domingo 16 de junio 2024

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Una vida de película

Semblanza de un hijo sobre un padre que dejó el corazón enterrado en Ischigualasto

William Sill fue creador del Parque Ischigualasto y en pocos días se le hará un nuevo reconocimiento. Su hijo, homónimo, contó detalles nunca antes develados sobre la intensa carrera del paleontólogo en San Juan.

Por Miriam Walter

Había una vez un sanjuanino nacido en Estados Unidos llamado William Sill. Muchos ven su nombre en el Valle de la Luna, porque como paleontólogo y geólogo fue un impulsor de la puesta en valor mundial de Ischigualasto. Podría decirse que es el "padre" del famoso Parque, porque sin él no sería Patrimonio de la Humanidad. Así de grande era el amor de mister Sill por San Juan que dejó, literalmente, enterrado aquí su corazón.

Este breve relato introduce un hecho fenomenal que se dará en los próximos días, cuando parte de los restos de William Sill sean reubicados dentro del predio lunar que visitan, como él soñaba, miles de turistas al año.

image.png
Campaña de William Sill en Ischigualasto, en los años 70.

Campaña de William Sill en Ischigualasto, en los años 70.

Para tamaña ceremonia volverá a San Juan su hijo, William Sill Junior, o Bill para quienes lo conocen de cerca, que presenciará este reconocimiento junto a su familia. En medio del trajín de volver adonde pasó su infancia, recordó desde Texas cómo fueron esos días vertiginosos junto a su progenitor, ese científico aventurero, atesorador de fósiles, que quería crear una cosa de otro mundo en ese rincón vallisto. Y lo logró.

Antes de hablar de Junior hay que hablar de su padre. El doctor William Dudley Sill quedará en los libros de historia de San Juan como el primer investigador en liderar desde la provincia exploraciones paleontológicas en busca de fósiles en el Valle de la Luna. También se dirá que fue el artífice de la creación por ley del Parque Provincial Ischigualasto y quien más se movió para que el sitio sea declarado “Patrimonio Mundial de la Humanidad”. Tremendas hazañas no son lo único que dejó como legado este genio de los dinosaurios y generoso docente, ya que también se involucró en acciones para salvar estudiantes durante la dictadura.

Bill le contó a Tiempo de San Juan sus intensas sensaciones antes del regreso, cuando acaba de perder a su propio hijo. Con emoción reconstruyó, capa sobre capa, cual paleontólogo, lo que fue la asombrosa vida de su papá.

Una experiencia para renacer

"Para mí San Juan ante todo significa alegría. Hace más de un año perdí a mi hijo mayor de 23 años. Fue un golpe grandísimo. Creo que esa depresión que viene de perder un hijo es algo único que tal vez solo lo entiende alguien que haya perdido un hijo también. Entonces ha sido un año y medio dificilísimo, el más difícil de mi vida. Y he estado esforzándome muchísimo de salir al otro lado y poder encontrar la luz otra vez. Y va bien en lo que es todo. La realidad es que voy a San Juan a poder sentir alegría otra vez", confiesa.

image.png
Bill con su hijo Bobby, en una de sus últimas fotos juntos.

Bill con su hijo Bobby, en una de sus últimas fotos juntos. "Le gustaba el campo y la aventura como a su abuelo", recuerda William Sill Junior.

"San Juan me trae alegría. Yo todo lo que soy, los cimientos, empiezan en San Juan. San Juan es donde yo aprendí a caminar, a hablar. San Juan es donde me enamoré con el fútbol. Hoy en día yo llevo un equipo de casi 100 jugadores de fútbol aquí en Estados Unidos. Todo ese amor al fútbol nació en San Juan. La Escuela 154 es donde me empecé a formar, aunque era bien burro y no me gustaba la escuela. Más me gustaba ir a Ischigualasto con el papi, ir camping, buscar fósiles. Y de ahí nace un amor a la naturaleza y a estar afuera", recuerda.

Cuenta que por eso vive en Colorado, que "se parece a San Juan, donde hay montañas, donde hay desierto, donde hay oportunidades de estar afuera mucho y a mí eso todo me encanta".

Bill recuerda que San Juan es donde tuvo su primer amor, "la Jackie Toledo, en Desamparados", con quien son amigos y se mantienen en contacto. San Juan es donde aprendió "a tocar la guitarra del mismo Don Ochoa, el gran guitarrista sanjuanino, en su casa el papi y yo aprendimos a tocar la guitarra, juntos ahí, cantando desentonados la Zamba de mi Esperanza".

Para William Junior "lo más grande es el hecho que en San Juan realmente se vive la familia, las amistades en una manera única que yo no he visto. San Juan es el último lugar donde mi hijo Bobby y yo lo pasamos más bien antes de todos estos problemas. Hace unos años estuvimos allá, fuimos a Ischigualasto, pasamos una linda semana y media en San Juan y fue estupendo. Entonces regresar a San Juan es regresar a estar con Bobby, con mi hijo".

Bill llegará con su esposa Kelly, y sus pequeñas hijas, Sofía y Noah, que no conocen la provincia que tanto amaba el abuelo.

image.png

"Acá en Estados Unidos no me ha faltado el mate, a veces ha faltado la guita, a veces ha faltado otras cosas, pero el mate siempre ha estado en mi casa, eso es un legado de mi padre. Sinceramente hablando del legado de mi padre, era un tipo que tenía todo. El romance, la aventura, como un Indiana Jones; la caridad, como un Gandhi; un coco como Einstein, y una facha como Robert Redford. Lo que es ser el único hijo de un tipo así es una cosa difícil y un privilegio, y de lo cual estoy agradecido", analiza.

image.png
Bill junto a sus seis hijos y dos sobrinas que se criaron con su familia en Texas.

Bill junto a sus seis hijos y dos sobrinas que se criaron con su familia en Texas.

"Yo dije cuando falleció el papi en su velorio y dio unas palabras, lo que dije en inglés. Y todavía me siento así, que fue un desafío ser hijo de él, fue un privilegio y fue algo hermoso, porque, claro, ya siendo más maduro me di cuenta que él era algo muy especial y que yo no tenía que tratar de ser como él. De hecho, somos muy diferentes como personas en muchas maneras, en otras somos más igual, pero entendí rápidamente que un meteoro así no da en las estrellas muy a menudo. Es una persona muy especial, como pasa en el mundo, que hay gente que las pone Dios para enriquecer nuestras vidas y el mundo, y eso hay que celebrarlo, no envidiarlo", suspira.

image.png
William Sill trajo piedras lunares directo de la NASA para una muestra temporaria en Ischigualasto.  Fueron las primeras en Sudamérica.

William Sill trajo piedras lunares directo de la NASA para una muestra temporaria en Ischigualasto. Fueron las primeras en Sudamérica.

El Schindler de San Juan

Bill cuenta que pasó toda su vida de pibe entre maestros que le decían lo inteligente que era su papá y las madres de sus amigos que le decían que era un hombre hermoso. "Era una cosa grande ser hijo de él. Pero de los legados más importantes que él me dejó a mí, tal vez uno pensaría que sería la ciencia, pero en realidad fue la caridad, el amor a prójimo, el servicio a otros que él brindó mucho en su vida".

A Bill, su papá lo marcó de muchas maneras. "Él es conocido por el lado de la ciencia, pero en realidad la parte humana del Doctor William Sill es la más admirable, pienso yo. Sí, bueno, siendo doctor de Harvard, siendo tan dotado y con dones increíbles con su mente, en realidad lo que él tenía más grande que todo, aún más grande que su bocho, era su corazón. Mucha gente no sabe la cantidad de gente que ha vivido en la casa de los Sill. Siempre algún necesitado, algún estudiante, alguna persona que estaba sin casa. Yo siendo el varón, siempre me tocaba ir al sillón y alguien entraba a mi pieza. Así fue la vida con William Sill, siempre ayudando a gente, dando a gente. Y fíjate que es un hombre que murió y yo tuve que poner plata para enterrarlo bien porque no tenía ni bastante como para un decente entierro. Mi padre nunca le puso ninguna prioridad al dinero. Odiaba el dinero porque no sacaba lo mejor de la gente y había tantas maldades que venían de ello", reflexiona.

image.png
La familia Sill en San Juan, en los años '70.

La familia Sill en San Juan, en los años '70.

William Sill nació en 1937 en la enigmática ciudad norteamericana de Las Vegas y su personalidad se fundaba en un exquisito mix entre ciencia y religión. En 1959 llegó a San Juan como misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Sus creencias ocupaban un lugar preponderante en su existir, con lo que llegó a ser obispo mormón. En tierra sanjuanina conoció a la albardonera Nélida Salinas, con quien se casó tuvieron cuatro hijos -Zabrina, Tonia, Linda y William- y más de una docena de nietos.

"Todos piensan que los fósiles lo trajeron a mi padre a San Juan y después conoció una sanjuanina, que era mi madre. Pero en realidad la historia es al revés. Mi padre conoció una sanjuanina y eso lo trajo a San Juan y después encontró fósiles", cuenta William Jr.

image.png

"Graduado doctor de Harvard. Él vino de familia sin muchos recursos. Manejó un taxi de turno nocturno en Boston para sobrevivir mientras sacaba la carrera. Estudiaba entre clientes toda la noche. Después le costaba no dormirse en las clases. Mi mami mientras nos cuidaba a los cuatro y otros 3 chicos para ganar dinero y apoyarlo. Por todo lo que fue él, ella era aún más fuerte. ¡Una sanjuanina de primera!", cuenta Bill.

"Creo que eso fue natural para él, viene de su lado de religión, un hombre de ciencias que enseñó las ciencias como principios del mundo y al mismo tiempo siempre edificando y dándole el crédito a Dios como el gran científico que creó todo y lo hizo todo por las normas de la ciencia. Simplemente para él, Dios era el científico que las entendía todas, conocía todas las leyes del universo y a nosotros nos formó y nos formó este mundo. Su religión siempre fue la base de quién era él y esa es una parte grande del legado que él nos dejó. Yo, no siendo tan devoto mormón como fue él, sí a mí y a mis hermanas nos dejó un gran ejemplo de la caridad y el amor a otros".

En 2008, el semanario local El Nuevo Diario cumplió con un pedido de Sill, que se develó como una suerte de "Schindler en San Juan" durante la dictadura. Fue la publicación de una bitácora traducida al español, originalmente escrita en inglés, con un relato sobre crímenes de lesa humanidad que el paleontólogo pudo comprobar desde experiencias cercanas, y que le dejó al periodista Juan Carlos Bataller para que revelara mediáticamente. Con una condición.

Sill le dijo al entregarle el documento al cronista sanjuanino que "pude ayudar a que muchos jóvenes, algunos alumnos míos, se salvaran de una muerte segura. De aquellos tiempos quedaron estos escritos. Te los quiero entregar como periodista y amigo. Pero te reitero: quiero que lo publiques sólo después que yo muera. El momento lo dejo librado a tu elección".

Es que a mediados de los '70, Sill había logrado consolidar un equipo de estudiantes de Geología que hacía un virtuoso trabajo de campo en Ischigualasto, que fueron perseguidos por los militares. Cuentan que Sill, por intermedio de sus contactos en la embajada de su país, logró que algunos de ellos fueran liberados y luego salieran de la Argentina. No obstante, estas acciones lo pusieron en peligro junto a su familia y en 1978 decidieron volver a radicarse en Estados Unidos. En los '90 él volvió a su entrañable San Juan hasta fines de 2002 que volvió a Nevada, con la salud deteriorada.

image.png

"Si viste la película Forest Gump, la vida de el fue así. ¡Casi no parece posible! Por ejemplo esta foto en el '63 cuando estaba en Harvard y fue a apoyar al doctor Martin Luther King en la marcha que dio su discurso 'I have a dream'. El estuvo ahí a poca distancia de MLK", cuenta Bill sobre su papá.

Hoy su hijo dice que su padre era un modelo de humildad.

"Nunca buscó lo suyo, no buscó la fama, no buscó salir adelante en la ciencia, ni en negocios, y por eso se lo llevaron muchos por delante. Muchos pensaban, este gringo es un tonto, porque no aprovechaba cada oportunidad, porque no tenía ego. El papi no buscó avanzar en lo científico, buscó siempre hacer servicio, la causa fue lo más grande, las personas". "Nunca buscó lo suyo, no buscó la fama, no buscó salir adelante en la ciencia, ni en negocios, y por eso se lo llevaron muchos por delante. Muchos pensaban, este gringo es un tonto, porque no aprovechaba cada oportunidad, porque no tenía ego. El papi no buscó avanzar en lo científico, buscó siempre hacer servicio, la causa fue lo más grande, las personas".

Las anécdotas sobre esas enseñanzas habitan la mente de Bill. "Siempre nos enseñó que las personas eran lo más importante, él buscó y encontró siempre lo genial en personas que a veces no se les da crédito. Él me llevaba al mecánico y me decía cómo ese mecánico era tan inteligente como él, porque entendía cada parte de ese motor como él entendía cada hueso de un dinosaurio. Me mostraba la grandeza de un cultivador, alguien que trabaja el campo, que entiende las plantas y la tierra de una manera que él nunca iba a entender. Siempre admiró mucho a las personas que tal vez otros piensan simples, encontró la grandeza y el genio en las cosas que hacían bien, y lo admiraba honestamente, él admiraba a esta gente", recuerda el hijo único.

image.png
William Sill y su esposa, la albardonera Nélida Poblete Salinas, en su finca de Pocito, ubicada en Calle 10 y Maurín, donde pasaron sus últimos años en San Juan, antes de volver a EEUU.

William Sill y su esposa, la albardonera Nélida Poblete Salinas, en su finca de Pocito, ubicada en Calle 10 y Maurín, donde pasaron sus últimos años en San Juan, antes de volver a EEUU. "Cuando estábamos ahí eran 186 olivos y unas 20 hectáreas de uva. Hoy en día creo que es todo papa. Sacaron las uvas y los olivos se murieron", cuenta Bill.

El corazón que "late" en Ischigualasto

La visita de Bill se dará desde el 3 de abril próximo, cuando se ha programado por invitación del Gobierno de San Juan un homenaje a Sill padre, que tendrá como hito el traslado de sus restos, más pecisamente su corazón, de un punto a otro dentro del Parque Ischigualasto (desde el fondo del Centro de Interpretación que lleva su nombre, hacia el frente).

Es que Sill falleció el 15 de marzo de 2008 en Las Vegas, donde descansan sus restos, excepto su corazón, cuyas cenizas se conservan en una urna sepultada en el Valle de la Luna.

image.png

-Mi deseo es que las cenizas de mi corazón queden en Ischigualasto— le había dicho William padre a su hijo, que tuvo dificultades para cumplir esta última voluntad. Cuentan que peregrinó largamente hasta que encontró una médica que accediera a hacer la ablación del órgano y, luego, cumplir múltiples trámites para entrar al país con la urna y las cenizas del científico.

image.png

Detrás del Centro de Interpretación hay una lápida que recuerda al paleontólogo y geólogo que soñaba con un Ischigualasto clave para el desarrollo turístico de San Juan, y que no imaginaba que iban a bautizar a una bestia prehistórica como Sillosuchus longicervix, en su honor.

"Quieren mover la urna adelante para que la gente conozca mejor quién era él y lo que era Ischigualasto para él. Y va a haber un monumento y se va a dedicar mientras estamos allá y eso va a ser una cosa muy linda para mí. Creo que mi viejo va a estar dando vueltas. Pero él no quería esas atenciones, no quería ser elogiado, a él le daría mucha vergüenza saber que hay un dinosaurio nombrado en honor a él y que ahora sus cenizas van a ir al frente del museo en Ischigualasto. Pero bien merecido lo tiene, a mí me da mucho orgullo y doy las gracias a los que están haciendo esto para honrar un hombre que quiso tanto por San Juan".

image.png
William Sill en África, en 1966.

William Sill en África, en 1966.

"Desde Oriente hasta Europa, bajando a África y Australia, mi padre fue a casi todas partes del mundo y su lugar favorito en todo el mundo era San Juan", destaca el hijo de William Sill. "Desde Oriente hasta Europa, bajando a África y Australia, mi padre fue a casi todas partes del mundo y su lugar favorito en todo el mundo era San Juan", destaca el hijo de William Sill.

Y concluye: "¿Cómo quiero que recuerden a mi padre? Simplemente un hombre bueno, de un corazón grande, y que ese corazón siempre estuvo enamorado de ellos, de los sanjuaninos y de San Juan. Un hombre que tal vez pudo escoger cualquier trabajo, cualquier lugar en el mundo, y escogió San Juan. Y tal vez si eso hace que alguien esté un poquito más agradecido, más consciente de la suerte que es haber nacido o vivir en San Juan, ese es un gran legado que él deja para todos nosotros".

Tiempo de San Juan

Suplementos

Contenido especial

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
se gano un premio en una radio sanjuanina pero termino insultando a los conductores

Las Más Leídas

Violación en La Costanera: el celular de la víctima se activó y detienen a otros dos sujetos, un testigo clave los deja en jaque
Los hermanitos, con los bolsillos llenos en San Juan: cuánto cobran por una presencia de 2 horas y sus exigencias, desde comida hasta viajes en avión
El escandaloso festejo del Día del Padre de la Fuerza Aérea en Mendoza
ANSES brinda préstamos de hasta $240 mil para algunos beneficiarios.
Se ganó un premio en una radio sanjuanina pero terminó insultando a los conductores

Te Puede Interesar