Alumnos y docentes de Valle Fértil elaboran productos de algarroba con marca propia, y están a punto de terminar la fábrica
Pertenecen a la Escuela Agrotécnica Ejército Argentino donde ya destinaron un galpón para la planta de procesamiento de harina. Ahora buscan fondos para hacer los arreglos necesarios y lograr las habilitaciones para producir a mayor escala.
Para los pueblos originarios el algarrobo era casi una deidad que daba abrigo, alimento, y era la representación de la vida y la resistencia. Con los años eso cambió. Comenzó una sobreexplotación de su madera, y en la actualidad hay un movimiento que pretende recuperarlos y revalorizarlos. Con esa mirada los docentes de la Escuela Ejército Argentino de Valle Fértil decidieron ejecutar un proyecto para poner en valor el algarrobo negro o dulce (Neltuma flexuosa), como una alternativa económica y sustentable para la conservación del bosque nativo. No sólo lograron hacer harina orgánica y de calidad, sino también arrope, café, licores y otros productos derivados, y ahora quieren terminar de adaptar un galpón en el que funcionará la fábrica que producirá en mayores cantidades.
En realidad esta es una parte de lo realizado porque a la par integran los circuitos turísticos “La Ruta del Algarrobo”, y “Campo Vivo”, y es visitado tanto por turistas como por alumnos que llegan de otras partes de la provincia para ver todo lo que se puede hacer con los recursos de cada ecosistema.
El próximo paso será la creación de una cooperativa de exalumnos para generar una fuente de trabajo local.
Las creadoras de esta propuesta son las profesoras Verónica Cailly y María Alejandra Ortíz que desde el 2022, junto a los alumnos de 7mo año de cada promoción de la única escuela agrotécnica del Valle, comenzaron a trabajar para destacar la importancia del algarrobo como especie nativa de aprovechamiento forestal no maderero, y en la búsqueda de sus usos y propiedades.
ALGRROBA7
Así fue evolucionando hasta lograr harina de algarroba de alta calidad, luego un denominado café del mismo fruto, arrope, panificación (pan de campo con masa madre, pan de hamburguesa, torta la arena, entre otras), licores, patay, blend de yerba orgánica con algarroba, entre otros.
“Decidimos trabajar en este tema porque el algarrobo ha sido sobreexplotado por muchos años solo con usos madereros. Por ese motivo es que buscamos una nueva propuesta, un nuevo uso de ese recurso y surgió la idea de hacer harina. Empezamos de manera muy rudimentaria, con recursos muy escasos, pero con muchas ganas. Fue un gran desafío para los alumnos del último año y así toda la escuela fue comprometiéndose con esta idea. Luego surgió la necesidad de crear una marca y entre muchas ideas de los alumnos nació Tierra de Vainas, que representa nuestro suelo, nuestra sociedad, porque por donde andemos uno se encuentra con una vaina”, dice la profe Ortíz, coordinadora pedagógica a cargo del espacio curricular de industrialización en pequeña y mediana escala en séptimo año, que acompaña mano a mano a Verónica Cailly, la coordinadora general.
El año 2022 fue prácticamente de ensayos porque si bien la harina de algarrobo es un producto que ya figura en el Código Alimentario Argentino, no es tan fácil desarrollarlo para lograr lo que demanda el mercado. Además esta harina es diferente a la mayoría de las que se observan en negocios del rubro porque la vaina de algarrobo local da algo más parecido al cacao en color y textura. Y en este caso es orgánica y sin agregados.
ALGRROBA4
“No resultó fácil moler la vaina porque si bien es un procedimiento ancestral, se molía a mortero, a mano. Eran prácticas familiares pero nosotros queríamos moler ciertas cantidades y era imposible. Estudiamos muchos con los chicos para lograr un producto de calidad”, agrega la docente.
Las mujeres algarroberas de Bermejo, Caucete, tuvieron un papel protagónico y solidario ya que prestaron un molino a martillo para producir en cantidad. La idea era obtener recursos que permitieran un avance en la economía departamental.
ALGRROBA6
Así se iniciaba otra etapa: mantener la harina en buenas condiciones porque absorbe la humedad con facilidad y eso provoca su compactación, y un requisito es que llegue al mercado sedosa y fina.
Los desafíos no paraban. Año a año los alumnos seguían experimentando para obtener “calidad”, y para eso era necesario contar con recursos económicos. En esa instancia decidieron participar de diferentes convocatorias para conseguir apoyo financiero y ganaron la realizada por la Fundación Banco San Juan, cuyos fondos fueron destinados para invertir en este proyecto.
El galpón de la escuela que estaba construido para guardar forrajeras fue destinado a esta propuesta, gracias a la decisión del director del establecimiento, profesor Carlos Mercado, que apoyó la iniciativa desde el minuto cero comprando las primeras vainas de algarroba.
Se sumaron entidades como la Dirección de Asuntos Agropecuarios, el Parque Ischigualasto, la Dirección de Bosques Nativos, el Instituto Técnico de Valle Fértil, la Municipalidad del departamento, el Instituto de Ingeniería Química, que colabora con todos los análisis necesarios para la producción de esos alimentos. También el Instituto San Nicolás de Bari que aportó los conocimientos para el aprovechamiento gastronómico de la harina de algarrobo.
“Es una forma de que el alumno egresado salga con el conocimiento necesario para poder emprender y tenga una mirada de los problemas sociales para brindar una respuesta a través del emprendedurismo con los recursos que tenemos alrededor”, aseguran las coordinadoras.
A esta altura, la harina ya tiene un proceso estandarizado, una marca propia y una fábrica que debe terminar de adaptarse para lograr las habilitaciones necesarias para entrar en funcionamiento a escala industrial.
“Este año ganamos la convocatoria Díaz Vélez, donde conseguimos un fondo importante para hacer las refacciones que permitirán su habilitación, ya que tenemos que estar bajo toda la normativa legal”, indican las responsables de la propuesta.
Allí los alumnos egresan con el título de Técnico en Producción Agropecuaria, y lo hacen con una amplia mirada de su entorno y sus riquezas. Cada año avanzan en los sistemas productivos, organización del proceso, gestión y comercialización, de una manera práctica y real.
La Escuela se transformó en un establecimiento de puertas abiertas para todas las instituciones educativas provinciales que la visitan para ver el proceso productivo y reciben una charla en la que alumnos y docentes cuentan todos los detalles.
ALGARROBO11
Más productos
Tras la harina de algarroba llegó el denominado “café”, que huele y sabe muy bien por su parecido al cacao, y se comercializa con éxito porque, lógicamente, no tiene cafeína.
Luego, una especie de cascarilla que deja la algarroba se usó para incorporarla a una yerba orgánica comprada a terceros para lograr un blend muy saludable y aromático.
El sirope y licor de algarroba son otros de los dos productos elaborados y con alta demanda.
Todo es vendido en la comunidad para obtener recursos para la compra de nuevos insumos y vainas de algarroba como materia prima.
A la par hay un trabajo de toma de conciencia social para que la gente cuide cada algarrobo del Valle que tiene la particularidad de dar una vaina muy dulce y es de una tonalidad media entre el claro y el oscuro.
ALGARROBA8
Fomento al turismo
La escuela y su fábrica de productos de algarroba ya forma parte de la denominada Ruta del Algarrobo, un circuito turístico cultural y productivo que recorre los departamentos San Martín, Angaco, Caucete, 25 de Mayo y Valle Fértil, celebrando la importancia del árbol de algarrobo (especies Neltuma flexuosa y Neltuma alba) para la cultura local.
Son los mismo alumnos los que preparan todo para las fechas en que llegará turismo a conocer el lugar. En consonancia participan del Circuito Campo Vivo que reúne emprendedores vallistas que ofrecen una diversidad de ofertas cuando alguien llega a ese departamento.
Valor nutricional
La harina de algarrobo tiene muchísimos beneficios. Es rica en fibra, vitaminas (B9) y minerales (calcio, potasio, hierro, magnesio), es naturalmente dulce, sin gluten, tiene bajo índice glucémico que la hace ideal para diabéticos y celíacos; tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, menos carbohidratos que harinas de cereales, siendo un excelente sustituto del cacao y fomentando la saciedad y salud digestiva.
El Bosque nativo
Dentro del proyecto también está la creación de un bosque de algarrobos que ya ha comenzado en forma conjunta con la Dirección de Bosque Nativos. Así toda la comunidad educativa, además de recuperar ambientes degradados dentro del predio escolar, generan un espacio didáctico-productivo donde los alumnos puedan realizar diversas prácticas de manejo de bosques nativos con una mirada productiva sustentable.