Una vez más, la gruta ubicada en Sierras Azules amaneció vandalizada y generó profunda indignación entre vecinos y fieles del departamento Zonda. El ataque ocurrió en las primeras horas de este 1 de mayo y dejó importantes destrozos en uno de los espacios de devoción más concurridos de la zona.
Quien expresó el malestar de la comunidad fue el abogado y vecino José Campillay, impulsor de la última restauración del lugar, realizada hace poco más de un año. “Es una indignación total, una tristeza, una desazón que nos afecta un montón. Justo un Día del Trabajador nos desayunamos con esta noticia”, lamentó.
Los daños evidencian un accionar deliberado. No solo destruyeron parte de la estructura, sino que también arrancaron y se llevaron una pesada puerta de hierro que había sido donada por un metalúrgico local y colocada con candado. Además, las imágenes religiosas fueron violentamente dañadas: la de la Virgen del Valle fue arrancada, mientras que otra fue directamente partida, pese a haber sido amuradas con cemento.
El dolor es mayor porque esas piezas habían sido colocadas tras la última reconstrucción, luego de un ataque similar ocurrido el año pasado. Aquella tarea fue completamente comunitaria y demandó un gran esfuerzo, ya que los materiales debieron ser trasladados en animales por tratarse de una zona de difícil acceso. “Tuvimos que llevar todo a lomo de burro, incluso el agua para hacer el hormigón. Fue un sacrificio enorme”, recordó Campillay.
Ante la falta de cámaras de seguridad en el lugar, los vecinos apelan ahora a la colaboración de la comunidad para dar con los responsables o recuperar los elementos robados. Solicitan que cualquier información sea comunicada a la comisaría más cercana o a referentes de la zona.
Pese al golpe, los fieles no bajan los brazos y ya organizan una nueva subida para reconstruir la gruta. “Podemos no compartir ideologías, pero el respeto tiene que prevalecer”, sostuvo Campillay, en un mensaje que mezcla bronca y esperanza.