En una sorpresiva declaración ante el Tribunal Oral Federal N°7, Julio Silva, el encargado del edificio de Recoleta donde residía la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, se retractó de su testimonio brindado en 2018. Silva confesó haber mentido al afirmar que veía bolsos con dinero ingresar al departamento y aseguró que fue presionado para firmar una declaración que ni siquiera leyó.
"Cometí un delito y lo acepto"
Durante la audiencia frente a los jueces Fernando Canero, Germán Castelli y Enrique Méndez Signori, el portero fue tajante: “Ahí es donde cometí un delito y lo acepto. Firmé, pero no estaba de acuerdo. Ni lo leí”. De esta manera, Silva desmontó la versión que había dado hace ocho años, la cual era una pieza clave en el andamiaje acusatorio de la Causa Cuadernos.
En su testimonio original de 2018, prestado ante el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, Silva había asegurado que entre 2007 y 2010 observaba movimientos de bolsos y valijas con una frecuencia semanal o quincenal. Sin embargo, en esta nueva instancia judicial, negó rotundamente haber presenciado tales hechos: “Eso de que venían con bolsos y valijas, eso yo no lo dije”.
Denuncias de amenazas y presión judicial
El encargado, quien trabaja en el edificio desde 1989, describió el interrogatorio de 2018 como una situación de fuerte presión e intimidación. Según su relato, las autoridades judiciales le hacían referencias constantes a sus dos hijas, lo que interpretó como una forma de coacción para validar la hipótesis de la fiscalía. “Uno entraba y el otro salía... lo pasé muy mal”, recordó sobre aquel encuentro en Comodoro Py.
Además, Silva relató un episodio ocurrido durante un allanamiento en el departamento de la expresidenta que duró más de once horas. Según el portero, escuchó al comisario a cargo informar por teléfono que no encontraban nada, a lo que la respuesta desde el juzgado habría sido: “Si no encuentran algo, hasta mañana se van a quedar ahí”.
El rol de Daniel Muñoz y las consecuencias legales
Respecto a Daniel Muñoz, exsecretario de Néstor Kirchner, Silva aclaró que, si bien lo veía frecuentemente con un portafolio o un bolso de mano pequeño, no podía asegurar qué contenían. Precisó que Muñoz tenía llaves del departamento y acceso por ambas entradas del edificio.
Tras admitir que falseó su testimonio inicial, Julio Silva queda ahora expuesto a una posible investigación penal por falso testimonio y obstrucción a la justicia. Su defensa, por su parte, argumentará que el encargado actuó bajo una fuerte coacción legal externa al momento de prestar su primera declaración. Las autoridades judiciales de la causa que llevaban Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli le hablaron de sus hijas.