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Delia Pappano: 'la última mohicana de Alfonsín'

La ex diputada pasó por Paren las Rotativas y habló sin filtro de todo. Desde las investigaciones que destaparon "los años de corrupción" a "Ladroneti". De su infancia en una familia "gorila" a los debates eternos en el recinto.
lunes, 3 de mayo de 2021 · 09:53

Faltaba poco para que se cumplieran las siete de la tarde de un viernes cualquiera cuando Delia Pappano salió a recibir al equipo periodístico que iba a realizarle una entrevista en su casa. Y lo primero que dijo, ya anticipaba que se venía un encuentro por demás picante: "¿Cómo se les ocurre venir a molestar un viernes en la tarde?", exclamó con su voz potente mientras abría el portón de su domicilio. Dicen que “todo chiste, en el fondo, encubre una verdad", y en este caso podría aplicarse perfectamente. La frase la siguió repitiendo con distintas términos un poco más hasta que entramos a un living repleto de fotos de sus nietos y sus hijos, que son su "mayor orgullo en la vida".

El momento familiar sirvió para distender e ir armando los equipos para la entrevista que se emitió en el programa Paren las Rotativas de Canal 13. Y en cuestión de minutos la ex diputada, docente universitaria, científica y ferviente militante radical ya estaba contando sobre sus orígenes y por qué se considera "la última radical, en años donde el partido ha perdido la brújula", en palabras de la ex funcionaria que estuvo en la Cámara de Diputados de San Juan en los periodos 1995-1999; y 1999-2003.

Delia nació en un pueblito al sur de Córdoba llamado Buchardo donde la mayoría de la gente trabajaba en el campo y soñaban con tener un hijo universitario. Es hija de Víctor Pappano y Dorina Paletti, “que también tenían ese sueño de mi hijo el doctor”. Al momento de rememorar su infancia Delia cuenta que su padre "era un analfabeto institucional, pero era una persona muy culta que me enseñó a leer, Frondicista de la UCRI y mi madre era ama de casa y fue una gran mujer, la primera feminista”.
Las discusiones políticas se daban en la casa de los Pappano y en esos debates Delia siempre armaba alguna discusión. También reconoce que viene de una familia "gorila" y que le costó romper ese molde. 

“De niña siempre fui intrépida, curiosa y demandante. Siempre he sido rebelde, la que generaba discusiones. Nunca acepté que tuviera que hacer algo sin decirme porque lo tenía que hacer”, afirmó.
A los 15 años la literatura ya era una pasión en la vida de Delia. “Me gustaba leer las novelas de Corín Tellado y mi padre estaba preocupado por ese gusto, hasta que un día le comentó eso a un vecino mío llamado “Coco” Barboza, un gran radical, que le dio a mi padre el libro Yrigoyen de Félix Luna”, contó marcando una extensa pausa. Porque aquel día descubrió, tal vez sin saberlo, que camino marcaría su vida para siempre. 

Aquí la primera parte de la entrevista:

En Córdoba los Pappano vivieron hasta que Delia tuvo 14 años y luego su familia tuvo que trasladarse a un pueblo cercano para que el hermano mayor estudiara. En esos años Delia fue a parar como pupila de monja en el Instituto Sagrado Corazón de Serrano, y más de una oportunidad tuvieron que ir a hablar sus padres con las monjas para que no la echaran, porque su espíritu "rebelde no encuadraba" en los lineamientos religiosos.

Después de varios años de sequía, su padre vendió sus campos y se fueron a San Luis. Ahí entró a estudiar para convertirse en Bioquímica y pronto se afilió al partido fundando por Leandro Alem. “Recuerdo esos años de facultad con muchos debates, donde empezabas a discutir por el aumento de las tortitas en el bufete y terminábamos hablando del libro rojo de Mao”, contó.

A San Juan llegó en el ’78 por decisión familiar y comenzó a tomar suplencias en Química Orgánica en la Universidad de San Juan. Fueron años movidos con pleno golpe de estado donde hubo varios militantes que fueron desaparecidos. Incluso así pudo criar a sus hijos y cuando llegó la tercera integrante sentó a su marido y le dijo "Camargo te he dado tres hijos, ahora me tenés que acompañar, resumiendo así sus ansias de una carrera política en la provincia. 

Textual: "Este fue el único robo que cometí contra el Estado", en referencia al letrero de madera que se llevó en su retiro como diputada. 

Al tiempo la vida de militancia la llevó a ocupar la banca como diputada provincial, donde encabezó más de un debate que "eran para alquilar balcón", en palabras de los que todavía la recuerdan. La misma Delia dice que "ahora eso se ha perdido en la Cámara de Diputados, ya no hay debate como en aquel entonces y parece más bien una escribanía del poder de turno".

En más de una vez intervino en hechos significativos para la provincia como lo fueron sus investigaciones en la construcción de los diques Los Caracoles y Punta Negra que despertó todas las sospechas y terminó en varios capítulos judiciales, civiles y penales. De ahí los famosos cruces con el empresario de Panedile, Hugo Dragonetti, a quien bautizó como "Ladroneti", protagonista excluyente de los fogosos años políticos posteriores y todas sus instancias judiciales (Aquí reviví todo el conflicto con los diques).

También su participación en el caso de la desaparición forzada de María Rosa Pacheco de Balmaceda, la psicóloga que fue asesinada en 1996 y hasta el día de hoy la Justicia no logró desentrañar. "Eso me valió de amenazas para mi y mi familia, esos años los recuerdo con mucho dolor y fue lo peor que me dio la política", contó. Como así también su rol en los diferimientos impositivos, "donde me decían que yo atentaba contra la economía de la provincia, luego se demostró la corrupción que se enquistó en el ministerio de la producción del gobierno de Escobar".  

Aquí la segunda parte de la entrevista: 

Delia considera que estuvo donde tenía que estar en su momento y que nunca fue una funcionaria "de micrófono virgen", pero ahora se muestra alejada del mundo de la política, quitando aquella sorpresiva aparición en las últimas elecciones PASO donde compitió contra el actual intendente de Rivadavia Fabián Matín. "En eso sabíamos que íbamos a perder, pero lo hice para que ellos supieran que se tenían que sentar a hablar con nosotros", afirmó. Hoy se considera retirada de la política, no así de la militancia y pasa sus días rodeada de sus afectos y sus nietos, a los que considera "mi mayor logro en la vida". 

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