“Descubrí mi lugar en el mundo”, dice la abogada María Agustina Putelli Delgado cuando habla de su trabajo como mediadora en San Juan. Es una apasionada de su vocación, aquella que inició durante sus años de estudios universitarios con “Las Marinas”, más exactamente su madre y su abuela materna. La primera de la dinastía no está físicamente, pero se encuentra junto con María Agustina en cada avance y distinción laboral que logra, como las felicitaciones que recibió por parte de sus colegas en un encuentro internacional celebrado en Salta a fines de noviembre.
Según le contó a Tiempo de San Juan, ama su profesión y trabaja con mucha empatía en cada caso que interviene. Su tarea no es nada sencilla. En el Centro Judicial de Mediación, ubicado frente al Palacio de Tribunales, es una de las letras responsables en tratar causas de violencia intrafamiliar, régimen de parentalidad y divorcios.
Pese a la complejidad de los temas, manifestó que la mediación es una instancia pacífica y amigable. “Nuestro objetivo es brindar las herramientas legales correspondientes y demostrar que ayudaremos a todas las partes intervinientes. Las personas que ingresan a esta instancia vienen con cargas emotivas muy fuertes. Por este motivo, es muy importante escuchar al otro y entender su problema a través de palabras claras y sencillas”, expuso la abogada mediadora, quien tiene una especialización en derechos de familia.
Junto con sus compañeros de trabajo, a quienes les agradeció por formar un clima laboral súper amigable, escuchan a cada una de las personas involucradas y buscan contenerlas. Realizan audiencias por separado y generalmente son los solicitantes del reclamo quienes brindan sus testimonios en primer instancia.
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“Descubrí mi lugar en el mundo”, expone la abogada María Agustina Putelli Delgado cada vez que habla de su trabajo como mediadora en San Juan.
La mediadora reconoce que, en la mayoría de los casos, las madres son las denunciantes. Además, expresó que son muy frecuentes las intervenciones judiciales por los incumplimientos de cuotas alimentarias por parte de padres o el escaso contacto con sus hijos.
“Todos los casos me conmueven y son recibidos de la misma manera”, afirmó. Sobre esas intervenciones, que trabaja con la mayor empatía posible, destacó que logró muchos acuerdos favorables para todas las partes involucradas.
Los reconocimientos y los recuerdos
Como se aclaró anteriormente, el camino al título de abogada llegó gracias a la ayuda incondicional de su familia. Además de los agradecimientos a su papá Domingo, su hermana Milagros, los abuelos paternos “Tito” y “Tota” y a la nona del corazón Nieve, hubo mención especial para su madre Marina y su abuela materna Marina, ya que ambas estudiaron con ella. De la “Marina mayor” recordó: “Le desamé su casa para poner pizarrones y estudiar juntas”.
“Si hoy me vieran, estarían orgullosos”, expuso sobre todos sus abuelos, quienes fallecieron. “Si hoy me vieran, estarían orgullosos”, expuso sobre todos sus abuelos, quienes fallecieron.
El orgullo familiar creció más gracias a la distinción por parte de abogados mediadores de Argentina y otros países. En un encuentro internacional realizado a fines de noviembre de este año con sede en Salta capital, María Agustina recibió elogios, principalmente de una autoridad judicial de Corrientes, por su trabajo en San Juan.
También manifestó que aprendió mucho de dicha experiencia. “Sirvió para saber cómo estamos en materia de mediación en San Juan y conocer la situación de otras provincias. También reivindicamos nuestro rol para colocarlo como una instancia judicial muy importante”, aseguró.