Lo cierto es que, efectivamente, la percepción de peligro originada por un supuesto rival tiende a ser ilusoria (la amenaza percibida puede ser real o imaginaria; es decir es imaginada por la persona celosa y motivada típicamente por el miedo). Esto no significa sin embargo que tenga que pasarse por alto, ni descalificarse, pues es necesario que ambos en la relación trabajen para evitar esta situación.
Los celos nacen únicamente si:
-la pareja tiene una relación de confianza
-existe el temor a perder a una persona importante
-existe sentimiento de estar siendo traicionado por la persona en quien uno confía.
Es necesario comprender y diferenciar entre los celos normales (los que aparecen con una intensidad controlable, manejable, no llegan a lesionar profundamente las relaciones amorosas, el equilibrio mental está conservado y mantiene un contacto con la realidad) y los patológicos, que son irracionales, obsesivos, compulsivos e infundados.
En este artículo nos vamos a centrar en los celos enfermizos a cuyas personas que los padecen se les denomina celopatas. La celopatia, se trata de un trastorno que se basa en la creencia o convicción fija e invariable de estar siendo engañado por su pareja.
Aunque la otra persona demuestre lo contrario, la persona que sufre celopatía continúa siendo desconfiada y agresiva, y en ocasiones, puede llegar al extremo de vigilar, controlar e incluso perseguir a su pareja con el propósito de demostrar que le es infiel. Incluso aunque exista abundante evidencia en contra, la persona continúa mostrándose desconfiada, irritable y agresiva, y comienza una escalada de vigilancia, control y persecución con el fin de atrapar a su pareja siendo infiel.
Los celos patológicos se manifiestan de diferentes formas:
- A nivel emocional: Una persona celosa siente malestar, inseguridad y ansiedad constante.
- Nivel cognitivo: Pensamientos intrusivos y constantes sobre la posible infidelidad que sufre por parte de su pareja.
- Nivel conductual: Experimenta una serie de rituales compulsivos que tienen como único objetivo asegurar y mantener la lealtad de la otra persona.
El origen de los celos enfermizos aún se está debatiendo, es posible que tengan una base orgánica y esté producida por condiciones como la demencia, el alcoholismo o el uso de ciertas drogas y medicamentos. Sin embargo, la mayoría de los casos tienen un origen psicológico asociado a la baja autoestima, la desconfianza en uno mismo o la dependencia emocional.
Sabemos por estudios recientes que la celopatía suele estar asociada trastornos psicológicos como la esquizofrenia, el trastorno delirante o el trastorno obsesivo-compulsivo, llegando a la conclusión que: “Celos no es igual Amor ” como muchas personas creen.
Lejos de ser una expresión de amor, son el reflejo de la propia inseguridad y el fracaso en la gestión emocional. Y la prueba la tendríamos en la existencia por ejemplo de una infidelidad consumada. En esa situación, a pesar del dolor por la traición recibida, sería posible distinguir a una persona sana de otra celotípica por la desproporción de su reacción.
Por ello, es frecuente que las personas con dificultades para gestionar sus emociones y estados internos desaten un repertorio de conductas de control desproporcionadas, ya que los pensamientos relacionados con la infidelidad son permanentes, así como también lo son las excesivas demandas hacia la pareja.
La persona celotípica no respeta el espacio personal del otro y actúa desde la ansiedad y la hostilidad. Todo ello provoca un enorme deterioro en sus lazos afectivos y una enorme interferencia en la vida de ambos.
Señales claras de una persona celopata.
Ø Las personas que sufren celos enfermizos tienen un patrón de conducta muy claro:
Ø Poseen una actitud ansiosa.
Ø Son agresivos y pueden tener actitudes violentas.
Ø Tienen pensamientos rumiantes sobre una posible infidelidad.
Ø Exigen a su pareja que permanezca siempre a su lado, o ejercen un control total sobre ellas a través de diferentes métodos para saber dónde están, y con quien, en cada momento.
Ø Pueden llegar al extremo de llevar a cabo una serie de conductas tóxicas como comprobar el teléfono de su pareja, perseguirla o vigilarla para asegurarse y comprobar la infidelidad.
Consecuencias en la relación
- Malestar general en ambos, sensaciones encontradas pero siempre con mucha frustración, estrés, ansiedad y tristeza, que afectan más allá de la relación de pareja.
- Peleas y conflictos constantes, en donde están muy presentes las amenazas y la persecución. Este comportamiento tiende a alejar a la pareja y que esta busque consuelo en otra persona. Logrando el efecto contrario a lo que el celoso querría.
- Cuando la pareja no aguanta más, la ruptura suele ser una salida bastante común. En este punto, ambos ya han transitado un proceso destructivo y perjudicial para la salud de cada uno.
- Debilitamiento de la autoestima de ambos.
Como ayudar a un celopata
Lo más recomendable es acudir siempre con un profesional, ya que detrás de este fenómeno se esconden problemas graves que requieren ser atendidos en consulta. Las terapias de pareja suelen ser un buen comienzo para recibir ayuda, en ella se trabajaran los puntos débiles de cada uno de ellos y se pondrá el foco en:
Evitar interpretaciones sin fundamento.
Por ejemplo, si tu pareja no contesta tus llamadas, lo normal es que pensarás que está con alguien siendo infiel, pensaras que no quiere o no puede hablar contigo, y que seguramente dejo que quererte entre otros falsos supuestos.
Sin embargo, detrás de ese suceso pueden estar sucediendo otras situaciones que no corresponden con tus pensamientos. Pues tu pareja puede estar ocupada en otros asuntos, estar conduciendo o en una reunión de trabajo importante, por ejemplo.
Identificar los pensamientos rumiativos y evítalos
Las creencias sobre la infidelidad de tu pareja pueden ser incontrolables y generar mucho malestar. Así que cada vez que te percibas pensando sobre ello, reformula la situación y corta el pensamiento de raíz.
Por ejemplo, si te quedaste pensando que no te contestaba el teléfono porque estaba con su amante, sé consciente de que puedes estar malinterpretando los hechos y enfócate en otra cosa.
Trabajar en la confianza hacia tu pareja
Es importante que aprendas a confiar en tu pareja y sepas que está contigo porque te quiere. Si no eres capaz de asumir esta postura, ¿de qué sirve seguir manteniendo la relación? O dicho de otra manera, si estás seguro de que tu pareja te engaña, ¿por qué seguir allí?
Fortalecer tu autoestima.
La raíz de los celos suelen ser las inseguridades personales, y detrás de las inseguridades se suele esconder la siguiente creencia: “no soy lo suficientemente bueno y por eso mi pareja me puede dejar por otra persona mejor que yo”.
Por tanto, es importante que aprendamos a cultivar el amor propio, sin ello, las parejas pueden volverse muy dependientes al otro.
Los celos enfermizos se curan si hay deseo y amor por la pareja, es cuestión de levantar la mano asumir lo que no está bien y buscar soluciones.
Escrito por: Carlos Fernández.
Coach y psicólogo
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