El diputado liberal de Avanza Libertad, José Luis Espert, consiguió un casi unánime repudio en redes sociales al pronunciarse a favor del control de natalidad para los “pobres”.
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SUSCRIBITEEl diputado liberal de Avanza Libertad, José Luis Espert, consiguió un casi unánime repudio en redes sociales al pronunciarse a favor del control de natalidad para los “pobres”.
La medida reclamada fue parangonada con la teoría de la eugenesia nazi, un compendio de prácticas destinadas a “mejorar la raza”, consolidadas en 1935, con las Leyes de Núremberg.
A través de estas políticas se buscaba limitar la reproducción de aquellos que llevaban una “vida indigna de ser vivida”.
Entre los objetivos estaban los delincuentes, los enfermos mentales, aquellos con diversidad funcional física, los disidentes políticos, los pedófilos, los homosexuales, los haraganes, los dementes, los religiosos y los débiles. Al mismo tiempo, se alentaba la procreación entre miebros de la "raza pura", y había instituciones dedicadas a eso, donde oficiales del ejército alemán podían embarazar a mujeres seleccionadas genéticamente.
¿Pero qué dijo el autopercibido liberal para merecer semejante parangón? En primer lugar, pidió no dar más de dos planes AUH por madre, de modo que, si tuviera más de dos hijos, los subsiguientes quedarían por afuera del beneficio. Esto lo dijo convencido “de que hay mujeres que tienen hijos sólo para cobrar la AUH”.
Luego fue más lejos, y motivó las fuertes críticas. Preparó el terreno con que “si a cada persona beneficiaria de planes se le subsidia cada hijo que tiene, la persona no va a tener ningún control sobre la natalidad y hay que tener una paternidad responsable. Si vienen al mundo hijos no queridos, no van a recibir el afecto que merecen, van a ser maltratados, probablemente sean violados y estaremos formando en el futuro delincuentes, violadores y asesinos".
Finalmente, remató: "La tasa de crecimiento de la población en hogares marginales es alrededor de 4 o 5 veces superior a la tasa de crecimiento de la población de clase media y media alta. Esto significa que, si Argentina no pone un límite a la natalidad en los hogares pobres, va a ser una gigantesca villa miseria en otro medio siglo, luego de 60 años de decadencia".
El repudio en redes sociales fue fuerte, aunque hubo quienes lo apoyaron. Leé opiniones de los dos bandos.
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