Desde que se supo que la Corte Suprema no iba a permitir que Sergio Uñac pudiera competir por la tercera gobernación de San Juan, empezaron las especulaciones sobre quién iba a ser el sucesor. Todos los caminos condujeron a que el senador Rubén Uñac iba a ser el elegido, el hombre que supo ocupar el cargo de vicegobernador, diputado nacional y senador es la persona de máxima confianza de Sergio. Finalmente, la versión terminó transformándose en una realidad y el anuncio ante la militancia se concretó el 5 de junio.
“A Rubén no hay que explicarlo”, dijo el primer mandatario provincial en su discurso. Esa frase resume en gran medida por qué el senador terminó siendo el elegido para encabezar la fórmula de Vamos San Juan. Es un Uñac, es un hombre de confianza extrema del Gobernador y es sinónimo de continuidad del modelo San Juan. “Porque lo conozco hace 53 años, he conocido a una persona íntegra, que se entrega por los objetivos de los sanjuaninos”, apuntó Sergio en pleno acto, arrancando los aplausos de la militancia.
En sus cargos legislativos, Rubén ha sabido demostrar que es un negociador nato, un dirigente que busca consensos. Supo tejer lazos con todo el arco del peronismo tanto en su experiencia como vice de José Luis Gioja como en sus roles legislativos. Se lleva bien con los peronistas clásicos y también con sectores más combativos como el kirchnerismo. Fue uno de los armadores de las visitas de Juliana Di Tullio y de la mendocina Anabel Fernández Sagasti, entre otros.
Dentro de la Cámara de Senadores logró ocupar lugares de importancia y claves para San Juan como la presidencia de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles. Se involucró en temas inherentes al desarrollo productivo y económico de la provincia. Esta defensa de los intereses locales es motivo de un gran respeto dentro del arco militante local.
Para el núcleo duro del uñaquismo, el flamante aspirante al Sillón de Sarmiento "es pocitano, justicialista y le puso el lomo al proyecto desde el día uno". Ponderan que tiene la combinación de la tarea parlamentaria y la rosca de los operadores. "Dijo que sí cuando se lo propusieron, no lo dudó y se puso la campaña al hombro", marcaron. Es un salto significativo de la figura del mayor de los Uñac, que pasó de ocupar puestos fuera de los reflectores a tener la centralidad en el proselitismo peronista hasta el 2 de julio. Además, y esto lo reiteran varios dirigentes, era uno de los pocos, sino el único capaz de aglutinar las voluntades que supo unir su hermano.