Otra reunión se sucedió en Casa Rosada, con algunos interlocutores de los que asistieron a la de ayer, para definir de qué manera el Estado dispondrá nuevas restricciones para frenar el vertiginoso avance del coronavirus en la última semana en Argentina.
Las medidas tendrían alcance nacional y quedarían dispuestas en un DNU que está a la firma del presidente. Sin embargo, es conoce la presión de los gobernadores, que podría ser atendida, para que cada provincia siga manteniendo el albedrío en cuanto a la intensidad de la aplicación.
Para la firma y la rúbrica faltan ultimar aún algunos detalles.
Entre los puntos que están casi confirmados está el cierre de la nocturnidad en todo el país. La medida estará controlada de manera estricta y las violaciones a la norma serán rápidamente judicializadas.
Otro tema espinoso es el control sobre el transporte público, tratando de quitar la responsabilidad a los choferes y que no se generen escenas de violencia y desborde.
Mendoza, Chubut, La Rioja, cuatro departamentos de Catamarca sin clases presenciales, 12 departamentos de Córdoba y otros distritos se habían adelantado a algunas medidas, especialmente en lo referido al horario nocturno para movilizarse, dejando de manera inédita en la pandemia a la decisión presidencial por detrás de las regionales.
Todas estas medidas podrían endurecerse, ya que fueron conversadas cuándo aún no se conocía el nuevo y alarmante número de nuevos contagios, que superó los 20.000 casos.