El presidente Alberto Fernández en un acto en la localidad bonaerense de Lavallol, dejó una sentencia preocupante: “No les quiero contar mis penurias desde que llegué al gobierno porque cada día me aparece una nueva, ya quisiera que paren las maldiciones que me han mandado porque han sido muchas".
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El presidente desglosó luego las razones del por qué acudió al tono esotérico para analizar los 4 años de gestión, que culminan con números de la economía alarmantes, y el Frente de todos con chances de no ingresar al balotaje: "Heredar a Macri, cargar una pandemia, soportar una guerra y una sequía... ya está, más cosas no me pueden pasar. Pero el futuro es muy promisorio para la Argentina, que tiene un potencial enorme de desarrollo porque el mundo necesita lo que nosotros estamos en condiciones de producir: energía, minerales, energías limpias y alimentos”.
Finalmente, a pesar de las “maldiciones” enunció un pronóstico optimista para las elecciones que se vienen: "El 10 de diciembre va a haber otro Gobierno y va a ser uno o una de los nuestros quien va a sucederme".