Por Natalia Caballero
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Todo un pueblo iglesiano está en alerta porque el empresario de camperas, Alberto Graffigna, inició un trámite en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial para registrar el nombre Tudcum como marca propia y válida para 45 rubros comerciales. La municipalidad de Iglesia evalúa los pasos a seguir. En una primera instancia, los ediles del departamento convocaron a una sesión especial en el Concejo Deliberante para expresar su desacuerdo con esta registración. También se analiza iniciar un trámite de oposición al registro de la marca. El antecedente del país más próximo lo protagonizaron La Serenísima y la provincia de Chubut.
La noticia cayó como una bomba en Tudcum, lugar en donde las fábricas de dulces y hasta las tejedoras usan el nombre del pueblo para vender sus productos a los turistas. La Unión Vecinal de la localidad iglesiana y las autoridades del club Los Andes convocaron a la gente para informarles la situación. La mayoría de los vecinos está en desacuerdo con esta registración e iniciarían un trámite para oponerse en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial. Lo único que juega en su contra es el tiempo, ya que el 1 de junio es el último día para iniciar este trámite ante el ente nacional.
"Para Tudcum sería muy perjudicial que se registre la marca Tudcum un empresario que ni siquiera es de Iglesia. Nosotros nos enteramos esta semana y estamos desesperados. Todos acá vendemos nuestros productos con el nombre Tudcum, el lugar en donde nacimos. Si la marca se registra, vamos a tener que dejar de hacerlo o pagarle a Graffigna", dijo Mauricio Diaz, presidente del club de Tudcum.
En el municipio ven la registración, iniciada el 2 de mayo, con mucha cautela. Pusieron a su equipo de abogados a analizar la situación. Fue así como llegaron al caso que protagonizó Chubut y La Serenísima. La empresa de leches y yogures le ganó a la Provincia el caso, que llegó hasta los tribunales. En enero de 2009 Mastellone (dueños de La Serenísima) pidió al Instituto Nacional de la Propiedad Industrial el registro de la marca “Chubut”. La Provincia se opuso planteando que ese uso se prestaba a “confusión directa”. Hubo negociaciones y audiencias de mediación fracasadas. Finalmente, en 2012 la Cámara Nacional de Apelaciones Civil y Comercial Federal le dio la razón a la gigante de lácteos.
La ley 22.362 es la que regula los derechos para registrar una marca. Allí se establecen los trámites que se deben realizar para la registración y los pasos a seguir si surge alguna oposición. Si no hay acuerdo entre las partes en audiencias fuera de Tribunales, el caso pasa a la Justicia Federal, la que termina decidiendo cuál de las partes tiene la razón.

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