El director del Servicio Penitenciario Provincial, Enrique Delgado, habló sobre la edad de imputabilidad, que actualmente es de 16 años en el país. Para el máximo responsable del Penal de Chimbas, debería bajar a los 13 años, estableciendo un enfoque más estricto frente a los delitos cometidos por adolescentes.
Delgado argumentó que los menores de 13 años tienen la capacidad de comprender la criminalidad de sus actos, basándose en su experiencia tanto como funcionario como abogado. “Si una persona comprende la criminalidad de lo que hace, debe responder en consecuencia. Los chicos de 13 o 14 años comprenden”, expresó en declaraciones a Canal 13. No obstante, también aclaró que los castigos deberían ajustarse a la gravedad del delito: "Si es un delito leve, debe haber una sanción leve; si es grave, es necesario un tratamiento especializado en un servicio penitenciario adecuado para adolescentes".
El director resaltó que, aunque se debe considerar una respuesta punitiva, el sistema debe estar orientado principalmente hacia la rehabilitación. "El sistema tiene que estar para rehabilitar a los adolescentes, para hacerles comprender que hay una norma y para ayudarlos a construir un proyecto de vida", comentó. Según él, una pena de prisión perpetua sería excesiva para los jóvenes, ya que "sería muy severo" en este contexto.
En relación a las causas que llevan a los menores a delinquir, Delgado señaló que muchos jóvenes caen en la delincuencia debido a un contexto social y económico complejo. "Hay casos de chicos que a los 5 años ya estaban vendiendo en la calle, a los 11 probaron droga, y luego llegaron a trabajos precarios hasta cometer delitos", dijo. Aseguró que el Estado debe ofrecer alternativas más constructivas, como la educación, para evitar que los niños terminen en la calle en vez de en las aulas.
Uno de los mayores desafíos que enfrenta el sistema penitenciario, según Delgado, es la reinserción social de los internos. "Es una etapa difícil de cumplir. Dentro de la penitenciaría tratamos de darles herramientas y hacerles entender que tienen una nueva oportunidad. Pero cuando salen, se cierran muchas puertas", indicó. A pesar de las dificultades, el director señaló que están haciendo progresos. En cuanto a la empleabilidad de los exreclusos, explicó que, aunque muchos familiares y amigos no estarían dispuestos a contratar a un exconvicto, están trabajando con empresarios que muestran interés en ofrecerles trabajo, lo cual está cambiando la percepción de la sociedad.
Finalmente, respecto al ingreso de celulares en las cárceles, Delgado destacó que el Servicio Penitenciario está trabajando constantemente para reducir este problema. "Sabemos que hay puntos vulnerables, pero trabajamos día a día para mejorar y hacer más rigurosos los controles", aseguró.