CASOS QUE CONMOCIONARON A SAN JUAN

El nacimiento de un nuevo hockey, el sanjuanino

La situación política que afrontaba el país no era la óptima. Desde 1976, un golpe militar gobernaba el País. Aún así, dos años después (1978), Argentina salía campeón del mundo en fútbol durante el mes de junio. Pero, no fue el único campeonato mundial que obtuvo. El mes de noviembre quedará por siempre en la memoria de los sanjuaninos gracias al primer y último título logrado en casa. Por Michel Zeghaib.
domingo, 3 de junio de 2012 · 15:45

En aquel año, Argentina logró su primer y último campeonato mundial de hockey sobre patines en San Juan al vencer a España por 3 a 1 en la final. Los pronósticos vaticinaban, ya desde el viernes 3 de noviembre, que los candidatos más seguros para la final del sábado 11 de noviembre de 1978 eran los equipos de Argentina, Portugal y España. Pero pocos se animaban a soñar lo que vendría: el nacimiento de un nuevo hockey, el de San Juan como cuna de grandes exponentes.

Esa fue una tarde cargada de mucha expectativa y tensión, el fixture oficial del certamen marcaba la crónica de los partidos: Italia versus Japón (16hs), Bélgica versus EEUU (17hs), Brasil versus Australia (18hs), para coronar el día con Argentina y España a las 23hs.

El partido
La jornada empezó desde muy temprano ese sábado. Los jugadores habían salido de la concentración hacia el estadio, acompañados por una caravana que los alentaba con mucho fervor. El estadio estaba colmado, las crónicas de la época daban cuenta de un número de 8.000 almas que, eufóricas y bullangeras, animaban al seleccionado nacional. Al momento de entrar el equipo argentino a la cancha, una nube multicolor de papelitos celestes y blancos se desparramaba por el aire, juntamente a un ensordecedor grito de ¡Argentina! ¡Argentina! Las banderas flameaban. Un momento muy esperado estaba por comenzar. Pero antes de empezar el partido, los altoparlantes anunciaban oficialmente el retiro de tres de los mejores jugadores que ha tenido el hockey sobre patines: Antonio Livramento (Portugal), Ramón Nogué (España) y Raúl Martinazzo (Argentina).

Todo estaba listo. Eran las 23.30hs cuando el árbitro holandés Jacop Ebeltjes dio por iniciado el partido. Santos Álvarez, el D.T. de Argentina,  había conformado el equipo: Peña, Andino, Rubio, Daniel Martinazzo y Coria. La estrategia argentina era la ofensiva, salir a ganar o ganar, porque España especulaba con dejar pasar el tiempo, ya que con empatar le alcanzaba para salir campeón. El primer tiempo pasó sin goles, con lo cual, parecía que el partido tendía a un congelamiento que ponía a todos en un estado de tensión, opiniones encontradas entre el público sobre las estrategias que se deberían aplicar –lo que sucede normalmente en todo partido–, además de un gran signo de pregunta sobre qué iba a pasar, ponían a todos de cara al segundo tiempo. Pero ese primer tiempo, no pasó tan desapercibido. Se había generado un momento de mucha angustia cuando Trullols, el arquero de España, le atajaba un penal a Mario Andino.

En una nota del diario La Nación de 11 de noviembre de 1998, 20 años después de la hazaña, Andino lo recordaba así: “(…) nos cobraron un penal y me tocó ejecutarlo. El juez pitó mientras se dirigía, por un costado, al centro de la cancha. Yo no entendí nada. Santos me hizo señas para que rematara, pero cuando le quise dar, tenía al arquero Trullols encima y me tapó el remate. Me quería morir”.

En el segundo tiempo las dudas empezaron a disiparse y la confianza se hizo presente en el seleccionado nacional cuando a los 47 segundos Mario Agüero comenzaba a hacer realidad la esperanza Argentina. Cortó un pase español en media cancha y salió sólo para vencer el arco de España. Una tremenda explosión de júbilo sacudió el estadio. 10 minutos 32 segundos después, Carlos Coria redobló la alegría con el segundo gol.

Pero no todo quedó allí. Daniel Martinazzo cortó un avance español, avanzó dribleando, dejando en el camino a un rival, escapando de otro que quiso enchancharlo con el stick esperando la salida de Trullols para terminar colocando la bocha en el ángulo del arco. Por su parte, la selección española luchaba con la intensión de descontar, frente a un Andino y Rubio que se lucían en la defensa, y un arquero, Carlos Peña, que se destacaba con sus intervenciones en el arco. España tuvo que cambiar de táctica y, a los 19 minutos, Manuel Edo Pruja descontó, pero no alcanzó, la Madre Patria se quedaba sin la copa. Estaba sorprendida. Quizá esperaron a un equipo argentino de estas características, pero nunca imaginaron el ímpetu y el fervor con el que jugarían. Fueron una máquina arrolladora durante los cuarenta minutos de partido.

La chicharra de la mesa de control marcaba el final. El triunfo estaba asegurado. La euforia se expresó en el aplauso, las serpentinas y papelitos al dar la vuelta olímpica la selección argentina. Fue un júbilo que continuó en la calle. San Juan, esa noche, no durmió.

Política y sentimientos
Los medios de comunicación de la época fueron muy elocuentes. Tanto diarios como televisión, daban cuenta del momento vivido como algo único, definitivo, protagonizado no sólo por los jugadores y directivos, sino también por un pueblo que, al parecer, explotaba de algarabía, todos hermanados por mismos sentimientos, en medio de una sociedad igualitaria. Estos sentires, tiempo después, fueron difíciles de encuadrar como si fuese el perfil único de una sociedad que estuvo marcada por un gobierno de facto y su consiguiente política dictatorial.

Se podían leer frases como: “El deporte es cuestión de Estado”, o también: “(…) nuestro pueblo en general, tiene esta deuda (la de haber ganado, nota del cronista) y la mejor forma de retribuirla es guardando la compostura pertinente, respetando para ser respetado y, sobre todo, brindando el apoyo del aplauso amistoso y cordial”, expresando, sin dudas, un trasfondo político que estaba latente sosteniendo la enorme estructura de aquel campeonato mundial.

Los discursos de bienvenida, expresados el jueves 1 de noviembre, buscaban mostrar a un San Juan afable y de puertas abiertas a todos, más aún, durante esos días, San Juan era Argentina, y ambos, eran para el mundo que tenía puesta su mirada en ellos, una mano abierta llena de amistad, amor, cariño, paz y libertad para todos los hombres libres. Con palabras elocuentes, sentimientos de euforia y una política de Estado, San Juan se dispuso a darles la bienvenida a: España, Portugal, Italia, Alemania, Bélgica, Australia, Japón, Mozambique, EEUU, Brasil y Chile.

Lo que pocos saben
Sin dudas, la década del ´70 será recordada como una de las épocas más duras que recuerda la historia argentina. Dentro de este contexto, desde lo deportivo, el punto más álgido a nivel nacional fue el mundial de fútbol ganado por la selección que dirigía César Luis Menotti, el cual fue tomado como un triunfo propio por la Junta Militar. Lo que pocos saben es que ese no se trató del único Mundial que se celebró en Argentina en 1978. Entre marzo y abril tuvo lugar el torneo masculino de hockey sobre césped y en noviembre le tocó, como se viene relatando, al hockey sobre patines. En menor medida a lo ocurrido con el fútbol ambos certámenes –hockey sobre césped y hockey sobre patines– no pasaron desapercibidos para el gobierno de facto para intentar mostrarle al mundo la imagen de una sociedad que vivía en paz.

Así como Menotti presenció varios partidos de hockey sobre césped y charló sobre táctica con el entrenador de Pakistán, también colaboró en la preparación de la selección de hockey sobre patines. Antes de la competencia, brindó una charla al plantel contándole sus experiencias durante el Mundial. Al parecer este encuentro con El Flaco en Mendoza dio resultado porque Argentina ganó el campeonato mundial.

En síntesis. Momentos como estos, sirvieron como una importante oportunidad para tratar de reavivar sentimientos de argentinidad políticamente necesarios por los hechos sociales que vivían, no sólo Argentina, sino también Latinoamérica

Política, deporte y religión
Las ideas que marcaron el discurso político expresado por los medios de comunicación de aquel momento, estaban cargadas de connotaciones religiosas. En los discursos, esas ideas se repetían con frecuencia en torno a las mismas palabras: hermandad, fraternidad, confraternidad, por un lado; y fiesta, alegría, paz y amistad, por el otro. Todos estos son términos de fuerte contenido teológico heredados de la cultura cristiana occidental. Por ejemplo, si se expresan las relaciones de los individuos en una sociedad en términos de “hermandad” o “fraternidad”, lo que se está queriendo decir es que estos individuos están unidos por lazos que van más allá de la sangre, y que, por lo tanto, se ubican en el ámbito de lo espiritual. Estas expresiones buscan mostrar imágenes de una sociedad construida con lazos de hermanos. Y si una sociedad está conformada por hermanos, entonces debe haber un Padre que los cobije. Ese Padre es Dios. Y si hubiese algún hijo extraviado o mal agradecido, entonces, también debe haber un Padre que lo reciba si se arrepiente, y haga fiesta por su regreso.

Algunas frases: “Una fiesta de confraternidad”, “Por muchos años perdurará esta demostración de fe y esperanza”, “Cuando la fe mueve montañas”, “hoy Argentina agradece con el abrazo de hermano, y como dijimos alguna vez, en estas mismas páginas, que la comprensión de los que creen en una causa sea el mejor premio para nuestra humilde labor”, o también “la mejor forma de retribuirla es guardando la compostura pertinente, respetando para ser respetado”, etc., puede verse en ellas, las influencias que la política ha recibido de la religión y, por lógica consecuencia, el deporte.

¿Qué dijeron?
La Nación Deportiva
(11/11/1998)
Carlos Osmán Coria: “José María Muñoz ingresó y saludó a Santos Álvarez con un abrazo. La gente empezó a aplaudir y el gordo se desprendió la camisa. Abajo tenía la casaca argentina. Entonces, el estadio se vino abajo”.
Daniel Domingo Martinazzo: “Nunca voy a olvidar el Mundial 1978, aunque debo confesar que ese 11 de noviembre, tras ganarle a España y consagrarnos, no entendía nada”.
Santos Álvarez: “Luego de concentrarnos en el Círculo de Oficiales de la Policía provincial, al ir tanta gente a visitarnos, decidimos cambiar en la última fecha. Fuimos a descansar a la finca del Loco Catena. Me invitaron a tirar al platillo, algo que nunca había practicado. Apunté y en el primer disparo di en el blanco. Somos campeones, me dije”.
Carlos Coria: “Ahora que soy técnico (Huracán de Buenos Aires) me doy cuenta de lo inhumano que eran aquellos mundiales. En 1978 nos preparamos tanto que pudimos aguantar los once partidos consecutivos que noche a noche, con el calor de noviembre y el estadio lleno debimos disputar”.

El camino a la copa
Primer fecha
Miércoles 01/11/78
22hs. Argentina (11) vs Bélgica (1)
Segunda fecha
Jueves 02/11/78
22hs. Argentina (3) vs Italia (1)
Tercera fecha
Viernes 03/11/78
22hs. Argentina (15) vs Mozambique (1)
Cuarta fecha
Sábado 04/11/78
22hs. Argentina (3) vs Alemania (2)
Quinta fecha
Domingo 05/11/78
22hs. Argentina (10) vs Australia (0)
Sexta fecha
Lunes 06/11/78
22hs. Argentina (2) vs Brasil (0)
Séptima fecha
Martes 07/11/78
22hs. Argentina (2) vs Portugal (2)
Octava fecha
Miércoles 08/11/78
22hs. Argentina (3) vs Chile (1)
Novena fecha
Jueves 09/11/78
22hs. Argentina (8) vs EEUU (0)
Décima fecha
Viernes 10/11/78
22hs. Argentina (18) vs Japón (0)
Decimo primera fecha
Sábado 11/11/78
23hs. Argentina (3) vs España (1)

Goles argentinos
A favor: 78
En contra: 9

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