A lo largo de sus 8 salas, permite descubrir secretos sobre el modo de vida de las personas que habitaron San Juan desde hace 8.000 años en adelante. Renovado, con luces acordes, una muestra bien organizada y las características que permiten cuidar cada una de sus piezas, de ese modo funciona ahora el Museo Arqueológico Mariano Gambier. Luego de su apertura en la nueva sede, en el ala norte del subsuelo del complejo Cultural La Superiora, en Rawson; la directora del lugar Claudia Mallea, ofreció un recorrido por la exposición y se animó a señalar las piezas más llamativas.
Fueron casi 6 años los que el museo permaneció cerrado, por falta de un espacio y otros inconvenientes. Ahora, la gente puede volver a recorrer la exposición sobre el modo de vida de las culturas precolombinas que habitaron San Juan. “Este lugar es ideal. Aquí no hay alternancia de temperaturas y pudimos armar vitrinas que en la base tienen telas que son aislantes de frío y de calor. Esto nos permite proteger y conservar del mejor modo las piezas. Además, pudimos organizar la muestra con las características necesarias para una exposición museográfica. Por ejemplo, se colocó luces que no son invasivas, se seleccionó los colores ideales para el entorno y el mobiliario, y se distribuyó las piezas de un modo que permite al espectador poner énfasis en cada pieza sin perderse”, detalló la directora del Museo.
Otra modificación destacada es que el lugar cuenta ahora con una sala transitoria. En este momento, esa sala fue destinada a Qhapaq Ñan (Camino del Inca). “La intención es mostrar a la población cuál es su importancia y contarles que nosotros formamos parte del Sistema Vial Andino y que tenemos la suerte de tener tres de esos fragmentos del camino declarado Patrimonio de la Humidad, en la zona de Iglesia”.
Los destacados de la muestra
El recorrido del museo comienza en la zona de recepción. En tanto que, la primera sala expone el periodo de la prehistoria, a través de las culturas morrillos y fortuna, que vivieron hace 8.000 años.
“En la sala correspondiente a culturas de cazadores y Recolectores llaman la atención algunas piezas que nos demuestran por el ejemplo el hecho de que, en esas épocas, la gente ya utilizaba cubre sexos, adornos como collares y que hacía cestería ya decorada. Además, se puede ver que hay puntas que fueron realizadas con obsidiana, que no es propia de acá, sino que la traían desde la zona del Sur del país”, comenta la Directora.
En tanto que, en la Sala Ansilta, que habitó estas tierras desde el 1800 a. C. hasta 500 d. C. “se puede descubrir cómo comienza a implementarse la agricultura y se puede mostrar a la comunidad cómo eran sus mantas, cestos, vasijas. Estas últimas son llamativas porque se han ido reproduciendo en función de fragmentos originales. Para eso trabaja un equipo de técnicos que unen los fragmentos que se han ido encontrado y, en función de la orientación de la pieza buscan la guía de los para completarlos”, marca la especialista.
Y destaca también que, “ellos ya usaban expansores nasales tatuajes y en las otras salas hay incluso tabletas para alucinógenos, que no tenían la misma función de hoy en día, del placer, sino que tenían una utilidad medicinal, por ejemplo, se usaban durante el trabajo de parto. Estos detalles nos dan la pauta de que no inventamos nada”.
Ya en la sala de Punta del Barro y Aguada, que vivían entre el 600 y 900 de nuestra era, resalta una maqueta sobre el sistema de cultivo con la creación de acequias, que ya en ese momento permitía que la agricultura y la ganadería fueran las fuentes esenciales la actividad económica, aunque se mantenían la caza y la recolección.
Para finalizar, se puede observar las características del periodo tardío, del 1100 al 1460 aproximadamente, hasta que llega la dominación incaica. En ese contexto, la sala número 5, “está destinada a la cultura Calingasta y a la cultura Ullum y Zonda en el valle de Ullum y Zonda. Conforman el periodo tardío, al igual que la sala 6, que es de Iglesia, que es de la zona de Angualasto. Y esta es una de las muestras más claras, de cómo, antes de la llegada de los Incas o de la llegada de los españoles, en San Juan había varios grupos humanos con características culturales muy diferentes. Por ejemplo, acá tenemos a Calingasta, que tiene formas de cerámica globulares, así sea en su parte superior, una forma de tejido diferente. Y cuando pasemos a la sala de Angualasto, que son contemporáneos, podemos ver una cerámica muy diferente. Angualasto tiene la iconografía del cóndor, entonces la plasman en sus tejidos, en la cerámica, en el calzado, en la cestería, en todo lo que ellos pueden”.
Ya con la muestra de la incorporación de los objetos que llegaron con la dominación incaica, en 1530 después de Cristo, finaliza el recorrido por la historia más antigua de la provincia.
Para visitarlo
El Museo Arqueológico Mariano Gambier se encuentra en el ala norte del subsuelo del complejo Cultural La Superiora, en Rawson. Se puede visitar de lunes a viernes, de 8:30 a 12:30 y de 14:30 a 18:30. La entrada general cuesta $200, los niños menores de 10 años ingresan gratis y las delegaciones escolares de hasta 30 alumnos y dos docentes deben abonar $3.000.