Tras el cierre de Whirlpool, más empresas se achican, cierran, despiden, y podrían convertirse en importadoras
Por el peso de la firma, el cierre de Whirlpool generó un fuerte sacudón en el mundo del trabajo, pero otras empresas siguen el mismo camino: cierre, despidos, e importación, con una mínima cantidad de empleados.
La industria argentina atraviesa un período de profunda reestructuración caracterizado por el cierre de establecimientos, la reducción de la capacidad operativa y la sustitución de la fabricación nacional por la importación de productos terminados. Estos cambios están generando despidos y encendiendo otra luz de alerta en diversas regiones del país. Las empresas en crisis citan la caída sostenida de la demanda interna y el impacto de la competencia de productos importados como las principales causas de estas decisiones. La poderosa Whirlpool esgrimió estas razones para informar, hace dos días, que dejaba en la calle a 220 trabajadores de su emprendimiento inaugurado en 2022, con una inversión de 52 millones de dólares, y se volcaría a la importación de electrodomésticos terminados.
Un caso emblemático de este cambio estratégico es la histórica fábrica santafesina DBT-Cramaco, productora de alternadores y grupos electrógenos. La compañía anunció el despido del 90% de su personal (37 trabajadores) y el cese de su línea de fabricación nacional en Sastre, Santa Fe, una decisión que afecta fuertemente a una ciudad de apenas 6.000 habitantes.
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El nuevo esquema de DBT-Cramaco se centrará en la importación directa de equipos terminados desde China para su distribución en el mercado argentino, sin la intervención de la planta santafesina. Ricardo Ozuna, de la UOM El Trébol, resumió la justificación de la empresa señalando que les "conviene ensamblar grupos electrógenos trayendo componentes de afuera que fabricar acá".
Cierres y concentración en el conurbano bonaerense
La ola de cierres continúa afectando al Gran Buenos Aires especialmente, la zona del país con mayor densidad industrial. La firma de muebles Color Living, con más de 40 años en el mercado, anunció el cierre definitivo de su establecimiento en Pacheco, partido de Tigre.
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La decisión resultó en el despido de los 40 trabajadores que se desempeñaban en los sectores de carpintería y tapicería. La empresa atribuyó la medida a la caída de la demanda y a la competencia de productos importados, especialmente de origen asiático y brasileño. Color Living decidió concentrar toda su producción en su planta principal de Villa del Rosario, Córdoba, donde emplea a aproximadamente 400 personas. Este cierre se suma al de Whirlpool en Pilar, ocurrido 24 horas antes. Solo en el partido de Pilar, se registraron más de 1.500 despidos industriales este año por cierres y reestructuraciones.
El caso de los textiles
La industria textil también está experimentando un severo proceso de achicamiento y reestructuración. La empresa Tn Platex decidió cerrar su línea de confección de prendas deportivas y ropa interior en la planta de Monte Caseros, Corrientes, lo que significó el despido de 20 de los 36 operarios de ese sector.
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Esta medida es parte de una reorganización interna impulsada por la fuerte caída del consumo local y la competencia importada. La compañía reubicará a los 16 trabajadores restantes para liberar espacio y concentrarse en la producción de telas, una actividad que hoy resulta más rentable. El objetivo es desmantelar el sector de confección para instalar nuevas máquinas destinadas exclusivamente a la producción de telas.
La crisis en este rubro es grave: tras la reducción de aranceles a las importaciones de ropa, calzado y telas, 381 empresas del sector cerraron desde diciembre de 2023. En lo que va de 2025, el 70 por ciento del consumo textil se cubre con productos importados, representando una suba de 13 puntos porcentuales respecto al 57 por ciento registrado en 2024. Actualmente, el rubro textil opera al 44,4 por ciento de su capacidad instalada.
Las empresas afectadas, que incluyen firmas de electrodomésticos, metalúrgicas, madereras y textiles, citan las mismas causas para los despidos y cierres: apertura comercial y mercado interno en retroceso. El sector maderero, por ejemplo, viene denunciando desde principios de 2025 el ingreso masivo de productos terminados a precios sensiblemente inferiores, lo que redujo drásticamente los pedidos a fábricas locales.