Un tuit del periodista económico Marcelo Bonelli puso un tema sensible en el centro de la agenda. El pedido del Fondo Monetario Internacional de aumento de tarifas eléctricas de un 60% habría trabado las negociaciones para conseguir un acuerdo que el permita a Argentina solucionar en parte el grave problema de endeudamiento externo.
El acuerdo venía tan avanzado que ya el gobierno había confirmado el viernes como fecha de entrada del proyecto a Diputados, para ser refrendado finalmente por el Senado antes del 22 de marzo, cuando Argentina tiene un vencimiento de deuda de 3.200 millones de dólares.
Según el periodista, "El FMI hizo un pedido bomba. Quiere un tarifazo del 60%. El reclamo frenó el cierre del convenio. Se prorrogarían las fechas previstas. El lunes iría al congreso. Guzmán busca destrabar la negociación. No descartan una charla entre @alferdez y Georgieva".

El analista Román Letjman, que actúa muchas veces como vocero oficioso del Presidente, aseguró que "Alberto Fernández rechazó un aumento del 60% en las tarifas eléctricas que exige el FMI y la negociación quedó empantanada a cuatro semanas de caer en default".
El acuerdo con el Fondo incluye desembolsos para el pago de la nueva deuda tomada por Fernández para pagar el endeudamiento sufrido durante el gobierno de Mauricio Macri, previos a cada vencimiento, y sujetos a la aprobación de cada misión trimestral que el FMI enviará a Argentina a controlar la marcha de la economía.
El primer aporte llegaría firmado el acuerdo para cumplir con la deadline, con punto de partida en marzo. De no llegar a la aprobación del proyecto antes del 22 de ese mes, Argentina entraría en default.
Dentro de las negociaciones, el gobierno había ofrecido, como aumento en las tarifas eléctricas, un 20%. En el organismo supranacional de crédito hicieron la cuenta, y concluyeron en que no se llegaría a suplir la quita de subsidios, necesarias para cumplir con la promesa del Guzmán al FMI de una caída del déficit fiscal al 2.5% en 2022.
El kirchnerismo le apunta a Alberto
Fuentes del kirchnerismo aseguran que todo esto "es una operación de Alberto. Manda a decir que piden el 60%, que el no da más que el 20%, para mostrarse duro en una negociación y finalmente dar el 30, o el 35%".
Los mismos dirigentes coinciden en que puede tratarse de un mensaje a la coalición gobernante, exponiendo la preocupación presidencial sobre el tema tarifas. Es que hay sectores del FdT que, aunque anticiparon el voto positivo, alertaron en torno a la necesidad de que la letra del acuerdo sea explícita sobre la intensidad de los aumentos, y más de un 20% sería inaceptable.