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Coaching

Cómo conseguir una mentalidad ganadora en la vida

La mentalidad ganadora juega un papel determinante a lo hora de lograr objetivos tanto personales como profesionales. Es importante recordar que el que no arriesga, no gana ni pierde, pero está comprobado que lo que pensamos, lo atraemos, ya que el cerebro acciona a lo que la mente le ordena debido al gran poder que tenemos de dirigir y diseñar lo que pensamos.

Por Carlos Fernández

Nadie nace con una mentalidad ganadora. Ni nadie está exento de tenerla. Si bien el entorno social y familiar nos condiciona una característica que todos los ganadores tienen es que son capaces de revertir una y otra vez lo negativo, la frustración, la derrota, el fracaso en enseñanza y aprendizaje, llegándose a escuchar en ellos frases tan maravillosas como: “Yo nunca pierdo, yo gano o aprendo”.

Otra característica que los distingue es que son individuos de mucha inventiva y visión, que persiguen sus sueños, estableciéndose metas, capaces de regenerarse y renovarse más fortalecidos aun con los obstáculos o tropiezos que se puedan presentar a lo largo del camino y en el proceso de lograr los objetivos pautados, no abandonan fácilmente, pero también su intuición perspicaz le indica cuando hacer una pausa y emprender o tomar otro rumbo para iniciar.

Aunque pueda parecer baladí, la imagen que tenemos de nosotros mismos condiciona nuestros pensamientos y nuestras acciones, lo que repercute directamente en nuestros resultados. Por tanto, las personas ganadoras se identifican con quiénes van a llegar a ser, consiguiendo que los resultados no determinen quien verdaderamente son, siendo ellos mismos una consecuencia de los pensamientos y acciones del pasado, proyectados en el futuro, con la experiencia del pasado.

Una mentalidad ganadora no significa estar compitiendo todo el tiempo por ser el mejor. Por el contrario, se refiere a aquellas personas que se sienten capaces de afrontar con entereza y serenidad las situaciones difíciles que se le presentan en la vida avanzando hacia sus objetivos. Esto no quiere decir que la persona ignore los problemas o que no tenga los pies sobre la tierra. Se trata de individuos que miran el panorama completo de lo que ocurre, y optan por una actitud más saludable gracias a la conexión entre la mente y el cuerpo.

Como en todos los aspectos de la vida, hay cinco ingredientes indispensables para obtener el éxito: la pasión, el entusiasmo, el optimismo, la fortaleza interna y la perseverancia.

Las personas ganadoras como hemos dicho al principio, son aquellas que se arriesgan y van por sus sueños y metas; que conquistan los objetivos, y, a la vez tienen la habilidad, innata o adquirida, de fortalecerse cuando algo no sale como lo habían planificado.

No se detienen, y cuando lo hacen es para analizar que salió de manera diferente a lo planificado, siempre con idea de corregir y seguir avanzando, esto se debe en parte a que el cerebro, con sus dos hemisferios, acciona lo que la mente le ordena y a su vez conecta las redes neuronales para producir el resultado que se le ordena. La mente es quien dirige la acción, determina el nivel de participación de cada persona en la experiencia que se está buscando, y diseña la estrategia apropiada, naciendo del interior y no sólo guiada por los impulsos externos.

8 características de una mentalidad ganadora

  • Metas claras. Son sumamente precisos respecto a los objetivos a lograr; dedican un buen tiempo a diseñar su propósito, y a ajustar cualquier cosa que los saque del rumbo. Evalúan permanentemente su desempeño, no comparándose con otros, sino con ellos mismos. Poseen un alto estándar de excelencia en todo lo que hacen.
  • Auto confianza. Las personas de mente ganadora confían en si mismos y en su potencial. Suelen tener mucha tolerancia a la frustración, decepción y al fracaso, de los que se reponen rápidamente. Saben que podrían ser traicionados y envidiados, y que esto forma parte del juego de la vida.
  • Auto imagen positiva. La auto imagen es la representación interna de quién eres y qué quieres cuando te miras al espejo. La gente de mentalidad ganadora puede ver más allá, saben auto observarse con profundidad, potenciar lo bueno y mejorar lo que aún les falta.
  • Auto consciencia. Mantienen un nivel de energía muy alta todo el tiempo, por lo que tienen una mayor consciencia acerca de cómo están, en cada momento. Tienen sus rutinas para momentos de desconexión total, de acuerdo a su personalidad: hacer deporte, estar el mayor tiempo posible con la familia y con amigos de la vida, pasar tiempo en la naturaleza, meditar y leer forman parte de su agenda.
  • Fortaleza interna. Cualquier logro se basa en una mentalidad ganadora. Este principio lo han adquirido a base de ensayo y error, ya que por lo general la educación convencional no apoya la estructura emocional. De forma tal que las personas de mente ganadora saben lo que necesitan activar dentro para auto propulsarse sin desviarse demasiado del objetivo.
  • Auto determinación. Se afirman permanentemente en su fortaleza y no en sus debilidades. No se victimizan y van al frente sin descuidar que puede haber otros a los que les cueste seguirle el ritmo. También son hábiles y rápidos en la toma de decisiones, rasgo que deja sorprendido al entorno. Tienen velocidad inusual en el procesamiento de mucha información dispersa; saben conectarla y darle sentido, para encauzarla a favor de su meta.
  • Auto valoración. Este rasgo de las personas con mente ganadora se basa en confiar en que cuentan con todos los recursos necesarios para salir adelante, incluso cuando no se sabe cómo seguir, o ante fracasos.
  • Auto disciplina. Cuando se comprometen, van a fondo. Actúan siempre en dirección para alcanzar lo que buscan. Son decididos y es raro que titubeen al definir cuestiones cruciales. Tienen una buena relación con el factor riesgo/oportunidad. Suelen ser ordenados, o rodearse de personas que los ayuden en su alto desempeño, para focalizarse en ese caso a lo que más placer les produce y lo que mejor saben hacer.

Construyendo una mentalidad ganadora

Para acostumbrarse a mantener una mentalidad ganadora es necesario adoptar nuevos hábitos y costumbres:

  • Localizar los objetivos

En primer lugar, es necesario saber cuáles son nuestros principales objetivos en la vida o en un ámbito concreto de esta en la que sintamos que no avanzamos. Para ello es bueno escribir un listado de posibles metas, para que no se nos olviden después de pensar en ellas por primera vez, y luego ir haciendo un ejercicio de filtrado, tachando las menos importantes hasta dejar no más de 4 o 5. Esto nos permitirá conocer nuestras prioridades y conocer mejor hacia dónde queremos apuntar nuestras estrategias de desarrollo a medio y largo plazo.

  • Detectar las excusas

Debemos examinar los propios pensamientos y aprender a localizar las excusas que nos mantienen estancados. Es conveniente hacer esto sin pretender ser muy indulgentes con nosotros mismos y, si tenemos dudas, siempre podemos pedir la opinión de personas de confianza para tuner una segunda opinión.

  • Salir de la zona de confort

Este es el paso más difícil, ya que implica exponernos a situaciones algo estresantes pero que nos acercan más a nuestras metas. Para ello es bueno encontrar estrategias para "obligarnos" a seguir una secuencia de acciones muy claras y específicas, de este modo no podremos justificarnos con excusas convenientes, porque las pautas de lo que debemos hacer son tan claras que no queda lugar a dudas de si las hemos realizado o no.

La procrastinación, o "síndrome de ya lo haré mañana" también es un refugio muy habitual entre las personas estancadas en sus proyectos, y por eso es necesario prevenir su aparición haciendo que todo lo que importe durante un momento sea realizar aquello que sentimos que debemos hacer. Del mismo modo, la parálisis del análisis es utilizada con asiduidad para disfrazar la inacción como si fuera una actividad productiva.

  • Mantener el hábito

Una vez hemos roto con la dinámica del inmovilismo, es mucho más fácil seguir avanzando, pero igualmente hay que vigilar lo que hacemos para no renunciar al proyecto.

Para eso es bueno pensar en la satisfacción que produce haber superado las dificultades anteriores, las que una vez nos dieron tanta pereza o miedo, y pensar que muchos pequeños premios como esos nos esperan. También es necesario seguir programando planes de acción secuenciados en etapas muy cortas y concretas, para que en todo momento sepamos lo que hay que hacer y utilicemos todas nuestras energías en ejecutar esas acciones.

Concluyendo

Mantener una mentalidad ganadora nos permitirá estar prevenidos contra las excusas que utilizamos para no salir de la zona de confort y, a la vez, ver cómo los objetivos con los que tanto fantaseamos en el pasado se van acercando o cumpliendo, siempre que dependan solo de nosotros.

Es por eso que adoptar esta manera de pensar haciendo que forme parte de nuestra cotidianidad tendrá un impacto muy positivo tanto en nuestra autoestima como en la satisfacción generada a través del esfuerzo.

Escrito por: Carlos Fernández.

Coach y psicólogo.

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