A pesar de los vertiginosos avances científicos y tecnológicos, hasta el momento no existe un organismo en todo el mundo que permita anticipar un terremoto. Ni siquiera en los países más desarrollados.
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SUSCRIBITELa doctora en Geología Irene Pérez, miembro del departamento de Investigaciones Sismológicas del INPRES, habló con Tiempo de San Juan sobre este tema inquietante a 80 años de la peor catástrofe de la historia de San Juan y del país.
A pesar de los vertiginosos avances científicos y tecnológicos, hasta el momento no existe un organismo en todo el mundo que permita anticipar un terremoto. Ni siquiera en los países más desarrollados.
Así lo sostuvo, en diálogo con Tiempo de San Juan, la doctora en Geología Irene Pérez, miembro del departamento de Investigaciones Sismiológicas del INPRES (Instituto Nacional de Prevención Sísimca), que tiene sede en San Juan.
El INPRES tiene como objetivo operar, mantener y adecuar la Red Nacional de Estaciones Sismológicas y la Red Nacional de Acelerógrafos, y procesar los registros obtenidos. También estudia la sismicidad y actividad tectónica del territorio nacional y actualiza el catálogo sísmico nacional.
“No existen épocas o estaciones del año que permitan suponer una mayor incidencia de estos fenómenos. Pueden ocurrir en verano o invierno. Por ahora, insisto, no existen métodos que nos anticipen sismos, aunque sí medidas y planes de contingencia que pueden colaborar de manera significativa a obtener un saldo cero de víctimas”, apuntó la especialista.
Tras señalar que las zonas del centro y sur de San Juan y norte de Mendoza representan las más proclives del país en cuanto a movimientos de la tierra, remarcó, por lo tanto, que resulta “incierto” saber si podrían repetirse los episodios que marcaron a fuego a San Juan el 15 de enero de 1944, exactamente 80 años atrás, y el 23 de noviembre de 1977.
Doctora ¿De qué manera deben actuar cotidianamente quienes viven en la zona de Cuyo para resguardarse de los terremotos?
--El impacto de un terremoto podría ser mucho menor si se tienen en cuenta algunas consideraciones, siempre partiendo de la base de que somos conscientes de que se trata de una zona sísmica. Considerar las construcciones, la adecuación de las viviendas, los planes de prevención familiar, el comportamiento en una emergencia y, sobre todo, en lugares donde podrían sorprendernos, como en el trabajo. Estar debidamente preparados puede marcar la diferencia. Lamentablemente, ni siquiera Japón, con sus avances tecnológicos, puede aventurar un sismo, aunque incorporaron algunos adelantos como simuladores.
¿Qué enseñanzas dejaron en San Juan los dos terremotos más fuertes de la historia?
--En el caso de 1944, épocas en que las construcciones eran de adobe y la destrucción fue total, sin dudas la unión y la solidaridad de todos los ciudadanos. Pasaron nada menos que 80 años y muchos sobrevivientes tienen memoria de que la reconstrucción se pudo llevar a cabo en base a una gran acción solidaria, no solo entre sanjuaninos sino proveniente del resto del país. Años después, en 1977, si bien resultó de mayor magnitud, las consecuencias no fueron tan graves por el tipo de construcciones. Esto demuestra lo importante que es edificar bajo normas sismo-resistentes.
¿Eso es clave a la hora de afrontar un evento?
--Ya que no existe manera de anticiparlo, lo único que tenemos a nuestro alcance es actuar a partir de una preparación previa. El peligro está, pero los riesgos disminuyen cuando tenemos buena conducta.
Además de San Juan y Mendoza ¿Cuáles son las zonas de mayor riesgo de movimientos?
--El noroeste argentino a lo largo de la Cordillera de los Andes, además de La Rioja, Catamarca, parte de Córdoba y San Luis.
¿Existe un sistema de alerta de terremotos de Google?
--Sí, y está vigente en Argentina desde finales de junio con el nombre completo “Sistema de Alertas de Terremotos y el Servicio de Ubicación para Emergencias (ELS)”. Sólo está disponible para los dispositivos con Android en el país y no con iOS (los iPhone de Apple). Lo interesante de la función es la precisión: avisa en tiempo real cuando está sucediendo un movimiento telúrico, con la magnitud estimada y el epicentro.
Irene era una niña cuando vivió el terremoto de mayor magnitud de San Juan, en 1977. Si bien las consecuencias no fueron tan extremas como en 1944, por el tipo de edificaciones, todavía lo recuerda con precisión.
Vivía en Jáchal, donde nació el 7 de noviembre de 1967. El epicentro fue a unos 150 kilómetros.
“Mi infancia y adolescencia transcurrieron en ese pueblo muy tranquilo y pequeño rodeado de montañas y naturaleza. Jugaba todo el tiempo, no teníamos televisión. Pasaba horas con los animales, las plantas, la arena, el agua de las acequias y también contemplaba fascinada el cielo divinamente limpio por las noches. Amaba la naturaleza y el movimiento del agua”, repasa.
Cuando finalizó la secundaria me fui a estudiar Geología a la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de San Juan. Pensaba al terminar tercer año irme a estudiar Oceanografía a la UBA, ya que podía hacer un traspaso. Pero me fue gustando tanto y tenía compañeros y profesores tan especiales y un ambiente tan hermoso (que nos permitía estudiar de manera amigable, con salidas de campo a la montaña y gran aprendizaje) que decidí quedarme.
Ya egresada, realizó una especialización en Hidrología impulsada por la UNESCO y poco después ingresó como becaria al INPRES.
“Siempre noté la gratificación que me brinda el costado social y personal del trabajo en el instituto, como brindar respuestas y seguir trabajando en la prevención desde distintas acciones, como la construcción resistente, la concientización de las conductas individuales y colectivas y el seguir apuntando al objetivo principal, que es ‘víctimas cero’”, remarcó.
Recordá que la herramienta de sismos solamente funciona si tenés conexión con datos móviles o WiFi.
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