Dos ideas siguen cobrando vigor en algunas fuerzas de la oposición en San Juan. La primera es que no hay lugar para terceros en un escenario tan polarizado. La segunda es que la unidad resulta imperativa, aún con dificultades. El articulador, señalado por todos como tal, debe ser Marcelo Orrego.
El santaluceño no escapa a la responsabilidad que le cabe. Pero las urgencias que puedan tener otros no son las suyas. Está dispuesto a hacer una convocatoria amplia, pero sus tiempos difieren sensiblemente de la urgencia que puedan advertir los más ansiosos. Para el diputado nacional, fundador del Frente Con Vos, es condición necesaria saber si habrá o no PASO en 2021.
Efectivamente la posibilidad de medir a todos los que tengan aspiraciones en una gran interna facilitaría el diálogo. Otro escenario totalmente diferente sería en ausencia de primarias, donde la conversación partiría de la premisa de los renunciamientos. Es decir: las expresiones minoritarias se sumarían en esta oportunidad con la expectativa puesta en 2023, casi sin chance de figurar en la acotadísima lista de diputados y diputadas nacionales de este año.
Los tiempos de Orrego entonces están condicionados a la resolución de las PASO. Pero esto no significa patear indefinidamente las decisiones. En el entorno del diputado nacional estiman que una vez comenzado el periodo ordinario de sesiones el 1 de marzo la suerte estará echada. Por lo tanto, en apenas un mes debería haber la claridad suficiente como para activar los diálogos pendientes.
El ex intendente cuenta con el naufragio de la suspensión de las primarias, básicamente porque la iniciativa no genera unanimidad en el oficialismo. Aunque los gobernadores con el apoyo de Alberto Fernández impulsan la medida, el kirchnerismo duro todavía mira con recelo la iniciativa.
La alianza original del Frente Con Vos goza de buena salud. Los socios que compitieron bajo el paraguas de Orrego están dispuestos a continuar ahí adentro. Desde el PRO de Eduardo Cáceres hasta la UCR, con la nueva conducción de Antonio Falcón desde diciembre pero respetando la misma línea que dejó Eduardo Castro. También ACTUAR de Rodolfo Colombo permanece firme. Y algo del bloquismo disidente que no regresó al partido orgánico y se quedó orbitando en torno a Enrique Conti.
La apuesta de Orrego no radica tanto en conservar ese armado, que parece bastante sólido, sino en recuperar socios perdidos o incluso atraer a nuevos interlocutores. Ahí asoma una gama de matices, en esta primera semana de febrero que acaba de terminar.
Dignidad Ciudadana tiene altas chances de recomponer la relación rota con Orrego. En 2019 se quebró la sociedad política porque el partido nacido de las asambleas ciudadanas post 2001 se quedó afuera de los lugares más apetecidos en las listas que armó el santaluceño. Perdió la banca en la Legislatura, donde había cumplido su mandato Fernando Moya, y también se esfumó la banca en el Concejo Deliberante de Capital que había tenido a cargo Ricardo Marún.
Tras la ruptura, Dignidad Ciudadana compitió con listas propias y por afuera del Frente Con Vos, pagando el costo de un acompañamiento electoral exiguo que no le alcanzó para llegar a las generales. Aquella experiencia todavía latente no pasó al olvido. Por el contrario, es el antecedente y el punto de partida para retomar el diálogo.
El ex candidato a gobernador por Dignidad Ciudadana, Gustavo Fernández, fue el responsable del reencuentro. Su relación de amistad previa con el intendente de Rivadavia, Fabián Martín, fue clave para mantener el vínculo. Luego fue consultado progresivamente por Orrego como diputado nacional cada vez que debió interiorizarse de temas referidos a la industria y la producción. Fernández proviene justamente de ese campo, como integrante de la conducción de la UISJ.
Los contactos se tornaron cada vez más frecuentes y las charlas giraron de la economía hacia la política gradualmente. Primero fue en tono informal, pero luego se dio el siguiente paso: esta semana que comienza Orrego tenía previsto reunirse formalmente con la conducción de Dignidad Ciudadana. Es decir que a la mesa también se sumará el presidente a cargo del partido, Alberto ‘Lito’ Sánchez.
Abiertamente, Sánchez y Fernández elogiaron el comportamiento de Orrego en el debate por el aborto legal en el Congreso. Incluso celebraron que haya sido el primer legislador que presentara un proyecto para derogar la norma sancionada. A partir de esa coincidencia el resto de las asperezas podría suavizarse.
Tanto Sánchez como Fernández demandan mayor consideración de parte de Orrego, entendiendo que Dignidad Ciudadana es más que una sumatoria discreta de votos. Afirman que tiene cuadros técnicos importantes y un buen concepto en la opinión pública incluso en sectores que terminan optando por fuerzas mayoritarias.
Nuevamente saben que la estrechez de las elecciones legislativas de mitad de mandato no permite abrigar grandes expectativas. Que Orrego tendrá la sartén por el mango. Y no tienen problema con eso, entendiendo que la charla debe incluir el mediano plazo también. Es decir, los términos de la relación de cara a 2023. El santaluceño también es consciente de que en cada reunión, sin importar el interlocutor, se pondrá sobre la mesa algún compromiso para dentro de dos años.
‘No somos un partido con una gran masa de votos. Pero en Capital con 4 o 5 por ciento somos un árbitro’, advirtió un alto referente de Dignidad Ciudadana. ‘La alternancia a nivel provincial se logra demostrando capacidad de gestión. El Frente Con Vos todavía no logró la vidriera de la Capital’, reflexionó la misma fuente.
Orrego no ha tenido más diálogos en lo personal, más allá de que sigue trabajando territorialmente y el miércoles estuvo en 25 de Mayo, por ejemplo, con dirigentes departamentales y vecinales. Pero no hubo por el momento contactos con cúpulas partidarias. No habló por ejemplo con Cruzada Renovadora.
Sí existió una conversación informal entre el diputado actuarista Gustavo Usín y su amigo y líder de ADN, Martín Turcumán. El ex candidato a gobernador obtuvo un 3 por ciento cuando se postuló en 2019. Quedó muy lejos pero se consolidó como tercera fuerza de la provincia.
Sin embargo, aquel café entre Usín y Turcumán nunca se tradujo en una convocatoria política. El fundador de ADN coincide en que resulta vital para la oposición construir un espacio común. Está dispuesto a resignar aspiraciones personales, pero primero espera señales claras de Orrego. Demanda un temperamento opositor más definido de parte del santaluceño. Le molestó, por ejemplo, que no defendiera a capa y espada las PASO como herramienta fundamental para construir unidad.
Turcumán tuvo un ingrato aprendizaje en 2019: la grieta entre peronismo y antiperonismo no deja espacio para terceros. Por el contrario, los que intentaron ir como alternativa por la avenida del medio fueron tildados de ‘peronistas funcionales’ porque dividían a la oposición. Frente a esa conclusión inapelable, espera que Orrego tenga un gesto de acercamiento.
Por otro lado, Turcumán adhiere a la premisa de que una exitosa alianza en 2021 los pondría en la obligación de repetir el esquema en 2023. Es decir, todas y cada una de las partes integrantes del gran acuerdo quedarían atadas a un compromiso más largo que la simple votación de diputados y diputadas nacionales.
Ante la eventualidad de que Orrego no convoque, Turcumán tiene su propio plan para sostener el espacio con Cruzada Renovadora, con el Partido Socialista y también intentar un acercamiento con Dignidad Ciudadana. Tiene una buena relación con Fernández.
Llamativamente, tanto para Dignidad Ciudadana como para ADN la indefinición acerca de las PASO no es impedimento para dialogar con Orrego. Sí entienden que se presentan dos escenarios distintos dependiendo de que haya o no primarias. Pero en esta oportunidad la confrontación por candidaturas parece haber quedado relegada a un segundo plano. Lo primero es construir unidad, calculando que la ciudadanía podría buscar una alternativa si no remontan algunas variables de la economía a nivel nacional.
‘Los desaciertos del Ejecutivo abren una chance a la alternancia. Hay que ver la manera de confluir todos’, analizó Orrego. Sin embargo, los tiempos de esa confluencia dependen a esta altura exclusivamente de él.