El desfinanciamiento de las obras sociales cada vez se hace sentir más fuerte. OSECAC, que en San Juan cuenta con más de 20.000 afiliados, pasa por un delicado momento que incluye suspensiones de servicio tales como las anestesias en las cirugías. Por este motivo, el Sindicato Empleado de Comercio (SEC) se está haciendo cargo del financiamiento de los anestesiólogos para aquellas cirugías programadas que tengan los afiliados al gremio.
Según explicó en el programa La Picada la secretaria general Mirna Moral, aunque no tiene obligación legal, el SEC asume parte de los costos para evitar que los afiliados queden sin atención. En concreto, cuando una práctica como una cirugía se ve afectada por la falta de cobertura de anestesistas, el sindicato cubre el 70% del valor de la anestesia, que es lo que debería pagar la obra social si el convenio estuviera vigente. El 30% restante queda a cargo del afiliado, ya que los profesionales lo cobran como adicional por estar fuera de convenio. Esta ayuda no es universal: está dirigida exclusivamente a quienes son afiliados tanto a OSECAC como al sindicato.
Moral explicó que, debido a la fuerte situación de desfinanciamiento, la obra social incumple con el Programa Médico Obligatorio (PMO) y hay demoras en las prestaciones. Por este motivo, tuvieron que hacer una serie de ajustes dentro de la institución. Por un lado, se avanzó en el cierre de corresponsalías y sedes con baja demanda, como en Rawson, donde se detectó que durante una jornada completa atendían muy pocos pacientes; eso implicaba sostener alquileres, servicios y personal que ya no se justificaban. También una reducción estructural de personal: en los últimos años, quienes se jubilaron o dejaron sus cargos no fueron reemplazados, lo que achica la planta sin despidos directos, pero recarga tareas en los equipos que quedan. Asimismo, se implementó un achicamiento edilicio, pasando de edificios amplios y costosos a espacios más chicos, y separando funciones administrativas y médicas para optimizar recursos.
A nivel nacional, la complicación se traduce en una reducción de la caja. Las obras sociales se financian con los aportes de trabajadores y empleadores, pero hoy esa plata no alcanza. Por un lado, los salarios vienen corriendo por detrás de la inflación, por lo que los aportes crecen poco; por otro, hubo cambios que redujeron la contribución patronal, lo que achica aún más los ingresos.
De hecho, en San Juan se dio a conocer otro caso de grave desfinanciamiento. El Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) cuenta con unos 7.000 afiliados que denuncian demoras, falta de cobertura y dificultades para acceder a prestaciones básicas.