La Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el mayor gremio
industrial, cerró anoche su acuerdo salarial con una suba del 23% en dos tramos,
más el pago de una suma no remunerativa de $4.000 que llevará el ajuste al 25%
en los ingresos promedio de la actividad. El entendimiento se concretó un mes
después de vencido el convenio firmado en 2016 y cuando el sindicato que lidera
Antonio Caló se disponía a iniciar medidas de fuerza dentro de las fábricas. El
sindicato había arrancado las negociaciones con un reclamo de aumento del 30
por ciento.
A última hora de anoche se resolvieron todos los ítems
pendientes y poco antes de las 22 rubricaron el entendimiento la UOM y las
principales cámaras empresarias en el Ministerio de Trabajo. Se instrumentará
en una primera fase con un 12% de suba a ser saldada con los salarios de mayo,
con retroactividad a abril, y luego el 11% restante con los pagos de julio.
Mientras que el monto no remunerativo deberá abonarse en dos cuotas iguales de
$2.000 cada una en noviembre y febrero de 2018.
El ítem que demoró el trámite fue un planteo sindical a las
empresas para fijarles el pago de 600 pesos por operario con destino a la obra
social. Según lo resuelto las empresas metalúrgicas pagarán ese monto a la
entidad de salud en seis cuotas iguales de cien pesos por cada trabajador
durante la vigencia del convenio.
Aunque no se acercó a su propósito inicial, la UOM logró
saltear el tope virtual que había fijado el Gobierno con un rango del 20% para
los aumentos en dos cuotas y una cláusula gatillo de reapertura en caso de una
disparada inflacionaria, como quedó establecido en los arreglos del Sindicato
de Comercio, la Unión Obrera de la Construcción y la Unión del Personal Civil
de la Nación (UPCN, que aceptó dividirlo en tres pagos). A cambio, el sindicato
metalúrgico resignó la inclusión de la cláusula especial que en otros casos les
garantiza a las organizaciones gremiales ajustes automáticos en línea con la
variación de la canasta básica medida por el INDEC .
La discusión con las cámaras ADIMRA (la mayoritaria, que
lidera Juan Carlos Lascurain), AFAC (autopartistas), CAMIMA (pyme), Fedehogar
(línea blanca), AFARTE (ensambladoras de Tierra del Fuego) y CAIAMA (aluminio)
se produjo en el contexto de la mayor crisis de la actividad en los últimos
años, con una pérdida de 30 mil puestos de trabajo desde la asunción de
Mauricio Macri, según denunció Caló, producto de la caída en las ventas locales
y externas y el aumento de las importaciones. En la actualidad hay unos 220 mil
operarios regidos por el convenio colectivo metalúrgico.
El jefe de la UOM había dado cuenta de su interés por
reforzar la obra social tras advertir que entre las empresas había crecido la
evasión de aportes con ese destino. En medio del debate paritario se produjo el
cierre de la empresa Banghó, una de las principales armadoras de PC de la
Argentina, como parte de un proceso resuelto por el Ejecutivo de habilitación
de las importaciones tecnológicas. También, en los últimos días, el Grupo Techint
despidió a un operario y sancionó a otros tres de su fábrica Tenaris-SIAT de
Valentín Alsina.
Además de la paritaria metalúrgica, hubo otras que lograron
eludir el tope sugerido por el Ejecutivo. La primera de ellas la de la
Asociación Bancaria, que pactó una suba del 24,3%; luego, el gremio aceitero,
con un incremento que trepó al 31,6%, y la semana pasada el sindicato de
Sanidad, que acordó con la industria farmacéutica y las droguerías (la rama
industrial de su Convenio Colectivo de Trabajo) un piso de aumento del 23% y
una garantía de que, en caso de que la inflación de este año superase el 21 por
ciento, a partir de enero próximo se hará un ajuste automático de dos puntos
porcentuales más que esa variación medida por el INDEC.
De ese modo, en el gremio que lideran Carlos West Ocampo y
Héctor Daer explicaron que se garantizaron no solo igualar con el ajuste
salarial la inflación (como se plantea en las cláusulas gatillo que el propio
Gobierno impulsó en la actual ronda de paritarias) sino superarla en cualquier
caso.
En el Ejecutivo calculan estar cerca de la mitad de los
trabajadores regidos por Convenios Colectivos con sus paritarias resueltas.
Para la segunda mitad del año se prevén negociaciones complejas como la que
abrirá el sindicato de Camioneros, que lidera Hugo Moyano, que ya adelantó que
hará un reclamo salarial de entre 30 y 34 por ciento.