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Basura peligrosa en San Juan: entre el sueño del lugar propio para tratarla y el desafío de la gran minería

Hace un año, el Gobierno Provincial puso en marcha un plan de saneamiento inédito que ya movilizó 43 camiones de cenizas tóxicas acumuladas por 20 años hacia Neuquén. Ahora, el foco está en concretar un centro de disposición final propio para hacer frente a la inminente explosión de la actividad minera.

Por Miriam Walter

San Juan está dando una solución definitiva a un problema ambiental que arrastraba desde hace dos décadas: la acumulación de cenizas provenientes del tratamiento de residuos peligrosos. Este pasivo ambiental se generó porque los desechos dejaron de ser recibidos en el centro de disposición final de Córdoba hace cerca de 20 años, obligando a las operadoras locales a acumularlos. La provincia, con el foco puesto en una gestión ambiental que dé sostenibilidad, oficializó en 2024 el Programa Integral de Gestión y Remediación Ambiental de Residuos Peligrosos (PIGRARPE).

El gobernador Marcelo Orrego puso énfasis en esta política de Estado. Según explicó a TIEMPO DE SAN JUAN el subsecretario de Residuos de la Secretaría de Ambiente Provincial, Santiago Ceballos, este plan integral vino a ordenar la situación, acelerando la solución y dejando en claro las responsabilidades. "El PIGRARPE lo que vino a hacer es acelerar, a acercar las partes porque la responsabilidad es en primer lugar del generador y del operador también, una responsabilidad compartida, pero en especial del generador que es responsable de la generación del residuo desde la cuna a la tumba, de la disposición final y la operación. En el caso de un operador, lo deja inconcluso. Es decir, lo transforma, lo reduce en volumen, en cenizas, pero sigue siendo un residuo peligroso que hay que darle una disposición final. Y el PIGRARPE vino a eso, a darle este final a esta situación que en el tiempo quedó debilitada o deslindada la responsabilidad, vino a darle puntos claros y a tratar de poder encauzar la disposición final".

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El avance de la remediación: 43 viajes al Sur

La gestión de residuos peligrosos es compleja y requiere procesos muy específicos. Estos residuos no son generados solo por la minería, sino por todas las industrias, incluyendo la actividad misma del transporte y la maquinaria (lubricantes, por ejemplo).

Las empresas locales ECO San Juan, TECMA y RIO Cordillerana (ubicadas en el Parque Industrial de Chimbas), más CAMP (en el centro ambiental Pitar), se dedican a operar estos desechos, reduciéndolos en un horno hasta convertirlos en cenizas tóxicas, catalogadas como corriente I-18. Estas cenizas, aunque de volumen mucho menor (una reducción de uno en veinte), deben ser enterradas en rellenos de seguridad con los recaudos ambientales correspondientes. Ahora se están llevando a Neuquén.

Para el traslado, Ceballos detalló que las operadoras acumulan estas cenizas para justificar el gasto logístico del viaje. "Hay un tiempo determinado que está permitido acumular esta ceniza y después, una vez que se haya llenado un camión, poder salir con esto y darle la disposición final. Unas 25 toneladas de ceniza no se generan de un día para otro, son varios meses de trabajo", precisó.

La remediación histórica comenzó a aplicarse en los primeros días de marzo de este año con el primer viaje a tierra neuquina. La ceniza acumulada se envía al relleno de seguridad Ecopolo, una empresa privada en esa provincia, utilizando una transportista cordobesa habilitada, Contrini.

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Hasta el momento, se han completado 43 traslados. Solo entre ECO San Juan y TECMA se han sacado aproximadamente 1.100 toneladas de cenizas acumuladas. Inicialmente se estimaba que había cerca de 1.000 toneladas solo en Chimbas, pero el volumen total acumulado por años era mayor, llegando a estimarse en unos dos tercios de lo que ya se movió. De las operadoras principales, solo queda pendiente movilizar el stock de Rio Cordillerana.

El funcionario remarcó que, si bien se está sacando el pasivo ambiental acumulado por años, la generación de residuos nuevos es continua. Por eso, aunque la generación es mucho más lenta que el traslado, el proceso de normalización "va a llevar un tiempo, nos va a llevar varios meses poder sacar todo el pasivo ambiental".

Además de las cenizas, Eco San Juan, que es el único operador local con horno rotatorio, está comenzando el traslado de tierras tratadas (contaminadas con corrientes I-8 o I-9, como hidrocarburos). Estas tierras, una vez procesadas y descontaminadas, pueden ser dispuestas como escombro convencional en una escombrera habilitada, lo cual también representa un volumen importante de material a gestionar.

El sueño del relleno de seguridad sanjuanino

Paralelamente al saneamiento, San Juan tiene como objetivo estratégico concretar su propio centro de disposición final de residuos peligrosos. Esto responde a una necesidad ambiental clave: "En el mientras tanto, estamos con esta idea, para disminuir la huella de carbono, de poder conseguir un relleno de seguridad acá en San Juan que lo pueda tratar, bien, y que se pueda dar una disposición final mucho más cercana, con menos huella de carbono y que se puedan manejar mucho mejor los residuos acá", destacó el funcionario.

La idea de un relleno propio no es solo ambientalmente conveniente, sino también una oportunidad de negocios, ya que no hay instalaciones similares en toda la región de Cuyo, y son muy pocas a nivel nacional (solo hay en Neuquén y Santa Fe, además del de Córdoba que cerró). El gobierno busca proyectar algo más grande que sirva no solo a San Juan, sino que pueda recibir desechos de provincias vecinas como San Luis o Mendoza, si bien esto último requeriría modificaciones regulatorias.

Actualmente, el Gobierno provincial trabaja con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para desarrollar un proyecto ejecutivo. El lugar aún no está definido, pero se están analizando opciones estratégicas. Ceballos explicó qué criterios se usan para la ubicación. Dijo que "tiene que estar alejado de un centro poblacional, tiene que estar también en fácil acceso para camiones. Y tiene que estar en un lugar que esté apto y con servicios".

El funcionario mencionó que se analizan varias ubicaciones, considerando la infraestructura y la cercanía de servicios básicos, ya que un relleno de seguridad requiere energía y gas. Lugares como Matagusanos (camino entre Ullum y Albardón), o las inmediaciones del Parque Industrial de Chimbas o incluso la posibilidad de un parque industrial en Iglesia, están en la mira. Aunque exista resistencia social a este tipo de proyectos (al estilo de "todos lo queremos, pero nadie lo quiere en la puerta de la casa", según mencionó Ceballos), es una necesidad provincial que debe contar con la aprobación del municipio anfitrión.

La meta es definir el lugar y tener el proyecto ejecutivo armado para este año o el próximo. La vida útil estimada para esta infraestructura sería de 15 o 20 años.

Sobre la seguridad para la población, Ceballos insistió en que el manejo de estas cenizas (I-18) es seguro una vez que se disponen correctamente: "No es peligroso porque termina siendo dispuesto en un lugar y tapado. Queda como sellado en un lugar determinado para que, en la medida que se pueda desarrollar en algún futuro alguna tecnología que lo utilice o que lo reutilice dentro de otra economía circular, se puede utilizar".

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Preparando la cancha para la gran minería

La urgencia de tener un relleno propio está directamente ligada al desafío que plantea el crecimiento exponencial de la actividad extractiva. San Juan es vista como la cuna de la nueva minería, y debe estar preparada para el aumento en la generación de residuos.

Los nuevos proyectos mineros, muchos de los cuales están a punto de pasar de la exploración a la explotación, generarán grandes volúmenes de residuos peligrosos, principalmente por el transporte, los filtros y los lubricantes. Este aumento en la producción es significativo: "Se tiene que pensar en un relleno de seguridad para que dure 20 años de actividad minera a tope, digamos, o sea, con mucha producción, lo cual duplicaría o quizás triplicaría la actividad normal que tiene hoy San Juan, en generación de cenizas que tendrían que buscar esta disposición final. Así que tendríamos que pensar en dos veces o tres veces el volumen actual", estimó.

El Subsecretario enfatizó que el relleno de seguridad debe proyectarse pensando en esta actividad minera máxima. De lo contrario, la provincia seguirá dependiendo de Neuquén para la disposición de desechos, lo cual implica grandes costos para las empresas y una mayor huella de carbono. La esperanza del gobierno es que el proyecto del relleno local esté listo para cuando el "boom minero" se concrete.

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