Le quedaba sólo la tesis pare recibirse en la carrera de Gestión Ambiental, pero en plena preparación de su última materia, abandonó todo. "Me di cuenta de que eso no era lo que quería", expresó Karen Alcaide desde su pieza, donde tiene su mini taller de costura. Le costó, pero se decidió. Es que su abuela Beba le inculcó todo esto de las telas y las máquinas de coser. Ahora diseña bikinis a medida y rompe la barrera de los estereotipos.
La sanjuanina de 29 años confió que su abuela le heredó toda esta pasión por la costura. Ella creció viéndola coser y bordar: "A mi siempre me gustó coser. Mi abuela era modista y me encantaba ir a su taller. Y empecé así, me compraron una maquinita chiquita y hacía ropa para muñecas; después cuando fui adolescente me empecé a hacer mi propia ropa", aseguró.
Detrás del diseño de los bikinis hay una historia muy particular. La fabricación de estas prendas de baño no surgió porque sí: "Decidí hacer bikinis porque no me sentía cómoda con los bikinis que yo me compraba. Me costaba encontrar algo que me gustara y sobre todo, que me quedaran bien. Era más que nada sentirme cómoda en una pileta usando una bikini, estar disfrutando y no estar tapándome".
Usaba a mi familia de modelo hasta que empecé a fabricarlos. Me armé mi taller en la pieza con mis maquinas Usaba a mi familia de modelo hasta que empecé a fabricarlos. Me armé mi taller en la pieza con mis maquinas
Karen, por las mañanas es niñera y por las tardes le pone full concentración al punto de costura. Su cama, un mueble, la fila de máquinas y una lámpara que se enciende cuando se cruzan las ideas de hacer magia con prendas únicas y a medida, rompiendo la barrera de los estereotipos.
A mi me encanta que la gente venga a decirme como quiere su bikini, es un desafío para mi porque tenés que cumplir con las expectativas. A mi me encanta que la gente venga a decirme como quiere su bikini, es un desafío para mi porque tenés que cumplir con las expectativas.