El Partido Justicialista, como primera fuerza política de la
oposición, designó a Oscar Lamberto al frente de la Auditoría General de la
Nación. El nombramiento se da luego de la renuncia de Ricardo Echegaray al
frente del organismo que controla las cuentas del sector público.
Lamberto, dirigente peronista histórico de Santa Fe, fue
senador y diputado nacional y también Auditor General por el peronismo en la
gestión anterior, cuando Leandro Despouy ocupaba el cargo representando al
radicalismo.
En las últimas semanas, el apellido de Echegaray había sido
mencionado en dos causas judiciales comprometedoras para el kirchnerismo: la
ruta del dinero K y el tráfico de efedrina. El arrepentido Leonardo Fariña
había dicho que el ex funcionario sabía de los bolsos con dinero sucio de los
K. "Cristina sabía, De Vido sabía, Echegaray sabía y Sbatella sabía. Hoy
todos se hicieron ricos", afirmó.
Envuelto en diversos escándalos, Echegaray presentó la
renuncia. El nombre de Oscar Lamberto, que es contador público, sonaba desde hace unos días.