Sin nombrarlo y con evidente dosis de acidez, César Gioja reeditó esta semana el viejo duelo que mantuvo con su hermano José Luis entre 2010 y 2011 cuando hicieron pública una fuerte pelea fratricida con el sillón de la gobernación provincial como epicentro.
Aquella vez, el mayor de los hermanos Gioja se sintió traicionado en un supuesto compromiso familiar de José Luis de dejarle la posta en el gobierno, cuando el entonces gobernador emprendió un camino político de enmendar la constitución provincial y luego convocar a un plebiscito para favorecer una segunda reelección suya. Cosa que finalmente ocurrió.
Aquellas viejas heridas parecieron cicatrizar con el tiempo, pero esta semana recrudecieron las diferencias entre ambos. Y otra vez –como aquella, cuando la furia de César se descerrajó vía Twiter- el cuestionamiento fue vertido por las redes sociales. También igual que aquella vez, el tema político parece condimentado por la variable familiar. Pero ahora, a diferencia de entonces, el mayor de los hermanos prefirió hacerlo de manera elíptica y sin nombrar a nadie.
Igualmente, en el trazo del comentario de Facebook de este martes puede advertirse el sentido de César de cuestionar las decisiones políticas de su hermano. En el posteo, César hizo un duro cuestionamiento a la conducción del PJ, ejercida por el gobernador Sergio Uñac. La califica de “una conducción inclenque, innecesariamente perdedora, un partido cerrado sin ideas ni propuestas; se impone la necesidad de una renovación que nos ordene y conduzca, que distribuya roles con eficacia, que la dirijan con experiencia, que los hay y buenos”. Y agregó la necesidad de “una legión de dirigentes tóxicos que pasen a cuarteles de invierno (….) Es urgente y si pensamos un poquito, ese proceso debe comenzar el domingo”.
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No es ninguna novedad que César Gioja formule fuertes críticas a Uñac, a tono con el fuerte lance entre ambos espacios internos del peronismo en los últimos años. Sí lo es que en su reclamo de que “dirigentes tóxicos” que “pasen a retiro” no haga ninguna excepción explícita en su comentario, que dejara fuera de sus municiones a su hermano José Luis o a su otro hermano Juan Carlos, quien justamente es candidato a senador el próximo domingo. Por el contrario, César arrasa con toda la dirigencia –al menos no deja a nadie explícitamente afuera- y postula la necesidad de que el proceso de depuración “comience el domingo”.
Más aún, César abrochó a la línea familiar en su comentario al pie de su posteo. Allí, una usuaria le formula un comentario y el propio César la remató con la frase “que no vuelva nadie”. Es bien conocido que el principal slogan de campaña de José Luis Gioja en su frustrado retorno a la Casa de Gobierno fue “Vuelve el Flaco”. Resultó evidente que su propio hermano pareciera utilizar ese latiguillo para dejar claro hacia dónde apunta sus cañones.
Luego de aquellos feroces desplantes familiares de la década pasada, ambos hermanos parecieron recomponer relaciones políticas e incluso se lo vio cercanos en la última campaña. Pero de acuerdo con fuentes partidarias, el nuevo malhumor se disparó cuando el viejo caudillo armó las listas para los cargos parlamentarios que se disputan el domingo.
José Luis fue quien decidió que la lista para el Senado fuera encabezada por su hermano Juan Carlos y no por su sobrino Leonardo, ambos ex candidatos a intendente: el primero por Rawson y el segundo por Capital. Leonardo es hijo de César y ex colaborador cercano de José Luis, y había expectativas de un recambio generacional, aunque las candidaturas siguieran recayendo en el entorno familiar. Eso habría sido lo que volvió a subir la temperatura política dentro de la familia.
El antecedente más potente se remonta a 2010, cuando a fines de ese año el entonces gobernador José Luis Gioja se decidió a buscar un tercer mandato. Cuando en noviembre de ese año Diario de Cuyo publicó la información sobre aquella decisión inminente, su hermano César descerrajó todo tipo de cuestionamiento –político y personal- sobre su hermano. Y se convirtió en su principal rival en el proceso, que demandó una ley de enmienda (aprobada por dos tercios de la Legislatura) y un plebiscito.
César era en ese entonces senador nacional y argumentaba haber sido traicionado de palabra por su hermano, quien según él le había prometido retirarse a los 8 años de mandato (a los que estaba legalmente autorizado, al haber asumido en 2003) y dejarle la posta a su hermano mayor. Llegó hasta a endilgarle motivos de padrinazgo político, al recordar que José Luis había sido inducido al peronismo por él.
Se disparó entonces una lucha sin cuartel que no ahorró en herramientas, ni críticas, ni tensiones familiares. Con cruces en los medios de comunicación, desgastes de todo tipo. A principios de 2011 se aprobó la enmienda en una Legislatura dominada por el giojismo y poco tiempo después, el 9 de mayo de 2011, se produjo el plebiscito que validó la reforma parlamentaria del artículo 175 de la Constitución Provincial. El mismo que ahora la oposición y el propio giojismo usó la invalidar el intento de reelección de Sergio Uñac.
César Gioja duro con José Luis
Ese día, el sí a la enmienda cosechó el 65% de los votos. El senador César Gioja siguió cuestionando la metodología: argumentó que la participación de la ciudadanía había sido muy baja, y por ese motivo el resultado estaba deslegitimado. Y para rematar uno de los capítulos más furiosos de la historia política reciente de San Juan, el hermano senador del gobernador en búsqueda de la reelección remachó con un gesto contundente: ni lo saludó.