de ropa que quieran promocionar sus indumentarias”, comenta Milagros. Fue así como las chicas lograron llenar un bar local con ropa, accesorios y calzados durante el fin de semana pasado.
Los propietarios de los artículos no tienen la obligación de estar presentes en la feria. Las chicas recibían las prendas, las vendían y luego se comunicaban con los dueños para entregarles sus ganancias. Este nuevo sistema deja más espacio para los visitantes y menos trabajo para los dueños de las prendas.
Zapatillas en 50 pesos, gorras en 30 pesos, un pantalón de buzo en 10 pesos y una campera de cuero en 180 pesos fueron algunas de las prendas más buscadas en esta feria.
“La idea sería llevarlo una vez por mes a diferentes bares y salones para que la gente tenga otra opción al momento de hacer sus compras”, comenta Paula. A esta idea también se le suma el proyecto de un lugar y días fijos para que los sanjuaninos ya tengan su espacio propio.
“Hay que ponerle onda a esta ventas y es por eso que contamos con músicos en vivo”. Guadalupe Álvarez, Benjamín Sánchez, Indio Bustos y el DJ Marcos Más fueron los encargados del entretenimiento del lugar.
Así, ya sea en el patio trasero de una casa o en un bar, las ferias americanas son una nueva alternativa al momento de vestirse, buscar algún adorno, un regalo o simplemente dar un paseo en familia. Eso sí, con el gran secreto para los compradores de regatear algún precio y llevarse algo.
En Norteamérica ya pagan impuestos
Las ventas de garaje comenzaron en Estados Unidos para que las personas pudieran vender sus partencias y no pagar impuestos por ventas ni alquileres de salones. Lleva ese nombre porque las primeras ferias se organizaban en los garajes de las casas así evitaban pedir los permisos correspondientes.
Estas ventas han tenido tanta repercusión en estos últimos tiempos que en ciudades como Nueva York, California y Pensilvania, los organizadores deben pedir un permiso y pagar alrededor de unos diez dólares de impuestos.
El artista Robert Emmons (de Nueva Jersey) realizó un cortometraje llamado “Yard Sale” (Venta de Garaje) en 2006 que muestra esta práctica y su impacto social en los Estados Unidos.

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