Alberto Fernández parece vibrar en otra frecuencia a la que se sacude la política argentina. No solamente el Frente de Todos, sino también Juntos por el Cambio.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEAlberto Fernández parece vibrar en otra frecuencia a la que se sacude la política argentina. No solamente el Frente de Todos, sino también Juntos por el Cambio.
Su propio espacio debate interna y furiosamente la estrategia electoral, entre lista de unidad (que pidieron hoy los gobernadores, con uno de ellos en la fórmula) o PASO, con dirigentes con más o menos peso político que buscan lanzarse a la precandidatura presidencial, incluso sin ninguna chance de hacer un papel decoroso.
Sergio Massa, por su parte, da ultimátum a través de sus voceros, y deja correr que, si no se llega a una lista de unidad, con el de candidato preferentemente, podría abandonar el gobierno.
Juntos por el Cambio, en tanto, está al borde de la ruptura por una jugada al fleje de Horacio Rodríguez Larreta, que no ceja en sus intentos de incorporar al peronismo cordobés al espacio, para sacarle algo de ventaja en la PASO a Patricia Bullrich.
Alberto Fernández no parece registrar nada de esto y dedica sus últimos meses como mandatario a una función prácticamente protocolar, asistiendo a actos, inauguraciones y charlas.
En una de ellas, hace 24 horas, parafraseando a su ídolo Lito Nebbia en la canción “Días de conflicto”, señaló: "Me voy a descansar en paz".
"Saber que no somos cómplices de un desfalco nos permite dormir en paz cada noche y tener la conciencia limpia", agregó.
En el mismo discurso cargó contra la corrupción, los familiares enriquecidos y la amistad con los empresarios a los que se les adjudican obras en un mensaje que parecía dirigido a Mauricio Macri, a Cristina Kirchner, o a ambos.
Tras esa especie de despedida, recitada con un tono monocorde, hoy, en otro acto en el Centro Cultural Kirchner llamó a los argentinos a que “sueñen conmigo”.
Para ello recordó, no ya a Lito Nebbia, sino a Antonio Cafiero: “Cafiero decía siempre: ‘Quien sueña solo, solo sueña. Pero quien sueña con otros, puede cambiar el mundo’'. Y remató, como si estuviera en el albor de su mandato: “Sueñen conmigo, vamos a cambiar la Argentina”.
