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PARTIDO BLOQUISTA

Rueda llegó suturando viejas y nuevas heridas

Tras su reconciliación con Caselles, Rueda empezó a mediar en otros conflictos internos como el de Iglesia. Tuvo que sostener a Adámoli.

Por Daniel Tejada

Alinear a los diputados provinciales, mediar entre los iglesianos y allanarle el camino a su vicepresidenta frente a la resistencia de otras mujeres, fueron las primeras acciones del flamante presidente del Comité Central del Partido Bloquista, Luis Rueda. Aunque asumir la conducción no fue fácil y la interna llegó al borde de la ruptura, aquello resultó ser apenas el primer paso de una larga carrera de obstáculos.

Son todos pasos preparatorios para encarar un 2021 que podría significar poco en materia de candidaturas para el bloquismo, aunque sí esperan convertirlo en la línea de largada para 2023. Para ello, se están tomando algunas medidas que tienden a tonificar la identidad partidaria.

En la Nochebuena, Rueda cumplirá su primer mes al frente del bloquismo. Consumada la reconciliación con Graciela Caselles, pudo dedicarse a otros frentes internos que requerían su intervención inmediata. El primer movimiento apuntó hacia Libertador y Las Heras. Fue a la Legislatura para pedirles a los diputados provinciales absoluto alineamiento con el Comité Central. 

Quiere tener diálogo directo y frecuente con los tres integrantes del bloque, Andrés Chanampa, Edgardo Sancassani y Mauro Marinero, para que expresen las posiciones partidarias en cada sesión. Es algo que no ocurría durante la gestión de Caselles, quien solo conversaba con el diputado iglesiano. Con el chimbero y el zondino tenía los canales cortados. Una fuente legislativa recordó que la última vez que tuvieron un contacto presencial con la diputada nacional fue durante la asunción de Laura Yanzón como vocal del Tribunal de Cuentas en 2015.

Rueda también fue recibido por el vicegobernador Roberto Gattoni. En la visita protocolar quedó registrado el cambio de interlocutor político. Esto no significa que el bloquismo bajo la nueva conducción vaya a rebelarse contra alguna de las necesidades legislativas del gobernador Sergio Uñac, en absoluto. La continuidad del Frente Todos en San Juan está bastante asegurada, en tanto y en cuanto Rueda siga al frente de la Subsecretaría de la Unidad Gobernación, en la oficina contigua al mandatario provincial.

Luego de la Legislatura, el flamante presidente partidario tuvo que intervenir inmediatamente en otro conflicto de larga data que le puede generar ruidos internos de magnitud. Se trata, naturalmente, de la interna no superada entre el intendente de Iglesia, Jorge Espejo, y el diputado Mauro Marinero. Como el jefe comunal siguió adelante con la serie de denuncias judiciales contra desprolijidades administrativas de sus antecesores  -los hermanos Marinero- el diputado le preguntó a Rueda si él estaba detrás de esa embestida o la consentía de alguna manera.

El joven líder bloquista tuvo que fabricar un punto de equilibrio para no defraudar a ninguno. Dijo que las denuncias que está haciendo Espejo son de carácter institucional e inherentes a la administración municipal. Pero aseguró que lo político está totalmente desprendido de ese episodio. Y que ambos sectores están llamados a encolumnarse detrás de la misma conducción partidaria. Habrá que esperar un poco para descubrir si la receta pacificadora ruedista resulta efectiva o no.

El titular del PB empezó a recorrer los departamentos precisamente en la búsqueda de estas diferencias –en ningún lugar llegaron tan lejos como en Iglesia- para ir cerrando las grietas. Ya estuvo en San Martín, en Santa Lucía y en Rawson. 

Por otro lado, el pasado martes cuando Uñac concentró a los 19 intendentes en Casa de Gobierno para firmar el Consenso Fiscal, Rueda tuvo un momento aparte con sus tres jefes comunales y quedaron en reunirse la semana entrante, también para aunar estrategias. 

Además del iglesiano Espejo, los bloquistas son el zondino Miguel Atampiz y el angaquero Carlos Maza. Buscará identificar las gestiones departamentales con el partido centenario. Que la estrella se empiece a ver como marca en cada administración. La idea es hablar de ello antes de la Navidad.

Pero Rueda también debió atender otro frente interno que tuvo como protagonista nada menos que a su vicepresidenta, Laura Adámoli. Hubo un reproche de militantes mujeres de larga trayectoria, como la veinticinqueña Sandra Quiroga, que se sintieron desplazadas. Les dolió no haber sido tenidas en cuenta, a pesar del trabajo sostenido durante años. Sin embargo, pudo más la conducta partidaria.

El joven presidente ratificó su preferencia por Adámoli, porque había dado su palabra cuando armó la lista en la interna. Los rezongos se fueron apagando, en honor a la verticalidad. La vicepresidenta comenzó a asistir a distintas reuniones y tiene el pedido expreso de Rueda de desplegarse territorialmente.

Otra fuente partidaria dijo que la sociedad con Adámoli es clave para retener a sectores que se habían alejado del bloquismo, como Eduardo Bazán Agrás y lo que él representa. Entienden que la vicepresidenta podría tener mejor llegada con los sectores medios y medios altos, mientras otros dirigentes de base seguirán ocupándose de los sectores populares.

Rueda tampoco descuidó su relación con Caselles. Se reencontraron personalmente el pasado jueves, durante la visita de Sergio Massa y Mario Meoni, en el foyer del Teatro del Bicentenario. Para el presidente del partido, la asistencia de la diputada fue un gesto importante porque entiende que esa banca tiene el sello bloquista y marca una presencia propia en el Congreso Nacional. Todo, con la tranquilidad de que Graciela siguió acompañando las votaciones del oficialismo.

Rueda y Caselles continuaron operando en coordinación para bajar las internas en los departamentos donde no hubo acuerdo y donde se pospuso la votación por la situación sanitaria de la provincia. Por el momento, se abrió un intervalo hasta el 31 de marzo, de acuerdo a la resolución de la Junta Electoral. La propuesta es que en los distritos donde no sea posible unificar listas, gane quien gane luego se pronuncie en sintonía con la conducción provincial. Graciela está colaborando.

La nueva dirigencia encaró la renovación del edificio histórico de calle Mitre, que incluirá el aire acondicionado para la sala de reuniones y el cambio de la reja que da sobre Avenida Ignacio de la Roza, además de un ploteo nuevo para toda la fachada. Previamente, ocurrirán dos cosas. Se hará un estudio de estructura, para verificar las condiciones del inmueble frente a un sismo. Y se buscará aportes adicionales, además de revisar meticulosamente el ingreso de los aportes partidarios de quienes tienen cargos políticos.

Por otra parte, se reflotará el ‘Cuerpo de Decanos’. Es, en otras palabras, la convocatoria a los históricos para que vuelvan a trabajar en los cuerpos técnicos. ‘Que en vez de hablar en el café, vengan al partido’, ejemplificó una fuente. Entre otros aparecen en la lista Juan Gilberto Maratta y Eduardo Posleman.

En la antesala de un año electoral, será la primera vez que Rueda se siente con Uñac para conciliar aspiraciones en una lista muy corta, de apenas tres candidatos titulares y otros tres suplentes para la Cámara de Diputados de la Nación. En la intimidad, el joven bloquista imagina el 2021 como una gran oportunidad para salir a recorrer en campaña los 19 departamentos, independientemente de la coyuntura. El objetivo siempre estará enfocado en 2023, cuando se renovará la totalidad de los cargos electivos.

En el fondo, sabe Rueda que el bloquismo ya tiene una banca en el Congreso hasta 2023 y poner a otro correligionario en un lugar expectante en 2021 sería incompatible con las posibilidades del justicialismo… y del propio Uñac. De las tres bancas que se disputarán el año próximo, dos corresponden al PJ: Walberto Allende y Francisco Guevara. La restante, al macrista Eduardo Cáceres. 

Desplazar a los peronistas de las candidaturas titulares para colocar a otro bloquista en el Congreso Nacional parece inviable. Por eso el 2021 figura en el GPS de Rueda como un año de mucho trabajo militante, pero enfocado en 2023.

En el ruedismo dan por descontado que el partido renovará su acuerdo con el peronismo. ‘La mayoría no critica el frente. Y los que trataban de criticar al frente no han hecho pie. En la mayoría de los departamentos donde hay interna, consideran que tenemos que seguir ahí’, describió una alta fuente. 

Rueda encuentra un punto de apoyo importante para no pasar sobresaltos en 2021: no aparece una expresión opositora que atraiga al bloquismo. El año que viene habrá que tomar una decisión de carácter nacional. Si bien hay algunos cuestionamientos hacia la gestión de Alberto Fernández, no divisan una figura aglutinante que pueda seducir ni siquiera a los más críticos.

En este sentido, después de las idas y vueltas de la interna, resultó tranquilizador para Rueda que Caselles siga acompañando en el Congreso. Por eso respiró aliviado cuando la vio presente en la recepción a Massa. Sin embargo, en público y privado Graciela siguió hablando de recuperar la autonomía. En 2021 se escindirá y recuperará el bloque bloquista, diluido desde el 10 de diciembre de 2019.

 

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