El martes 21 de abril el depósito de la papelería Salomón fue clausurado por abrir y violar la cuarentena. El dueño del local, que ayer tuvo otra sucursal cerrada por la misma causa, se defendió. Dijo que ellos venden descartables y que por ende están incluidos dentro de las excepciones porque son parte fundamental de la comercialización de la cadena alimenticia. Pero fue más allá. Y dijo que él junto a la familia Brant y Zoberman denunciarán al Sindicato de Empleados de Comercio por antisemita. Aseguró que cuentan con el apoyo de la Sociedad Israelita.
"No es casualidad sino más bien causalidad que la semana pasada le ocurrió a Brant y a Zoberman y ahora a Salomón. Si vos me decís que hay 50 negocios clausurados de distintas familias, pero no", deslizó el empresario. El hombre fue más allá y aseguró que el anterior secretario general del sindicato, Raúl Ávila, hizo comentarios desacertados sobre la comunidad judía en una reunión en la Subsecretaría de Trabajo. Sobre el accionar de Mirna Moral, ahora al frente del gremio, indicó que "es de la misma línea que Ávila":
Salomón dijo que se defenderán de las clausuras y que presentarán toda la documentación que tienen que los habilita la AFIP para vender descartables. Esto será parte de lo que mostrarán en la citación judicial para justificar su apertura. "Somos como una farmacia o una ferretería, estamos exceptuados", agregó.
"Vamos a hacer una presentación en el INADI porque realmente es mucha causalidad, no casualidad, tenemos que dejarlo asentado en el Juzgado y cuando hagamos la defensa en el Juzgado vamos a dejarlo asentado también", concluyó el empresario, que se enfrentará a la Justicia.
Los otros dos casos
La semana pasada se realizaron mega operativos que terminaron con el depósito de Maxi Brant clausurado por convocar a trabajar a 15 empleados durante la cuarentena. El mismo día también cayó por lo mismo Zoberano, la empresa textil propiedad de la familia Zoberman.