Diego Díaz es un pibe del barrio Conlanguil de Pocito. Tiene 25 años, un hijo y una historia marcada por la calle, por las viejas adicciones y momentos duros. Sin embargo, en la música encontró refugio, esperanza para cambiar su vida y el salvavidas que lo sacó a flote cuando todo parecía perdido. Hoy, con otra cabeza, lo cuenta desde otra perspectiva y sueña con ayudar a sus padres cuando llegue a la cima.
"Llegué a un punto límite. Lo hice para alejarme de la calle, para cambiar la junta", le contó Diego a Tiempo de San Juan. En vez de desahogarse en caminos equivocados o malas decisiones, eligió poner un beat en una computadora y largar todo lo que tenía guardado. Hace apenas cuatro meses empezó a tomarse la música en serio, como una forma de superación personal, de sanar y de decir lo que nunca nadie le preguntó.
Rap, trap, cuarteto, cumbia... Diego Díaz no se encierra en un solo estilo. Canta lo que siente y escribe sobre lo que vivió: traiciones, soledad, adicciones y amigos que desaparecieron cuando más se los necesitó. "Todo artista escribe porque algo lo marcó", aseguró. En sus letras está su vida entera.
Mientras persigue el sueño de llegar lejos, no deja de laburar para colaborar con su familia. En el barrio Conlanguil vende hamburguesas y es el propio chef cada noche para poder juntar una moneda más. La calle lo reconoce, los chicos le piden fotos y sus temas empiezan a sonar fuerte, sobre todo en TikTok, donde se hizo viral con "Te lo juro vieja", una reversión del clásico de Walter Olmos. Su voz llamó tanto la atención que productores de Buenos Aires se contactaron con él para dedicarse al cuarteto, sorprendidos por el parecido con el histórico cantante.
Entre tantas propuestas, eligió quedarse para construir su música en la ciudad: "Soy muy patriota, amo mi provincia. Quiero que esto quede y crezca en San Juan", aseguró. Asimismo dijo que cree en el talento, en crecer desde abajo y en generar oportunidades en su propia tierra. "Mi sueño es construir una productora y darle una mano a los pibes de barrio que no pueden pagar una".
Sobrel los tatuajes que cubren su cuerpo, tiene claro que no son decoración y cada uno tiene su marca. Diego sabe que cada uno "fue una batalla" y refleja lo que quiere para su vida: lealtad, ambición, bendiciones... Cada palabra tiene un motivo, una etapa y una herida cerrada. "En su momento me levantaron el ánimo, la autoestima y hoy llevo cada marca de eso", explicó.
Diego no se vende como ejemplo perfecto. Reconoce errores, habla de voluntad y de recaídas que no llegaron. "Siempre laburé, siempre di lo mejor, aun cuando no tenía ni para mí", dice. Hoy quiere ayudar a su familia, darle un ejemplo a su hermano y mostrarle a su hijo que desde abajo también se puede llegar.
La vida se vive, hay que cuidarse. Hoy podés estar abajo y mañana arriba. Dios tiene un propósito para todos La vida se vive, hay que cuidarse. Hoy podés estar abajo y mañana arriba. Dios tiene un propósito para todos
El video:
Embed - Tiene la misma voz que Walter Olmos y una historia muy particular