NUEVO CICLO

Cómo funcionó la ‘operación Cristina’ en el bloquismo

Era el objetivo inicial para encarrilar la interna pero se complicó a mitad de camino. Terminó imponiéndose el consenso menos pensado.
domingo, 29 de noviembre de 2020 · 11:37

Tiempo atrás, cuando apenas despuntaba la interna, un importante referente bloquista fantaseó con que Graciela Caselles siguiera los pasos de Cristina Fernández de Kirchner. Que acompañara a Luis Rueda en la fórmula para conducir el partido y de esa manera sellara la unidad sin fisuras. El camino fue bastante más trabado que lo previsto originalmente. Pero al final se recondujo de esa manera.

En realidad, la diputada nacional no integra la nueva mesa del Comité Central del Partido Bloquista. Por el contrario, formó parte de una lista oponente, que fugazmente encabezó Juan Domingo Bravo y dejó como saldo una contienda irresuelta en 11 departamentos. Amagó con romper la alianza con el Partido Justicialista, generándole la pérdida de un valioso voto en el Congreso al Frente de Todos. Esta semana que termina todo ese episodio tenso quedó enterrado en el pasado.

Caselles cerró filas con Rueda. Los apoderados de ambas listas acordaron ante la Junta Electoral partidaria el lunes 23 de noviembre, feriado nacional, no realizar las elecciones este domingo por imposibilidad sanitaria. Las internas pendientes en los municipios se aplazaron hasta el 31 de marzo. El resto de los cargos estaban ya resueltos por acuerdo y no había razón para demorar el traspaso.

Así Rueda se convirtió automáticamente en el nuevo conductor. Asumió el martes 24 de noviembre en una ceremonia para pocos, signada por los barbijos y el distanciamiento de la pandemia. A Caselles la esperaron alrededor de 20 minutos, pero finalmente llegó. Pidió la palabra y ponderó las aptitudes del heredero. Especialmente, haberse consagrado presidente sin ser “hijo de”.

Para el nuevo líder, fueron dos gestos en uno. El primero, que ella estuviera para la foto. Y el segundo, que tomara el micrófono para bajar un mensaje inequívoco a su tropa: hay que reconocer y alinearse a la nueva conducción. Una de las grandes preocupaciones de Rueda siempre fue recibir un partido fracturado.

Frente al comportamiento de Caselles, el joven pocitano tuvo un gesto de reconocimiento. En redes sociales publicó la foto de su abrazo, con el siguiente texto: “Si algo aprendí en política es que cada persona que ha puesto su vida al servicio de una causa, nos deja una gran enseñanza. Graciela nos seguirá acompañando con su consejo y su apoyo, y nosotros seguiremos haciendo para lograr un bloquismo más fuerte”.

Para ella, ese posteo significó todo.

“Tendiendo puentes, uniendo caminos, vamos a hacer que nuestra estrella brille más que nunca”, concluyó Rueda en tono conciliador. No fue en vano. De inmediato pusieron manos a la obra ambos para desactivar la interna que resta en los 11 departamentos donde no hubo posibilidad de acuerdo.

Aunque ella no lo secundó como hizo Cristina con Alberto Fernández, en la práctica estará presente. Desde la Fundación Caselles, ya sin responsabilidad orgánica, empezó a operar entre los propios para aprovechar la ventana abierta hasta el 31 de marzo. Debido al calibre de los comités pendientes, en ellos se encuentra la mayor parte del padrón de afiliados. El objetivo de máxima es evitar la confrontación. El de mínima es que, gane quien gane, reconozca la conducción política de Rueda. Es el mensaje que ha bajado Graciela entre los suyos.

Este esquema fue confirmado por el entorno más estrecho de ella y de Rueda también. Hubo cambio de ciclo, sí. Pero al menos en este arranque el pocitano cuenta y se respalda en la relación política que construyeron entre ambos y que circunstancialmente se deterioró en los últimos meses.

“Con Graciela no sé cuándo se quebró la relación, porque venimos del mismo proyecto”, dijo Rueda en una conversación reservada días atrás. El punto de inflexión fue la cuasi ruptura. Sucedió aquel 5 de noviembre de cierre de listas, seguido por la difusión de una nota firmada por Caselles y Juan Domingo Bravo, en franco tono opositor. Intervino hasta el gobernador Sergio Uñac. Habló personalmente con la diputada nacional que tiene mandato hasta 2023 y es una de las cartas que juega el oficialismo sanjuanino en la relación con Nación.

Rueda y Caselles se sentaron a conversar después de ese momento crítico. Juan Domingo Bravo pegó el portazo cuando advirtió que ella no iba a romper. Entre la caucetera y el pocitano se reconocieron mutuamente. Él se hizo cargo del origen común y del respaldo que siempre tuvo de parte de ella para ganar espacios dentro del partido.

“Nos hemos mirado a la cara. Con afecto”, confesó la diputada nacional, también en una conversación reservada. Admitió los pergaminos de Rueda y la madurez con que afronta el nuevo desafío. Igualmente sigue resuelta a abrir bancada propia, para recuperar el Bloque Bloquista en la Cámara de Diputados de Nación. Pero esto no debería interpretarse como una precipitada disolución de la alianza con el PJ, sino como un acto de autonomía. Juntos, pero no revueltos.

Caselles está dispuesta a seguir acompañando las votaciones que sean necesarias. Hacia adentro, dijo que si lo hizo durante la presidencia de Mauricio Macri, anteponiendo los acuerdos que necesitaba Uñac para gobernar, con mayor razón lo hará en este contexto. Luego fue consecuente. Apoyó el proyecto de Ley de Presupuesto 2021, entendiendo que casi el 78% de los recursos para San Juan viene de Buenos Aires. Los votos en el Congreso “valen oro”, definió entre los suyos. Que el bloquismo tenga identidad propia como hasta el 10 de diciembre de 2019, pondrá en relieve cada vez que el partido provincial actúe como aliado. Y el día que no lo haga, también.

En los distritos donde no hubo acuerdo pero la interna se pospuso hasta el 31 de marzo, el propio Rueda reconoció que Caselles tiene injerencia, gente de sus filas que podría convencer para evitar el choque. En Concepción, por ejemplo, se entusiasmó la ex presidenta con la posibilidad de unificar todos los sectores. Entendió que saldrían fortalecidos si logran deponer las rencillas. Es uno de los distritos donde tiene influencia la diputada nacional. Otro es Caucete, aunque en el departamento del Este parece más difícil salvar las diferencias. Allí es donde están operando para, sea cual fuere el resultado final, haya un pleno reconocimiento de Rueda como conductor. De esta manera, la dupla virtual Rueda-Caselles tiene hilo en el carretel. No como fórmula, pero sí como contrapunto para los tiempos que vendrán. Ese es el otro factor clave: el umbral del año electoral.

Mientras Caselles continúe sosteniendo el discurso autonomista, Rueda intentará convencerla de permanecer dentro del Frente de Todos. Para ello, se respaldará en las incompatibilidades ideológicas que presenta el arco opositor con el bloquismo. Ahí hay un matiz importante que los diferencia: la diputada nacional siente que están en condiciones de ser alternativa, pero el subsecretario de la Unidad Gobernación entiende que no es el momento todavía.

A partir de ahora Rueda será quien se siente en la mesa de los acuerdos con Uñac. Pero Caselles no podrá estar ajena, en tanto y en cuanto tiene voto en el Congreso hasta 2023. Es una de las grandes razones para abonar la reconciliación y llamar a la calma a las segundas líneas, que apasionadamente estuvieron dispuestas a ir a la guerra. Tuvieron que enfundar nuevamente.

Para Caselles será también la oportunidad de mostrar una actitud institucional, muy lejos de la conspiración. “En otros lados el que se fue le hace zancadilla al que llegó…”, deslizó con picardía en una charla. En el fondo, no quiere ser señalada como quien destruyó al partido. No se irá a ningún lado. Pero dejará hacer. Y se hará oír. 

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