Caucete

Después del fallido intento de nombrar personal, Gil recategorizó planta por decreto

Se trata de la gente de máxima confianza del intendente caucetero, lo que implica un gasto para la nueva gestión que encabezará Romina Rosas.
martes, 03 de septiembre de 2019 · 23:16

No va a ser una transición tranquila la de Caucete. Al menos así lo indica la última bomba que dejó activada el intendente Julián Gil para la próxima gestión. Fuentes municipales informaron que Gil recategorizó a un gran número de empleados de planta, la mayoría cercanos a su gestión y personal de máxima confianza. Esta "mejora" implica un gasto abultado para la nueva gestión, que arrancará al mando el próximo 11 de diciembre. 

La recategorización se realizó por decreto y va a ser un tema que será abordado por el Concejo Deliberante. El 10 de junio, tras perder las elecciones en su departamento, a través de otro decreto el intendente Gil nombró en planta permanente a 21 funcionarios y 46 trabajadores más. Luego de una serie de manifestaciones, con el sindicato de por medio, el funcionario le dio de baja. Las protestas fueron desactivadas tras la decisión de Gil, que no apareció por el municipio cuando la noticia tomó estado público. 

Algunos de los casos que fuentes del sindicato y del municipio denunciaron como más escandalosos del nombramiento desactivado fueron los de Juan Manuel Sisterna, Enzo Pacheco y Gastón Aguirre, que no trabajarían en el municipio, pero son amigos de uno de los hijos de Gil; Gastón Aguirre, novio de una hija de Gil; Marianela Ontiveros, la esposa del secretario de Ambiente Marcelo Domínguez, y Sigrid Moles, la novia del hijo del intendente, Gabriel Gil.

Las fuentes consultadas informaron que el número de los recategorizados no se ha informado, que es materia de análisis y que incluso habrá presentaciones formales ante el Ministerio de Hacienda porque no se estaría respetando la Ley de Responsabilidad Fiscal. 

Es que al realizar una recategorización, los números cambian rotundamente. El dinero que se proyectaba destinar al pago de sueldos se incrementa e implica una serie de cambios en los planes municipales de la gestión entrante. Además, no está claro el orden de méritos en el cual se basó Gil para decidir quiénes iban a ser recategorizados y quiénes no.