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Personaje

Desafió al destino y se convirtió en una farmacéutica con una especialidad demandada en el mundo

Eliana Baudino nació en un laboratorio. Se recibió y el camino trazado indicaba que iba a hacerse cargo de la farmacia de la familia, pero eligió un rumbo distinto: la carrera sanitaria. Su historia.

Por Redacción Tiempo de San Juan

La Eli es estudiosa. No se queda con lo establecido. Siempre fue de ir más allá. Una buscadora. Y resultó que, si bien podía recibirse de farmacéutica y trabajar en la empresa familiar, optó por elegir otro camino. Arrancó yéndose a vivir a Buenos Aires a trabajar en Raffo, después volvió a San Juan y se enamoró de la carrera sanitaria. Trabajó en un mega centro de salud, después en el Ministerio de Salud y le tocó enfrentar la pandemia embarazada y con la difícil tarea de evitar el desabastecimiento de medicamentos contra el virus. Hoy, es especialista en cannabis. Esta es la historia de Eliana Baudino, una mujer que tiene una especialidad demandada en el mundo entero.

“Estudié farmacia porque nací en un laboratorio”. Así arrancó la vida de Eliana. Nació en San Luis. Su papá era profesor de su mamá en la facultad de aquella provincia. “Mi mamá trabajaba lavando tubos de ensayo y mi papá daba clases de Farmacología y de Química Analítica. Después se pusieron la farmacia. Seguí mamando la farmacología. Y bueno, después, mis vacaciones eran en la farmacia. Todo era en la farmacia. La farmacia me dio de comer, me pagó los estudios y mis vacaciones”, detalló.

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Cuando llegó el momento de decidir qué carrera estudiar, se inclinó por seguir farmacia, pero en San Juan y no en San Luis como quería su papá. Estudió en la Universidad Católica de Cuyo. Al día de hoy, está tan convencida de su profesión, que siente que en vidas pasadas se dedicó a la farmacia. “Nunca me voy a olvidar que durante mi cursillo peleaba con mi papá y discutía de química. Mi papá era doctor en bioquímica, farmacéutico, bioquímico, investigador. Y yo le discutía de enlaces químicos. En ese momento yo veía a la farmacia como el único campo de acción que existía. Y mi papá con la docencia”, recordó Eliana.

La vida la fue forjando. Fueron naciendo en el camino nuevas pasiones, nuevos amores. Siempre con una mirada despojada en algún sentido, más sensible. Ella lo atribuye a su cercanía con el arte. Es que Eliana también es bailarina. Se recibió y apenas le dieron el diploma, por sugerencia de su papá, se fue a vivir a Buenos Aires, donde trabajó para una mega farmacéutica. Esa fue una decisión importante, una decisión que le abrió la puerta a nuevos sentires. En Buenos Aires se quedó embarazada y decidió volver a San Juan.

“Volví a San Juan, a la farmacia. Y empecé a leer, empecé a investigar y había algo que no me cerraba. Era una empresa y a mí no me gustaba ser empresaria, porque es básicamente eso. Y descubrí la salud pública. Y empecé. Abrí esa ventana, ese mundo. No me quise salir más”, añadió. Después de golpear muchas puertas, fue contratada en el Centro de Adiestramiento René Favoloro, en la farmacia asistencial. La “farmacia asistencial” es el primer contacto de atención primaria que tiene un paciente. Muchas veces no es el médico, muchas veces es el farmacéutico. “No somos meros expendedores de cajitas. Hacemos prevención, hacemos promoción. En esa prevención y promoción logramos que el paciente se adhiera al tratamiento, evitamos reacciones adversas complejas”, explicó.

Ya en el mundo de lo público, decidió continuar ese camino. “Quería ocupar un papel sanitario, gestionar. Con la gestión sanitaria aportamos herramientas para las transformaciones en políticas públicas de Estado. Transformaciones para que la gente mejore su calidad de vida. Fui a abastecimiento, como farmacéutica adjunta. Ahí empecé a conocer el mundo de la carrera sanitaria. Y bueno, desde el 2016 hasta este año estuve ahí como jefa del departamento. ¿Qué hacíamos en la carrera sanitaria? ¿Qué hacía yo ahí? Gestionábamos la centralización de la logística, de la adquisición, del almacenamiento y la distribución de los medicamentos de toda la provincia. Medicamentos, medicamentos de quirófano, insumos médicos, hospitalarios”, añadió.

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En el medio, tuvo que afrontar la prueba profesional de su vida: la pandemia. Había que asegurar los medicamentos para hacerle frente al coronavirus, sorteando el enorme desafío de conseguirlos cuando todos los querían. A la complejidad y adversidad del escenario mundial, se le sumaba su embarazo. “Yo estuve cuando no había alcohol en gel, no había barbijos. Y todo el mundo llamando para pedir exactamente lo mismo. Los respiradores, las máscaras. Y la medicación que escaseaba. La medicación para intubar a los que iban a ser intubados. Empezó a escasear. Y los pocos que tenían, subían los precios. Entonces yo decía, no me puedo equivocar acá. No tengo margen de error”, recordó con lujo de detalles.

En términos personales, sortear la pandemia implicó una gran red de contención en la que estuvo su pareja, sus hijos, sus padres y hermanos. Como si todo eso fuera poco, y mis cuatro hijos, se propuso estudiar e hizo una maestría en Salud Pública en la Universidad Nacional de Córdoba. “Me metí, ahí iba cursando, ahí iba rindiendo, re bien, bueno. Después dije, ¿de qué hago la tesis? Ahí es cuando entra el cannabis a mi vida. ¿De qué hago la tesis? Ahí ya no estábamos en pandemia. Seguía el COVID, pero no estábamos encerrados en cuarentena. Y bueno, dije: Voy a hacer determinación cuantitativa de cannabinoides por HPC, por cromatografía, en muestras artesanales de aceites sanjuaninos”, contó. Y después siguió una diplomatura en cannabis en la Universidad Jaureche, de Buenos Aires.

Ahora, con más tiempo, trabaja en el Marcial Quiroga y continúa estudiando. “No me puedo quedar quieta. Contacté al doctor Marcelo Morante, que es una eminencia del cannabis. Me han llamado de proyectos en la Facultad de Filosofía para poder trabajar en proyectos de cannabis”, añadió.

El mismo espíritu de la nena que nació y jugaba en un laboratorio es el que hoy la lleva a no dejar de tocar puertas para ser todos los días un poco mejor. Y sí, si volviera a nacer sería farmacéutica. Es una certeza.

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