Orlando Pelichotti y su libro de bolsillo para desplazar al celular
Es sanjuanino y vive en Mendoza. Se presenta como artista visual con 250 exposiciones en el mundo, 45 bienales, 15 libros publicados, reportero gráfico y docente.
“Mirá, le editás acá esta sombra y queda perfecta…” dice mirando la foto tomada con celular por esta cronista, mostrando que no puede despojarse de su primera pasión, la fotografía. Orlando Pelichotti es un artista multifacético, hiperactivo, verborrágico y sanjuanino chauvinista, aunque vive en Mendoza desde que se fue a estudiar. Él mismo se presenta como artista visual con 250 exposiciones en el mundo (conoce 26 países), 45 bienales, 15 libros publicados, reportero gráfico y docente.
Pasó por San Juan para hablar de la presentación de su último libro, “Nuestro pasaje San Martín, un laberinto en la memoria de Mendoza”, un libro de bolsillo que busca competir con los celulares y que tiene siete cuentos ficcionados, basados en hechos reales, sobre un pasaje centenario de la provincia vecina.
image
“Tienen misterio y terror, un género para despojarme un poco del periodismo; de hecho, dos cuentos ya ganaron primeros premios en antologías de Madrid. La idea es el pequeño formato para que puedas leerlo en el colectivo, en subte o el tren y competir con el teléfono”, explicó. Tampoco tienen fotografía ya que buscaba dar protagonismo al texto, “tengo ocho fotolibros, algunos premiados, y quería alejarme de eso”.
Además, fue invitado por el director del Museo Franklin Rawson para ser parte de la curaduría de la muestra fotográfica que se presentará el 24 de abril, en el marco del primer bloque de actividades por los 90 años del museo.
En 2025 ganó el primer premio del concurso Mario Pérez. “Es una historia rara porque yo expongo en galerías de París o en otros países, pero acá tengo que salir a buscar la muestra, así que cuando me llamaron para la curaduría me puse muy contento”, señaló.
Su primera muestra fue en 1993 en Córdoba, donde logró “vender todo”.
image
Manos a la obra.
Historia encapsulada
Sus padres llegaron a San Juan desde La Plata, cuando en 1976 la dictadura generaba temor a militantes y no militantes.
“Esa historia es muy fuerte. En la familia lo encapsulamos. Mi padre era geólogo y mi madre farmacéutica. Mi viejo se enteró que iban a abrir Geología en la Universidad Nacional de San Juan y fue uno de los primeros decanos. Pero de los problemas en la dictadura no hablamos”, contó.
Orlando hizo la primaria en la Dante Alighieri y en la escuela del barrio Del Bono y la secundaria en la Boero, de donde egresó como técnico constructor.
Cuando era niño era vecino y amigo de Ernesto Marín, su papá revelaba fotos, por eso a los 10 años ya se metían en el laboratorio a jugar y aprendían. “Así aprendí, jugando. Por eso hoy juego a escribir, un libro me lleva menos de un mes desde la idea hasta tenerlo en la mano”, dijo.
image
Como reportero gráfico en la cancha.
Agregó que “a los 11 años empecé a sacar fotos, a los 15 ya tenía obra de autor y a los 16 expuse en La Plata, ahí conocí a Óscar Pintor quien me mostró que su escuela era la calle, como la mía. A esa edad ya exponía en el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires representando a San Juan”.
Se fue a Mendoza a estudiar Turismo y entró a trabajar al diario Los Andes, primero como laboratorista y después fue reportero gráfico y periodista por casi 30 años. En el año 2002 trabajó en una agencia informativa de Brasil y conoció a su esposa (chateando por internet) con quien tiene dos hijos, Larisa y Vinicio. “Ahí empecé revelando fotos de otros reporteros hasta que me dieron una Nikon F4 destruida para un partido y cuando vieron mi material me hicieron reportero de la Copa Libertadores. También participé en la campaña de Lula da Silva”, contó.
Gracias a su trabajo pudo conocer a varios presidentes como Fidel Castro, Nicolás Maduro o Emmanuel Macrón. “Pero aprendí a no tener fotos con políticos, ni líderes religiosos, ni de fútbol”.
image
Pelichotti con uno de sus libros de fotografía.
El arte y las bienales
Mientras se tomaba un jugo de naranja con un alfajor de pistacho frente a la Catedral, se lo veía disfrutar cada segundo pisando el suelo sanjuanino.
“Lo de la participación en las bienales de arte se fue dando, estaba representando a Argentina en una bienal en Cuba, un curador de Venezuela me invitó y así fue creciendo y hoy soy un artista de circuito de bienales, tengo 44 bienales”, dijo.
El año pasado ganó cinco primeros premios, incluido el Mario Pérez de San Juan y uno en Colombia. Todo esto lo combina con su trabajo como docente universitario y periodista.
Como reportero gráfico pudo cubrir diez mundiales de hockey sobre patines; “prefiero eso a la Copa América”.
image
-¿Con qué te sentís más cómodo, escribiendo o con la cámara?
– Soy feliz con una cámara un domingo en un partido de fútbol, ya sea un River-Boca o en la Villa Obrera, aunque soy hincha de Sportivo Desamparados. También disfruto mucho dar clases y talleres y el contacto con la gente. Ahora vengo más a San Juan pero antes solo venía a votar o a reunirme con amigos.
– ¿Y por qué no hiciste el cambio de domicilio si vivís hace años en Mendoza?
– Porque soy sanjuanino. Voto acá, mi banco está acá y mi DNI tiene domicilio acá y así quiero seguir.