El San Juan que se fue en tren y el libro que revela los secretos de 63 añorables estaciones
El libro inédito "Estaciones Ferroviarias en la Provincia de San Juan" del cordobés Daniel Pomba ya está en manos de la UNSJ y promete ser la primera obra que recorre integralmente la vida de las vías sanjuaninas.
La nostalgia por el sonido del tren y el movimiento que generaba en el interior de San Juan ya tiene un registro único. El escritor e historiador Daniel Pomba está a punto de publicar su monumental trabajo, "Estaciones Ferroviarias en la Provincia de San Juan". Se trata de una investigación inédita que promete ser el punto de partida para entender toda la historia ferroviaria de la provincia.
El libro, que ya recibió reconocimientos de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y la Cámara de Diputados Provincial, se centra en un periodo clave: desde que el ferrocarril llegó a la ciudad el 2 de abril de 1885, hasta ese momento tristemente célebre en el que, a partir del 11 de marzo de 1993, el interior de la Nación fue “desconectada” del sistema ferroviario nacional, siguiendo los decretos y la frase de “ramal que para, ramal que cierra”.
El autor: de la lírica a los documentos de época
El hombre detrás de esta minuciosa tarea es Daniel Roberto Pomba, un cordobés de 53 años, cuyo oficio principal es el canto lírico. Pomba es tenor e integrante del Coro Estable del Teatro Argentino de la ciudad de La Plata. A pesar de su intensa vida en las artes, cultiva también la faceta de escritor, presentando proyectos sobre historia regional en Córdoba.
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Daniel Pomba.
Su relación con San Juan es muy personal, porque se remonta a sus años de estudiante: “Mi relación con San Juan comenzó en el año 1993, cuando, y gracias al Maestro Salvador Costanza, puede comenzar mis estudios universitarios allí en la Escuela de Música, perteneciente a la FFHA. Y en el Auditorio Juan Victoria, donde en varias ocasiones tuve la posibilidad de cantar como solista junto a mi amiga Mabel Peñaloza, Susana Tellez y el gran Maestro Romero”.
Su interés por los trenes, en cambio, nació de un hallazgo documental cuando investigaba su provincia natal: "Al ponerme a escribir sobre las estaciones ferroviarias de la provincia de Córdoba, me fui encontrando con mucha documentación que también se vinculaba con La Rioja y San Juan. Y tiene lógica: el Ferrocarril Andino que fue el primero en llegar a San Juan, arrancó justamente en Villa María, Córdoba. Y, curiosamente, el último ferrocarril que alcanzó territorio sanjuanino, allá por 1910, también tuvo su punto de partida en Córdoba, en la estación Serrezuela", cuenta a TIEMPO DE SAN JUAN.
Esta conexión lo impulsó a desarrollar una historia integral para San Juan, sintiendo que los elementos históricos necesarios estaban dados, especialmente tras recibir la valiosa investigación de Myriam Arrabal, titulada “Había una vez un tren…”.
Un recorrido por 63 puntos olvidados
El libro de Pomba es la primera obra de su tipo que aborda, de manera integral, cada uno de los ramales ferroviarios y todas las estaciones que estuvieron en funcionamiento.
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La investigación de Pomba detalla un registro de los parajes, comunas y establecimientos que pertenecieron al área de cobertura de los 9 ramales y subramales, cubriendo un total de 63 estaciones, embarcaderos y/o apeaderos diseminados por toda la provincia.
Para lograrlo, Pomba y un equipo de colaboradores locales (Gustavo Trigo, Raúl Despous, Alejandro Galoviche y Oscar Ferrari), recorrieron cada uno de los ramales ferroviarios entre el 20 y el 28 de octubre de 2025, fotografiando y documentando tanto lo que todavía sigue en pie como lo que ya desapareció. En el proceso, se nutrió de registros cartográficos de los años 1890 a 1953, y de documentación oficial.
Pomba disfrutó especialmente de la parte humana de esta historia. Lo que más le gustó contar en el libro es la vida que cada estación generó a su alrededor, y rescatar la importancia de incluir información sobre las actividades comerciales y sociales de esas comunidades.
“La vida que cada estación ferroviaria generó a su alrededor fue enorme. En ese sentido, algo que surgió varias veces en nuestras charlas fue la importancia de incluir información sobre las actividades comerciales y sociales que existieron en cada una de estas comunidades donde funcionó una instalación ferroviaria. Estamos hablando de registros que, en muchos casos, se remontan a la década de 1890, 1910, 1930, 1950”.
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Bodegas con desvíos propios: el secreto de la logística sanjuanina
Entre los datos más curiosos que el autor pudo confirmar, se destaca la enorme capacidad de movimiento ferroviario que tenían las bodegas sanjuaninas. El libro subraya cómo estos ramales articularon el fortalecimiento de las grandes bodegas. Muchas de ellas contaban con desvíos ferroviarios propios integrados a sus parques de maniobras, que podían medir entre 80 y 200 metros, lo que facilitaba una logística continua y eficiente.
Esta infraestructura, lamentablemente, se perdió con el tiempo debido a procesos de urbanización y decisiones gubernamentales sin la adecuada consideración patrimonial.
Además, el estudio evidencia la avanzada operatividad de bodegas como Borbore, Graffigna y Peñaflor. Estas estaban preparadas para trabajar de forma indistinta con ambas grandes compañías: la que llevaba la producción hacia el norte del país (Ferrocarril Belgrano) y la que la enviaba a Buenos Aires (Ferrocarril San Martín). Esta doble conectividad demuestra el nivel de articulación y la importancia económica que el sistema ferroviario alcanzó en el sector vitivinícola sanjuanino.
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Un fragmento del mapa creado por Pomba con su relevamiento de estaciones ferroviarias en San Juan. Se ve la influencia de las bodegas en el desarrollo del sistema.
Próxima parada: la publicación
El libro está actualmente en la etapa de corrección y edición, bajo la responsabilidad de la Editorial de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), a donde fue entregado en diciembre de 2024.
Pomba espera que esta investigación sirva como una base sólida para futuros estudios sociales y antropológicos, que permitan analizar la conformación y evolución de las comunidades ligadas al ferrocarril. La reconstrucción de los ramales y las actividades económicas y culturales a su alrededor ofrecerá un corpus documental que ayudará a analizar procesos de movilidad poblacional y transformaciones productivas que ocurrieron desde fines del siglo XIX gracias al tren en San Juan.
Para el autor, finalizar este trabajo fue un regreso a sus raíces, difrutando de "encontrar espacios que uno ha recorrido en esos 6 años que estuve estudiando en la Universidad Nacional. Y ver como ha sido modificado el paisaje".
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Una imagen creada por el genial artista sanjuanino Jorge Rodriguez, autor de la gráfica de la tapa del libro y dibujos (realizados uno a uno) que engalanan el interior.
Un dato no menor es que el gran dibujante sanjuanino Jorge Rodriguez ilustra las páginas de este libro, recreando con sus trazos únicos las fachadas de eas estaciones que ya no están.
Este esfuerzo se dio de manera personal y mayormente con recursos propios, sin el respaldo económico de ninguna organización, lo que subraya la pasión detrás del proyecto. Por ese Pomba agradece tanto a la empresa Calera de San Juan que auspicia la impresion de los primeros 100 ejemplares de su maravillosa obra.