viernes 10 de abril 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
ANÁLISIS

Los tiempos de cambio ya llegaron al Arzobispado

Designaron a un nuevo vicario general, Ricardo Doña, para ayudar en la transición. Se espera para este año la llegada de un obispo coadjutor, hasta que dentro de un año se haga cargo total. Cómo será ese cambio. Por Sebastián Saharrea

Por Redacción Tiempo de San Juan

Monseñor Alfonso Delgado celebró esta semana sus 74 años. Fue el martes pasado, en la más absoluta intimidad, como acostumbra. Esa fecha personal tiene relevancia institucional también: entró así en el último año de ejercicio al frente del Arzobispado, que culminará exactamente dentro de un año, cuando cumpla los 75 y opere la renuncia que ya presentó al Vaticano como corresponde a todo religioso que llega a esa edad.

El primer hecho visible que disparó esa transición de un año es la designación hace una semana de Ricardo Doña como vicario general. Se trata de un sacerdote que viene con la aureola de buen gestor, demostrada en la conducción del colegio Nuestra Señora de Luján, donde estuvo hasta el año pasado antes de ser trasladado a la parroquia de Caucete.

Allí, Doña logró incrementar la matrícula hasta alrededor de 1.600 estudiantes, lo que convirtió al colegio en uno de los más grandes de la provincia en el apartado confesional. También emprendió mejoras edilicias y levantó claramente el perfil del colegio, lo que le significó a Doña la consideración como un emprendedor y un gestor de resultados visibles.

Justamente eso, un gestor dedicado full time, es lo que parece calzar a medida a la necesidad de Arzobispado por estos días. Envuelto en un escándalo sin antecedentes en la historia de la diócesis, que desencadenó en dos causas judiciales: una, la original, es la denuncia contra el contador Juan Brozina por fraude en la administración que se le había confiado en el manejo de las cuentas, de las que presumiblemente retiraba dinero; y otra, derivada de la anterior, por presunto lavado de dinero por el ingreso al país de sumas provenientes del extranjero no declaradas.

Ambas se encuentran en trámite. La primera, en la justicia provincial y a cargo de nuevo juez Martín Heredia, parece encaminarse silenciosamente a encuadrar la conducta delictiva por la que se lo acusa al contador Brozina, ante las inconsistencias de su relato de que retiraba el dinero para entregárselo a monseñor Delgado. La restante es un coletazo de la primera porque Brozina pareció tomar represalias contra el Arzobispado ante la denuncia de la que fue objeto, ventilando supuestas maniobras de evasión. Como se trata de un delito federal, interviene el juez Rago Gallo y ya tomó medidas (ver aparte).

En la primera de esas causas, fue vital la declaración del vicario Román Becerra porque él es quien dispone de la firma necesaria para el movimiento de fondos en las cuentas. Su aporte es relevante tanto para la investigación como para el desenvolvimiento de la arquidiócesis, pero ocurre que Becerra se encuentra delicado de salud, debe recibir tratamiento de diálisis que no le permite mantenerse activo con la asiduidad que reclama el cargo y el momento delicado que se vive en medio de estos expedientes judiciales abiertos.

Ante esta situación es que aparece la designación del nuevo vicario general, Ricardo Doña. Es importante señalar el dato de que no se trata de un reemplazo porque Becerra se mantiene también como vicario, sino que se trata de una designación destinada a darle a la figura un rol más activo en medio de los problemas de salud de Becerra.

Fuentes eclasiásticas indicaron que la designación es más para reforzar los temas parroquiales o pastorales que los judiciales. Pero en la realidad, se trata de una señal para no descuidar ambos frentes. Y, en especial, para reforzar la presencia en esta transición que concluirá dentro de un año exacto, cuando asuma en San Juan el nuevo arzobispo. A punto tal de que aseguran puertas adentro de la Iglesia sanjuanina que la designación de Doña es transitoria hasta ese momento, porque no fue desvinculado de su destino en Caucete.

Resulta lógico también: el sucesor de monseñor Delgado tendrá obviamente la facultad de designar a sus colaboradores, entre ellos a quienes ejercerán los trabajos ejecutivos que es lo que desempeña un vicario general según la figura creada por el derecho canónico. Por lo tanto, será él quien decida no sólo el destino de Doña y Becerra sino de todos los destinos en parroquias y funciones.

El próximo paso en este proceso será la designación del reemplazante de Delgado, que se espera que resulte en condición de coadjutor hasta que se produzca efectivamente la vacante el 21 de junio del 2017. Lo que se señala como muy posible es que ese obispo coadjutor resulte quien finalmente continúe a cargo de la arquidiócesis, y se tome el tiempo en que estará en ese rol secundario para ir ganando contacto con la realidad cotidiana de la feligresía local.

Para eso está la figura de coadjutor en las arquidiócesis importantes, como la de San Juan, que sin embargo en las últimas transiciones no las ha tenido. Pero ahora se sostiene con fuerza que esa designación está al caer y que no se demorará más de este año. Esa decisión corresponde directamente al Vaticano, y teniendo en cuenta que el Papa es argentino y por lo tanto conocedor del paño religioso nacional y la relevancia que en él tiene San Juan, será una decisión que lo hará meditar antes de inclinarse por alguna opción.

Se asegura que el señalado no será un obispo joven ni recientemente designado, sino que provendrá de algún distrito de menor envergadura. Como San Juan es arquidiócesis, puede ocurrir que se designe a algún obispo que esté encabezando actualmente una diócesis.

También resulta lógico que el señalado resulte algún religioso con el perfil relacionado al que está imponiendo el propio Francisco desde el Vaticano. Y allí entonces comienzan a surgir nombres, con posibilidades infinitas, incluso respecto de sus congregaciones: los jesuitas o los franciscanos, los más próximos a Su Sanidad. No sería errado entonces buscar por ese lado.

El trámite de sucesión comenzó ya con las consultas que ya realizó la Nunciatura Apostólica –una suerte de embajada del Vaticano en el país-, que armará una lista de posibles. Luego, la Conferencia Episcopal será la encargada de armar una terna, que elevará al Vaticano. El Papa Francisco puede señalar al sucesor de esa terna, o no. Dicen los que siguen de cerca las designaciones que es mayor la cantidad de veces en los últimos casos en que no lo hace.

 

 

 

Destacado

Doña es un sacerdote que viene con la aureola de buen gestor, demostrada en la conducción del colegio Nuestra Señora de Luján, donde estuvo hasta el año pasado antes de ser trasladado a la parroquia de Caucete.

 

Resulta lógico que el señalado para suceder a Delgado resulte algún religioso con el perfil relacionado al que está imponiendo el propio Francisco desde el Vaticano. Y allí entonces comienzan a surgir nombres, incluso respecto de sus congregaciones: los jesuitas o los franciscanos, los más próximos a Su Sanidad. No sería errado entonces buscar por ese lado.


Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
Juan Atampiz (foto de archivo).

Las Más Leídas

Además de los cuatro dirigentes nombrados, en la foto también aparece Jaqueline Yubel, funcionaria de Rawson y presidenta de la Juventud Peronista. 
Robó en un colectivo, pero un comerciante de La Bebida lo atrapó en pleno escape y cayó tras las rejas
Imagen ilustrativa
Encontraron muerta a Maitena Garofalo: investigan si se suicidó
Este es Olmedo, el joven acusado de tentativa de femicidio.

Te Puede Interesar