Cinco víctimas y un largo proceso de sanación que moviliza a todo San Juan
Piden colaboración para costear la recuperación de la familia Estévez Pomarada Luego de un violento impacto contra un camión, los integrantes del grupo familiar enfrentan costosos tratamientos médicos y cirugías reconstructivas.
Federico Estevez y Amelia Pomarada, dos de los cinco protagonistas del incidente.
San Juan está movilizada tras el pedido de auxilio de una familia sanjuanina que, a más de dos meses de haber protagonizado un siniestro vial, enfrenta una situación económica y sanitaria crítica. El hecho que originó esta situación ocurrió durante la madrugada del pasado 25 de enero en la Ruta Nacional 147, específicamente a la altura de La Calera, en la provincia de San Luis. En aquel momento, Federico Estévez, su esposa María Amelia Pomarada, su hija Evangelina, la abuela Nidia Vega y una amiga de la familia, Verónica Gerez, se dirigían hacia Monte Hermoso para pasar sus vacaciones cuando colisionaron contra el acoplado de un camión que se había quedado sin frenos en medio del camino.
El impacto generó heridas de diversa gravedad en todos los ocupantes del vehículo, pero el caso que requiere mayor atención inmediata es el de Evangelina, quien está próxima a cumplir tres años. La niña padeció un traumatismo de cráneo severo y, si bien fue intervenida de urgencia en San Luis para remover restos óseos y vidrios de su cerebro, la operación dejó una secuela delicada por la cual hoy tiene una parte de su cerebro expuesta, protegida únicamente por un casco de uso permanente. Para solucionar esto, especialistas en San Juan planean colocarle una malla de titanio durante el mes de abril, una prótesis cuyo costo asciende a varios millones de pesos y que la obra social no logra cubrir en su totalidad.
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El resto de los integrantes del grupo familiar también atraviesa procesos de recuperación complejos. Federico Estévez, vendedor de profesión, permaneció dos meses internado en estado crítico y actualmente recibe cuidados en su hogar a través de un botón gástrico, sin haber recuperado aún el habla o la capacidad de tragar. Por su parte, María Amelia Pomarada, docente del Colegio Don Bosco, debió someterse a cirugías de reconstrucción facial y presenta secuelas en la visión, aunque su embarazo de cuatro meses ha logrado avanzar sin complicaciones a pesar del estrés y las intervenciones sufridas. Asimismo, la abuela Nidia Vega espera una cirugía por fractura de esternón y Verónica Gerez ya fue operada por lesiones en su columna.
Ante la acumulación de gastos médicos y la urgencia de la cirugía de la menor, el entorno de los damnificados recurre a la solidaridad de la gente para recaudar los fondos necesarios. Además del apoyo económico, la comunidad del Colegio Don Bosco y allegados mantienen cadenas de oración constantes para sostener anímicamente a la familia en este proceso de reconstrucción emocional y física.
Quienes deseen colaborar con la campaña pueden realizar donaciones de dinero a través del alias de Mercado Pago lina.amefe, el cual está registrado a nombre de la madre de la niña.